Antonia Ferrín Moreiras: La astrónoma de las tres carreras

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Pese a nacer en una familia pobre, Antonia Ferrín Moreiras tuvo una educación de gran calidad. Su padre, un modesto profesor de Matemáticas, se propuso como principal objetivo darle a sus cuatro hijas una educación superior y fue por ello que toda la familia se trasladó a vivir desde la ciudad natal de Antonia, Ourense, a Santiago de Compostela cuando ella contaba sólo seis años.

La humilde situación de la familia facilitó el acceso de Antonia a una serie de becas vigentes durante la II República y le dio derecho a educación gratuita, lo que le permitió completar sus estudios y llegar a la universidad.

Durante toda su vida académica, Antonia dio muestras de su inteligencia y de su capacidad para los estudios, pero fue en su ingreso en la Universidad de Santiago de Compostela cuando se comprobó que su potencial estaba muy por encima de la mayoría de los estudiantes.

En 1930 se matriculó en la especialidad de Química de la Facultad de Ciencias de la universidad compostelana, carrera que terminaría con un expediente brillante. Al terminarla, aceptó un trabajo de profesora ayudante en prácticas de las asignaturas de Matemáticas y Física en la Facultad de Ciencias, al tiempo que comenzaba con sus estudios de Farmacia. En ese momento, la USC comenzaba a impartir unos cursos en ciencias exactas que llamaron poderosamente la atención de la orensana y en los que se matriculó, combinándolos con toda la actividad académica y docente que ya realizaba.

En el año 1937, durante la Guerra Civil, una denuncia anónima la apartó de su vida académica al ser depurada junto otros 45 docentes por sus ideas políticas. Tres años más tarde, consiguió que se revisara su causa y pudo volver a ejercer y terminar las asignaturas que le restaban para obtener el título en Farmacia.

1940 supone un año definitivo para la carrera de Antonia. Por un lado, es el de su reingreso a la vida académica, de la que la habían tenido apartada. Por otro, es el curso en el que conoce al profesor Ramón María Aller, director del Observatorio Astronómico de la Universidad de Santiago, que es la persona que la introduce en el mundo de la Astronomía.

Pese a sus estudios previos en Química y Farmacia, es en el campo de la Astronomía donde Antonia desarrollará la mayor parte de su carrera, pasando a la historia no sólo por ser la primera astrónoma gallega, sino también por sus estudios en estrellas dobles, ocultación de pasos por dos verticales y ocultaciones estelares.

En el año 1950, Antonia obtiene su tercera licenciatura, esta vez en Matemáticas por la Universidad Central de Madrid. Seis años más tarde lograría el doctorado en Astronomía en la misma universidad.

Otra de las enormes contribuciones de Ferrín fue la de impulsar la creación de la licenciatura en Matemáticas en la Universidad de Santiago de Compostela, licenciatura que se creó en el año 1957.

Pese a tener un currículum impresionante, con tres licenciaturas y un doctorado, tras el fallecimiento de su mentor y amigo, Ramón María Aller, fue excluida de la oposición que se convocaba a la cátedra que éste ostentaba en el Observatorio Astronómico y aunque finalmente, tras una queja, le permitieron presentarse a la misma, prefirieron dejar desierta la plaza antes que incorporar a una mujer.

Antonia Ferrín Moreiras se jubila en el año 1984 y fallece en Santiago de Compostela el 10 de agosto del 2009. Durante los años que permaneció jubilada, Antonia declaró en muchas ocasiones que “lo que jamás había podido olvidar eran las noches de intenso frío padecido en las noches compostelanas bajo la cúpula del observatorio”.

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