Cuando la solución es el problema

0
234

Más allá de las etiquetas de ansiedad, estrés, depresión u obsesiones, hay personas con pensamientos, emociones y comportamientos ante los cuales responden de una forma u otra. De hecho, este tipo de sensaciones y conductas con que se clasifican los trastornos psicológicos no son exclusivos de las personas diagnosticadas sino que todos, en mayor o menor medida, los hemos experimentado y está en el cómo se responde a ellas que puedan ser o no problemáticos.

El cómo se responde ante ellos suele ser la clave para que estos se mantengan y puedan suponer un problema, y en lo psicológico, suele verse que la solución que puede parecer más lógica, acaba siendo la principal causa del problema, como en el caso de rumiar y darle excesivas vueltas a las cosas. A día de hoy existe cada vez más investigación sobre la rumia y en algunos modelos terapéuticos como la Terapia de Aceptación y Compromiso se le considera un punto central a trabajar en psicoterapia.

Empecemos…

Imaginemos que llega una cuantiosa factura a casa, de origen desconocido, que nos supone un contratiempo económico: Problema. ¿Qué medidas tomaríamos en ese momento? Rápidamente activaremos nuestra “máquina de solucionar problemas”, que ha permitido a nuestra especie evolucionar como lo ha hecho hasta la fecha.

Pensaremos en el pasado; ¿qué habré comprado?, ¿le presté a alguien mi tarjeta bancaria?… A raíz de estas reflexiones puede colarse un pensamiento de “siempre estamos con problemas de dinero” y, a partir de ahí, parecer que el ir hacia el pasado no tiene límites y plantearse: “tal vez debería haber elegido otra profesión” o “no debería haber comprado ese coche nuevo, el anterior ya funcionaba bien…”, “tendría que haberme esforzado más en mi juventud para poder aspirar a trabajos mejor remunerados”…

psicoterapia dejar de pensarIgualmente, ante un problema, la mente puede avanzar hacia el futuro con distintas preocupaciones: “Cómo haremos ahora para pagar los gastos de …”, “pues no podremos ir de vacaciones”, “voy a tratar de hablar con mi superior de un ascenso, creo que lo merezco”…

Y estas estrategias de pensar y dar vueltas encaminadas a identificar causas de los problemas que pueden aparecer en el presente y anticipar situaciones y posibles soluciones alternativas en el futuro, suelen resultar de gran utilidad en muchos momentos de nuestro día a día.

Sin embargo, y acorde a la expresión popular “para un martillo, todo son clavos”, el hecho de que las personas sean tan diestras en estas estrategias de solución de problemas, puede dar lugar a un sobreuso de estas estrategias en áreas en las que no son eficaces, dando lugar a la preocupación excesiva y la rumia.

La solución se vuelve un problema

En Psicología se entiende por rumiar el hecho de pensar repetitivamente en contenidos que se experimentan como negativos y aversivos, algo que la persona vive como involuntario e incontrolable. Es frecuente en consulta psicológica ver que las personas con que trabajo refieren destinar una gran parte de su tiempo a darle vueltas a ciertos pensamientos o focos de preocupación de manera improductiva, que les cuesta dejar de pensar en ello, pues ven que no les lleva a ningún sitio.

Así, la rumia podría definirse como una estrategia útil en muchos ámbitos, pero puede resultar engañosa al tratar de solucionar el malestar psicológico como pensamientos o emociones. En estos casos, podría ser contraproducente y en vez de erradicar el malestar, mantener y ampliarlo a más áreas vitales de la persona.

Si se está rumiando y pensando en exceso, se dejan de hacer otras cosas que podrían ir encaminadas al crecimiento y satisfacción personal. Si estoy con un grupo nuevo de gente dándole vueltas a mi pensamiento de: ¿Y si lo que digo les resulta inapropiado? o ¿y si caigo mal…?, estamos invirtiendo energías en dar vueltas a esos pensamientos en lugar de hacer lo importante ahí, que sería lo enriquecedor de la interacción social. Ello al mismo tiempo puede dar lugar a más rumia y sufrimiento, por no haber sido capaz, una vez más, de comportarme como me gustaría al conocer gente.

psicoterapia conocer gente

Conclusión

Que esto suponga un problema o no, como siempre, dependerá de hasta qué punto el rumiar o dar vueltas a las cosas se está interponiendo entre la persona y lo que le gustaría hacer y vivir en cada momento, si supone o no pérdidas significativas. El siguiente, es un modelo de ejercicio de mindfulness que puede utilizarse para que las personas logren observar sus pensamientos en perspectiva y notar que pueden elegir si entrar a “darle vueltas” al pensamiento que aparece o prefieren invertir su energía en algo de mayor valor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.