‘Mujeres del rock. Su historia’, de Anabel Vélez

El tercer libro de la periodista y escritora colomense es un completo recorrido musical y social desde la década de los veinte hasta la actualidad a través de la vida y obras de las grandes protagonistas del rock.

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La importancia de la mujer en el devenir de la música popular es más que conocida y aceptada. Sin embargo, cuando se pregunta por los ases de un estilo como el rock, al contrario de lo que ocurre con sus homólogos masculinos, pocas féminas aparecen por la mente del interrogado. Y hay muchas. Muchísimas. Por eso son necesarios textos como este Mujeres del rock. Su historia (Ma Non Troppo, 2018) de Anabel Vélez, ya que en sus 400 páginas se concentran más de dos centenares de artistas, tanto solistas o integrantes de bandas, como instrumentistas, compositoras y otras figuras destacadas dentro de la industria discográfica. Y entonces sí, la abrumadora sensación que produce ver reunidos a tantos nombres relevantes, alerta de que la cifra de mujeres dignas de ser recordadas al realizar una lista con lo más granado del mundo del rock debería ser más amplia. Un dato para la reflexión, porque algo ha tenido que fallar durante todos estos años.

Ya en 2016, la autora publicaba Rockeras (Ma Non Troppo), un libro a modo de guía, con un formato de fichas ordenadas alfabéticamente, en el que algunas de estas heroínas quedaron fuera por cuestiones de espacio. Ahora, tras una labor de dos años de investigación y documentación, se presenta esta especie de continuación ampliada, que muestra un itinerario cronológico y contextualizado de las diferentes épocas de acción por las que las protagonistas del universo rock han transitado y dejado su huella: desde los años veinte hasta nuestros días. El planteamiento formal es el de la división por décadas y períodos cruciales, con once capítulos en los que se desarrollan brevemente las biografías de las distintas artistas, citando sus principales álbumes y analizando las letras de sus canciones más ilustres.

Para ello, Vélez nos introduce en una particular discoteca de Alejandría y nos anima a perdernos junto a ella entre el material que esconden sus diversas plantas, donde abundan los pasillos y las estanterías repletas de joyas en forma de vinilos, cedés, casetes o archivos digitales. El gran número de bibliotecarios que las custodian y catalogan son los que nos permiten desempolvar estas obras de arte para poder escucharlas en los reproductores correspondientes que allí se ubican. Con este método narrativo, cercano y directo, consigue avivar la llama de la curiosidad para el descubrimiento y el disfrute del lector.

Dichas piezas sonoras se encuentran clasificadas en compartimentos dedicados a las precursoras del género -en el que predominan el blues o el góspel-, a las valientes pioneras, a los exitosos grupos de chicas de los cincuenta y sesenta, a las temperamentales vocalistas y las que lideraron sus propios grupos, a las féminas del heavy metal, al del boom alternativo de los noventa o a la diversidad estilística y la revolución de las nuevas tecnologías que han marcado el inicio del nuevo milenio. En el apéndice hallamos las referencias españolas y sudamericanas que, por su trascedencia, esperan disponer de un lugar más notorio en nuevo tomo que la periodista pretende concederles. Asimismo, hay sitio para ensalzar el papel de las emprendedoras, mánagers, productoras o, por otra parte, innovadores proyectos como el festival Lilith Fair; sin olvidar las iniciativas más vanguardistas, el do it yourself del punk o la rebeldía y la implicación política que se manifestaron con el folk.

Y es que, aunque la música es el elemento fundamental de cohesión, estamos ante un volumen muy reivindicativo, de cuyas líneas se desprende una constante demanda por la igualdad de derechos de las mujeres y desde las que se alza la voz para poner de relieve -y que no se olviden- las desmesuradas dificultades con las que se han topado a la hora de poder expresarse y crear libremente en una parcela tradicionalmente tan machista. Triste crónica donde convergen racismo, sufrimiento, abusos, engaños o traiciones, entre otros despropósitos. De ahí que reciba especial atención el movimiento Riot Grrrl, el mejor ejemplo de empoderamiento femenino surgido hasta el momento en el apartado musical. Una escena inventada por ellas solas al margen del circuito convencional, basada en una música de acordes combativos que abordaban problemas de su incumbencia y que reforzó el sentimiento de comunidad, habló sin tapujos de sexo y sexualidad y exteriorizó las injusticias.

Mujeres del rock. Su historia es un trabajo con vocación enciclopédica, en clave femenina y feminista, que funciona como manual de consulta pero cuya lectura lineal resulta sobradamente enriquecedora en el plano didáctico. Por aquí desfilan las más populares del género; no obstante, recopila agradables sorpresas, distanciadas del público masivo, que son merecidamente rescatadas del olvido para deleite del aficionado. Un relato musical que, del mismo modo, desempeña una función sociológica: revela los hitos obtenidos por una mujer siempre adelantada a su época y, por tanto, incomprendida, a través de un camino repleto de obstáculos, prejuicios y tópicos. Los que Anabel Vélez denuncia aquí con el corazón en un puño y con el hartazgo de ver lo poco que se ha avanzado. Si bien lo celebramos por su interés, la aparición de un libro como éste algún día tendrá que suponer una mera anécdota.

 

Mujeres del rock. Su historia. Anabel Vélez Vargas. Ma Non Troppo (Redbook Ediciones, S.L.). Barcelona, 2018. 400 páginas. ISBN: 978-84-947917-6-5.

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