Simón Bolívar, ¿un traidor español o un héroe venezolano?

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El próximo 20 de julio, en tierras colombianas, se conmemoran los más de 200 años de su independencia del Imperio español, pues en 1810 tuvieron las primeras revueltas que dieron lugar a las Actas de Independencia de Santafé. Un primer paso que abrió el camino a una serie continuada de guerras contra la metrópoli, más conocidas como las Guerras de Independencia, y de las que una de las figuras más importantes fue Simón Bolívar ‘el Libertador’. Pero, ¿quién fue Simón Bolívar?

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco (Caracas 1783 – Santa Marta 1830) procedía de una familia aristócrata cuyo origen emanaba de Vizcaya (País Vasco, España). Poco se imaginaba el Imperio español la relevancia que tendría en el resquebrajamiento del imperio y en la pérdida de sus colonias. Por aquel entonces, España, siempre en la defensa de la fe católica como prioridad, se hallaba a medio camino entre la tradición y la modernidad, con una familia real dividida por las ambiciones internas de la misma, y era el objeto de deseo de su viejo enemigo, el reino francés.

La invasión francesa y las abdicaciones de Bayona no fueron sino un ejemplo del precario equilibrio social y político en el que se hallaba el imperio y, aunque los americanos estaban sometidos de “manera natural” a los colonizadores según estamentos y castas, éstos no estaban dispuestos a aceptar un rey extranjero. A ello se le suma la auténtica confusión de quien poseía la soberanía, si la Junta Central de Sevilla, el Consejo de Regencia, las Cortes o el propio pueblo, lo que ocasionó que se convocaran juntas independientes que permitieran mantener el orden y estabilidad política. El problema de esas juntas vino cuando estalló la crisis política hispánica y proliferaron dichas juntas autónomas entre los años 1808 y 1813, pues emergieron como pueblos independientes del imperio, revindicando una identidad propia y uniéndose como pueblo/nación independiente en 1821.

Uno de los personajes que contribuyó a la existencia de estas nuevas naciones fue Simón Bolívar. Éste se había refugiado en Cartagena tras la derrota de la Primera República venezolana en 1812 y se puso a las órdenes del Congreso de las Provincias Unidas, quienes le facilitaron un pequeño ejército con el cual volver a recuperar el control del río Magdalena, pasando por Cúcuta, hasta llegar a Venezuela y entrar victorioso en la ciudad de Caracas en 1813, restableciendo la derrotada república y recibiendo, en agradecimiento, por parte del pueblo venezolano, el título de Capitán General de los Ejércitos y Libertador de Venezuela. Sin embargo, un año después, la causa independentista había quedado atrás y la Segunda República veía cerca su fin ante la fuerza militar de Boves, obligando a Bolívar a volverse a refugiar en Cartagena y volver a ponerse bajo las órdenes del Congreso de las Provincias Unidas con la toma e incorporación de Santa Fe y Cundinamarca en 1814. La guerra no era sino una lucha constante entre criollos (nacidos de colonizadores españoles) y sus apoyos, que querían mantenerse en el poder, contra las autoridades coloniales, que deseaban autogobernarse. De este modo quedaban tres cosas claras: la guerra como salida final de la crisis, el republicanismo como horizonte común de todos los americanos y la urgencia de un líder común que tuviese el carisma suficiente como para que la independencia fuese un hecho, no una idea.

Pese a las dificultades, Bolívar logró mantener ese liderazgo y carisma, mantener la supremacía sobre Nueva Granada, contar con un estado mayor que estuviera unido y fortalecido y formar un ejército disciplinado que hiciera de la independencia una auténtica realidad. En Venezuela, la Constitución de Angostura proclamó que Venezuela era una república independiente (gracias a los esfuerzos militares de Bolívar), conformándose como un solo pueblo o nación al unirse con los neogranadinos bajo la dirección de su presidente o libertador, que no era otro que el mismo Simón Bolívar. Años posteriores, el Congreso, reunido en la Villa del Rosario de Cúcuta, aprobó la Ley Fundamental de la Unión de los Pueblos de Colombia, según la cual Nueva Granada y Venezuela se convertían en un solo pueblo independiente del viejo Imperio español. Se invitó a Quito a integrarse, de tal modo que la unión de los territorios que representaban Bolívar y Santander creó la Gran Colombia, cuya Constitución, realizada en 1826, recoge todo el pensamiento político de Simón Bolívar y que, además, es un claro intento de solucionar los problemas de la república, la cual daba indicios de encaminarse hacia la anarquía.

De este modo, intentando limitar el poder de las autoridades y sus libertades, se procuraba salvar la república. Esto provocaría su distanciamiento de Santander y el cese en el cargo de éste último. En ese momento, Bolívar dejó de respetar la Constitución de Cúcuta y proclamó la dictadura, con la trágica consecuencia de que sería víctima de un atentado. Santander fue acusado de ser el responsable y se le condenó a la pena de muerte, propiciando el malestar de muchos compatriotas de Santander, pues en 1830 Páez se levantaría en armas contra el Libertador, contra Venezuela y contra la Gran Colombia. El Libertador renunciaría entonces a seguir ostentando el poder y, enfermo y desilusionado, intentó huir al extranjero, pero moriría en Santa Marta en diciembre de 1830.

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