La enfermedad que todos temimos: ‘las vacas locas’

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Muchos de los lectores de este artículo podrán recordar, allá por el año 2000, cuando se identifica por primera vez en España un caso de ganado bovino afectado por la enfermedad de “las vacas locas”.  Desde ese momento, y durante casi dos años, se despierta en todo el país una histeria colectiva que disminuye enormemente el consumo de carne de ternera y fomenta nuevas alternativas, antes poco planteadas, como la carne de avestruz.

La encefalopatía espongiforme bovina (EEB) o enfermedad de las vacas locas es una patología provocada por priones, que son agentes infecciosos formados por moléculas de proteínas, sin información genética. El daño producido por los priones se debe a que cuando entra en un organismo sano actúa sobre otras proteínas similares, modificando su plegamiento y convirtiéndolas en más priones. Se transmite al consumir tejidos donde el prión está presente, principalmente tejido nervioso.

El primer caso descrito de EEB se declaró en el Reino Unido en 1986 y su transmisión al ser humano en 1996. Los síntomas en el ganado comienzan con cambios en el comportamiento (hiperactividad, agresividad, ansiedad, nerviosismo), dificultad al andar y temblores. Estos síntomas van empeorando durante varios meses, terminando con que el animal ya no pueda levantarse del suelo, entre en coma y muera.

Su forma de transmisión ocurre por la ingesta de alimentos que presenten los priones o medicamentos sintetizados a partir de animales que los presenten, como puede ser la hormona de crecimiento, e incluso a través de la placenta de madre a hijo. Los priones se acumulan en todos los tejidos internos del cráneo, la médula espinal, el intestino y el bazo. En la Unión Europea se declararon más de 336 mil reses enfermas, casi todas en el Reino Unido, donde se sacrificaron más de 2 millones. De la variante en humanos, hasta 2010, se diagnosticaron 220 casos, casi todos en el Reino Unido.

La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ) es una enfermedad neurológica en humanos causada por priones que puede tener origen genético, pero que puede ser provocada por el consumo de tejidos donde esté presente la EEB. Los síntomas comienzan con fallos en la memoria, falta de coordinación y cambios de comportamiento, prosiguiendo con ceguera, demencia y debilidad, y culmina con la entrada en coma y la muerte. No existe tratamiento contra la enfermedad, simplemente el uso de diferentes fármacos que disminuyan, en lo posible, las manifestaciones de los síntomas. Esta enfermedad es la razón por la que a las personas que vivieron en el Reino Unido entre 1980 y 1996 no se les permite realizar donaciones de sangre en numerosos países (incluido España).

 

“La ciencia que no es divulgada hacia la sociedad es como sí no existiera”.

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Jorge Poveda es Doctor en Agrobiotecnología y Graduado en Biología. Trabaja en una empresa dedicada a la cría a nivel industrial de insectos con fines de alimentación. Además, colabora en labores de investigación en el estudio de las interacciones planta-microorganismo. Entre sus campos de interés, destacan la biotecnología, la agricultura, la alimentación, la microbiología, la entomología y la divulgación científica en general, dentro de los cuales presenta una variada formación, destacando un Máster Universitario en Agrobiotecnología, un Máster Europeo en Calidad y Seguridad Alimentaria, o diferentes Posgrados de Experto y Especialista Universitario, en Biotecnología Alimentaria, en Entomología Aplicada, en Diagnóstico Molecular Ambiental y en Redacción Científica.

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