La capacidad anfibia gana relevancia de cara al futuro

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La Semana Naval, organizada por la Armada y recientemente desarrollada en Madrid, ha contado con un seminario dedicado a la relevancia de las operaciones anfibias en el escenario estratégico futuro. Durante la misma, el presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa, destacó la relevancia del mar y del litoral desde el punto de vista geoestratégico. El 40 por ciento de la población mundial, dijo, vive en las costas.

La evidente relevancia del transporte marítimo para el desarrollo y mantenimiento del comercio mundial lo puso en relación con la realidad que supone el auge de Asia y el futuro impacto que tendrá el crecimiento demográfico de África.

El Mediterráneo y el Atlántico sur los puso en valor respecto a la importancia que ambos tienen para España. “En diez años no sé si la OTAN seguirá viva –dijo Lamo de Espinosa-, lo que sí es seguro es que en diez años tendremos muchos problemas en el sur”.

Precisamente por todo eso, el presidente del Elcano opinó que la proyección del poder naval sobre tierra, que en eso se centra la capacidad anfibia, está ganando relevancia en el planeamiento de seguridad de los países que disponen de ella y de las organizaciones internacionales de seguridad.

El buque de asalto anfibio “Galicia”, a la derecha, y el buque de proyección estratégica “Juan Carlos I”, a la izquierda, durante los ADELFIBEX de este año. (Foto: Armada Española)

El teniente general del Ejército de Tierra, Fernando López del Pozo, jefe del Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, calificó en el mismo seminario de irrenunciable la capacidad anfibia de las Fuerzas Armadas españolas, afirmando que el futuro estará marcado por las operaciones multidimensionales en zonas costeras y que la Fuerza Conjunta debe contar de forma irrenunciable con capacidad anfibia, dado que es en ese contexto donde lo anfibio tiene su más que probable marco de utilización.

Por su parte, el vicealmirante francés Hervé Bléjean, segundo comandante del Mando Naval de la OTAN, expuso su criterio de que el poder marítimo y las capacidades anfibias son un elemento fundamental de la Alianza y contribuyen decisivamente a su potencial de disuasión. En los próximos meses, anunció durante su intervención en la Semana Naval, la OTAN acometerá una importante revisión de estas capacidades de cara a una mejor adaptación al entorno estratégico actual.

Incertidumbre y reducida huella logística

El empleo de una fuerza anfibia desde aguas internacionales conlleva la ventaja de poder alcanzar su objetivo sin concretar abiertamente el momento, creando cierta incertidumbre y sin necesidad de apoyo territorial de terceros, dejando una huella logística sensiblemente reducida en tierra, aunque prolongada en el tiempo y autosuficiente gracias al abastecimiento que le proporciona la flota.

Ni todas las Fuerzas Armadas del mundo cuentan con Infantería de Marina, ni todas las que disponen de ella tienen capacidad real de proyección sobre tierra, para la cual son imprescindibles buques diseñados específicamente y una fuerza de desembarco adiestrada y dotada para ello. La capacidad anfibia de las Fuerzas Armadas españolas se centra en la Armada, donde dispone de buques especialmente diseñados para –entre otras- desarrollar dichas capacidades y de la Infantería de Marina, que cuenta con el Tercio de Armada, una unidad diseñada y equipada específicamente para proyectar el poder naval sobre tierra.

Infantes de marina embarcando en un ‘Chinook’ del Ejército de Tierra desde la cubierta de vuelo del ‘Juan Carlos I’. (Foto: L.R.)

Las unidades que disponen de capacidad anfibia en la Armada española son el buque de proyección estratégica ‘Juan Carlos I’ y los buques de asalto anfibio ‘Castilla’ y ‘Galicia’, además del Grupo Naval de Playa que cuenta con las lanchas de desembarco LCM. Así mismo, el Tercio de Armada, de carácter eminentemente expedicionario, en el que se integra la Brigada de Infantería de Marina, cuenta con tres batallones de desembarco, uno de ellos mecanizado, además de tres grupos que desarrollan funciones de apoyo como el de Movilidad Anfibia, Artillería de Desembarco y Apoyo de Servicio de Combate.

Otras unidades dentro de la Infantería de Marina también desarrollan cometidos de apoyo a la proyección del poder naval sobre tierra, como la Fuerza de Guerra Naval Especial, una unidad de operaciones especiales adiestrada específicamente para desarrollar sus misiones de infiltración en o desde el medio marino. Nacida en 2009, es fruto de la fusión de otras dos unidades existentes con anterioridad: la Unidad de Operaciones Especiales de Infantería de Marina y la Unidad de Buceadores de Combate de la Armada. No se difunde el número real de sus componentes, actúa en composiciones variables según la operación, aunque siempre reducidas, y recientemente se anunció el incremento de un equipo operativo más a su estructura.

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Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Master en Paz, Seguridad y Defensa por el Instituto Universitario "General Gutiérrez Mellado". Profesor Honorario de la Universidad de Cádiz. Miembro de ADESyD

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