El Romanticismo: La idealización de los Reyes Católicos

0
496

La pintura española del siglo XIX, concretamente la pintura de temática histórica, estuvo bastante enfocada a la idealización de los Reyes Católicos, por el mismo impulso de las Reales Academias (de la Historia y de Bellas Artes), que llegaron a proponer las hazañas de dicho reinado como temática para sus premios. No es raro, pues, encontrar pinturas que abarquen desde la niñez de la que sería reina Isabel, hasta los últimos días de la misma, en la que aparece hasta redactando sus últimas voluntades.

Las primeras pinturas que hacen referencia la vida de los Reyes Católicos es el cuadro del pintor Pelegrín Calvé (1811-1880) titulado La demencia de Isabel de Portugal (primera juventud de Isabel la Católica al lado de su enferma madre), que se expuso en la Exposición de la Academia de San Carlos –de la que Calvé era director- nada menos que en México en 1855 y que se conserva en el museo de la citada academia. El cuadro nos presenta a la reina Isabel de Portugal sentada en un trono cuyo dosel lleva bordado el escudo de Castilla cuartelado sostenido por dos leones rampantes, símbolo de la unión indivisible de las coronas de Castilla y de León en un mismo reino y que, asimismo, era el primer escudo cuartelado de la historia. La reina mira hacía el vacío, incapaz de corresponder al cariño que le muestran sus entristecidos hijos, quienes contemplan el terrible estado de enajenación de su madre. La joven Isabel, vestida con un traje de raso, está: “Arrodillada junto a su madre, apoyando sobre su pecho las manos mientras que el pequeño infante don Alfonso, vestido con jubón de terciopelo y calzas, apoya la cabeza sobre el hombro de la reina, cogiéndole la mano en un gesto de ternura filial”. 1

De los primeros años de juventud isabelina la iconografía es escasa, pues los artistas concentraron sus obras en el periodo más relevante, el del reinado, sobre todo al conjunto de los genéricamente llamados Reyes Católicos, como el lienzo de Los Reyes Católicos en el acto de administrar justicia de Víctor Manzano y Mejorada, fechado en 1860, donde podemos admirar a los monarcas entronizados en un amplio salón bajo su gran escudo de armas y ante los oidores del Consejo, un escribano y dos maceros, junto con otros personajes. El nombrado cuadro, tras ser adquirido por la reina Isabel II, fue enviado a la Exposición Universal de Londres de 1862 y en la actualidad puede contemplarse en el Palacio Real de Madrid.

Como estamos viendo, la pintura romántica no dejó ningún aspecto del reinado de dichos monarcas sin ser representado, por lo que la expulsión de los judíos también tuvo sus estampas de la mano del artista Emilio Sala y Francés (1850-1910), con su pintura sobre la Expulsión de los judíos de España (año de 1492), bajo patronazgo del Museo del Prado y en cuyo texto puede leerse lo siguiente: “Los Judíos […] comisionaron a uno de los suyos para hacer un donativo de 30.000 ducados, con destino a los gastos de la guerra de los moros; pero esta negociación fue desconcertada de un modo violento por el inquisidor general Torquemada, el cual, entrando en el salón del palacio donde los reyes daban audiencia al comisionado judío, y sacando un crucifijo de debajo de los hábitos, le presentó, exclamando: Judas Iscariote vendió a su maestro por 30 dineros de plata; Vuestras Altezas le van a vender por 30.000; aquí está; tomadle y vendedle. Y dicho esto, aquel frenético sacerdote arrojó el crucifijo sobre la mesa, y salió.” 2

La educación de una reina siempre es un tema importante a tener en cuenta, pues una adecuada formación permitía una mejor gobernación de sus reinos, hecho que podemos ver representado de la mano de, por cierto, grandes pintoras, pues las mujeres también tuvieron su cabida en este menester. Así, podemos deleitarnos contemplando la escena recreada por Luisa Rodríguez de Toro titulada La reina Isabel la Católica dando lección con doña Isabel Galindo, mostrado en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1856, o el lienzo de la Condesa de Velarde La reina doña Isabel la Católica con doña Beatriz Galindo (la latina) expuesto en la exposición de 1884. Ambos cuadros representan la importancia que dio la soberana a su propia formación, tomando lecciones de latín de la cultísima Beatriz Galindo, esposa del secretario del rey Francisco Ramírez.

Centrándonos en el papel de madre de Isabel y de la mano del artista Isidoro Lozano (1826-1895), podemos detenernos en contemplar el cuadro Isabel la Católica presidiendo la educación de sus hijos, conservado en el Museo del Prado y que fue presentado en 1864 en la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid. El cuadro presenta a una reina madre junto a la pequeña infanta Catalina que reclama la atención de su progenitora, la cual observa atentamente a su heredero Juanito tocando el órgano; mientras, sus otras hermanas, Isabel, Juana y María toman lecciones de Isabel Galindo, y junto a la reina se representan a Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moya, y los hermanos Geraldino, preceptores del joven príncipe.

De su papel en la estrategia político-militar, podemos destacar diferentes episodios de la Conquista de Granada, un importante momento que se vio reflejado en las numerosas pinturas que se realizaron a lo largo del siglo XIX, describiendo diferentes episodios de la contienda e inspirándose en los textos de los cronistas e historiadores para la realización de sus pinceladas. La propia Isabel II, demostrada amante del arte historicista del momento, encargó un cuadro a José Galofre (1819-1877) precisamente sobre las capitulaciones de Santa Fe, presentando ante la monarca en 1854 el lienzo titulado así, Las capitulaciones de Santa Fe donde, “Durante la firma de este tratado, Cristóbal Colón, a punto de comenzar su primer viaje, conversa con sus protectores. Se observa, cerca de Cristóbal Colón, a  su protectora más devota, la mejor amiga de Isabel la Católica, doña Juana de Bobadilla, marquesa de Moya”. 3

Dicho cuadro fue expuesto en la Exposición Universal de París de 1855 y, al ser un encargo personal de la reina, está expuesto en el Palacio Real de Madrid. Sin embargo, el cuadro que más se ha perpetuado en la memoria de los historiadores es el conocido cuadro de Francisco Pradilla y Ortiz (1848-1921), La rendición de Granada, donde se reproduce el instante en el que, tras su derrota, el rey Boabdil entrega las llaves de la ciudad de Granada a Isabel y Fernando el 2 de enero de 1492. Dicho cuadro fue encargado por el presidente del Senado, el Marqués de Barzanallana, y se conserva en la Sala de Conferencias o el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio del Senado. Desde luego, la empresa del Nuevo Mundo también tuvo su cabida en la pintura historicista, pues fue uno de los capítulos clave del reinado de los monarcas, reflejando el hecho desde el momento en el que Cristóbal Colón hace la propuesta a los monarcas, hasta la vuelta de su primer viaje y sucesivos viajes.

La reina era consciente de los riesgos que conllevaba el viaje de Colón, por ello rezó intensamente por el éxito de la hazaña, hecho que podemos apreciar en el lienzo Isabel la Católica orando por la empresa de Colón, de Antonio Muñoz Degrain (1840-1924). Este lienzo figuró en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892 y pertenece a una colección privada, pero sabemos que refleja “el interior de un templo de trazas románicas, (donde) aparece la reina Isabel, arrodillada, en oración delante de una imagen de la Virgen colocada sobre una ménsula en el muro. Detrás de la soberana, una serie de figuras arrodilladas y un heraldo con maza, junto a la puerta [….] destaca en esta obra los numerosos detalles decorativos como las flores esparcidas por el suelo, en las columnas o sobre los capiteles y la riqueza del mueble en el que se apoya la reina.” 4

Notas:

  1. Díez, 1992, cat. 7, pp.154-159, cit, p. 156.
  2. Ibídem, p. 138.
  3. W. Rincón, “Los Reyes Católicos en la pintura historicista española”, Arbor: Ciencia, pensamiento y cultura, 701, (2004), p. 144.
  4. W. Rincón, “Los Reyes Católicos en la pintura historicista española”, Arbor: Ciencia, pensamiento y cultura, 701, (2004), p. 153.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.