Proyecto Hippo Roller: Cuando la vida rueda

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Desde hace ya varias décadas, la aparición, cada vez a un ritmo más vertiginoso, de todo tipo de innovaciones está provocando cambios profundos en nuestras sociedades.

Desde la perspectiva de nuestro bienestar y de nuestra percepción de la felicidad, es ampliamente discutido si todos estos cambios son siempre beneficiosos para los seres humanos y si todas estas innovaciones mejoran nuestra calidad de vida o si existen algunas que quizás puedan están generándonos nuevos problemas hasta ahora desconocidos.

Pero cada cierto tiempo, aparecen innovaciones que son incuestionables en cuanto al valor que aportan a sus usuarios y en las externalidades positivas que su uso reporta a su entorno.

Hace casi treinta años, una innovación en apariencia simple, produjo un incremento en la calidad de vida y en la supervivencia de muchísimas personas en el continente africano y, más tarde, en todo el mundo. Hablamos del Proyecto Hippo Roller.

Según la ONU, 750 millones de personas en el mundo tienen dificultades para acceder a agua potable. Y conseguir acceder a ésta supone la mayor parte de la actividad diaria para decenas de miles de mujeres y niños que cada día tienen que caminar muchos kilómetros hasta llegar a los pozos más cercanos.

En el año 1991, dos ingenieros sudafricanos, Johan Jonker y Pettie Petzer, que habían vivido de primera mano en su entorno las dificultades que suponen en la vida diaria las limitaciones en el acceso al agua, inventaron un bidón que permite transportar a una sola persona 90 litros de una sola vez. Este bidón está compuesto de un plástico de alta resistencia y un mango de acero que permite a las personas transportar el agua rodando, en lugar de hacerlo cargándola sobre sus cabezas como se venía haciendo hasta ese momento.

La diferencia es abismal entre ambos medios de transporte, puesto que, además de permitir llevar más agua en cada viaje, disminuye el peso -con la mejora que eso supone para la salud del portador- y requiere una menor inversión en tiempo. Tiempo, que en el caso de los niños, puede ser utilizado para otras tareas tan fundamentales como es la de recibir una formación académica.

Estos bidones tienen una vida útil de 7 años, tras la cual, son reciclables para otros usos necesarios dentro de las comunidades del Tercer Mundo. Sólo durante los últimos 5 años, se han enviado 51.000 bidones que han permitido transportar cerca de 16 billones de litros de agua, lo que ha beneficiado a medio millón de personas. El suministro de estos bidones, cuyo coste ronda los 100 euros por unidad, se realiza mediante donaciones tanto de organismos públicos como de entidades privadas y de aportaciones de particulares.

Quizás, a priori, pueda parecer que un bidón de plástico con un asa que permite transportar agua rodando no sea un invento revolucionario, pero la realidad es totalmente diferente. Un invento es tan revolucionario en tanto en cuanto el porcentaje de mejora que produce en la vida de sus destinatarios y el Hippo Roller lleva 30 años haciendo que muchas comunidades en el Tercer Mundo hayan visto sus formas de vida totalmente transformadas.

Más información en Hippo Roller Project

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Directora de empresa dedicada a la distribución de nuevas tecnologías con más de doce años en el sector. Apasionada del estudio de las relaciones entre sociedad y desarrollo tecnológico.

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