La vida de Peret llega a la gran pantalla

El documental 'Yo soy la rumba', de próxima aparición, repasará la trayectoria vital y profesional de Pedro Pubill Calaf (Mataró, 1935-Barcelona, 2014), al mismo tiempo que ofrecerá nuevas claves sobre el origen de la rumba catalana.

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En 1982, de manera imprevista, Peret aparcaba su carrera y abrazaba por completo la religión, convertido en pastor de la Iglesia Evangélica de Filadelfia. Fueron unos diez años alejado de los focos, en los que, además, el estilo musical que abanderó perdía interés entre el público. Sin embargo, en la siguiente década, este género de ritmo jaranero volvía a ser reivindicado por nuevas generaciones de músicos que la fusionan con otras tendencias. El artista recibe homenajes de la ciudad de Barcelona y es invitado a tocar en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos del 92. Ahora, era reconocido como el Rey de la Rumba… Pero antes, especialmente desde los 60, ya había revolucionado a buena parte del mundo con su guitarra a golpe de ventilador, dos palmeros y una peculiar combinación de rock and roll con sonidos de procedencia cubana y del flamenco.

Después de su muerte, en agosto de 2014, su figura sigue siendo recordada. Entre otras acciones llevadas a cabo, su nieto Daniel Pubill terminó y publicó su disco póstumo, Des del respecte/Desde el respeto (Satélite K, 2017) y sigue paseando las cualidades de su música por los escenarios con el grupo El Legado de Peret, del que también es integrante su hermana, Santa Salvat. Un paso más en este sentido tendrá lugar en septiembre con el estreno del documental Yo soy la rumba, producido por La Fábrica Naranja y dirigido por Paloma Zapata, que resume así su argumento: “La película nos habla sobre la apasionante música que los gitanos catalanes hacían a mediados del siglo XX y que Peret perfeccionó para crear un género: la rumba catalana. También es un recorrido a través la vida de este carismático personaje contado en primera persona, es decir, será él mismo quien nos la relate. Por otro lado, aporta un punto de vista actual de aquellos que estuvieron más cerca de él y le acompañaron durante su trayectoria artística: su propia familia”.

Peret junto a otros gitanos de Mataró y de la calle de la Cera, cuna de la rumba catalana.

El proyecto surgió hace casi tres años por iniciativa de Santa tras una conversación con su abuelo, en la que éste le transmitió una especie de última voluntad. “Fui a verle un día al hospital Quirón de Barcelona donde estaba ingresado. Fue un mes antes de que nos dejara. Estábamos hablando sobre los orígenes de la rumba catalana; me explicó cómo surgió y también me contó lo indignado que estaba a causa de la polémica que algunos habían arrojado sobre el tema. Me dijo que guardaba un material que quería que yo tuviera. En esos momentos, yo entendí que él deseaba que hiciera algo al respecto y hacer llegar a la gente la verdad: que él fue el creador de este genial género musical”.

La controversia a la que se refiere tiene que ver con las diversas teorías que han ido surgiendo sobre la paternidad de la rumba catalana. Unos apuntan que ésta corresponde a Antonio González ‘el Pescaílla’, a quien una placa en el barrio barcelonés de Gràcia donde nació, le identifica como el creador del género. Otros, como Salvat pretende demostrar, defienden que realmente fue el hijo predilecto de Mataró el que la inventó en la calle de la Cera, en el Raval. “Explicaremos cómo la creó, en qué se inspiró, cuáles fueron sus influencias musicales… Descubriremos, a través de testimonios, que antes de que él creara la rumba catalana lo que se hacía era rumba flamenca. Que jamás pudo ser creada antes porque la rumba catalana es una fusión con la guaracha y el mambo con el rock y, como todos sabemos, el rock surge en los 50. También mostraremos que los artistas del momento lo que hacían era una rumba muy diferente, que es la rumba flamenca”.

Paloma Zapata, directora de ‘Yo soy la rumba’.

Convencida de que no existía un trabajo audiovisual definitivo sobre el cantante, guitarrista y compositor mataronense y que era necesario que se conocieran estos detalles, le propuso la idea de narrarlos a Paloma Zapata y ésta no dudó en aceptar el desafío. “Un día recibí una llamada de Santa, a la que no conocía, y me comentó que estaba buscando una productora que quisiera asumir el reto de poner en pie este proyecto. Para mí resultó más que una casualidad, pues había tenido la oportunidad de conocer a Peret durante la grabación del videoclip El muerto vivo (2009), el último que grabó, y que yo misma dirigí. En aquella época yo estaba empezando y aquél era uno de mis primeros retos como directora a nivel profesional. Para mí trabajar con él fue una gran experiencia, además de una oportunidad. En todo momento me trató de forma profesional y acató mis órdenes de directora con respeto, a pesar de ser yo muy joven, ¡y mujer!, y él un gran artista experimentado. Tengo que decir que, aunque debería ser lo normal, por desgracia esto no es muy habitual en este mundillo. Días después me telefoneó para agradecerme personalmente el trabajo y felicitarme por el resultado. Fue muy amable y cariñoso, de manera que quedé muy agradecida con él. Después he podido constatar que hay mucha gente que cuenta experiencias de este tipo con Peret; le gustaba sentirse cercano y valorar a la gente. Así que cuando me lo propuso, pensé que de alguna manera se lo debía, y que lo haría con todo mi cariño y respeto”.

Precisamente, uno de los objetivos que se persiguen es acercar al espectador el lado más íntimo de Pere Pubill, como, por ejemplo, las bondades que de él destaca su nieta. “Era una persona muy especial, con un gran carisma y personalidad, con una manera de ver la vida única y peculiar. Un gran ser humano volcado en ayudar a los demás, con mucho amor para ofrecer. Además, poseia un gran sentido del humor, era muy irónico”. Sin olvidar, claro está, su importante actividad profesional. “Se hará un repaso por su vida que, a grandes rasgos, es como decir que se hará un repaso por la historia de la rumba catalana. Se ahondará en las raíces del genero y de la vida de un grande de la música, un padre, un abuelo y un buen gitano”, apostilla el hermano menor.

La cinta es una manera de viajar hacia aquellos lugares donde acontecerían los hechos más relevantes que definieron la existencia personal y artística de Peret, descritos mediante su voz en off y por medio de los diálogos que mantienen sus familiares en los días previos a la boda de su bisnieta -e hija de Salvat-, Amy. Asimismo, son trascendentales para hilar estos acontecimientos las numerosas fotografías, imágenes caseras de vídeo y procedentes de archivos, documentos, grabaciones de audio y declaraciones inéditas que el equipo de producción ha ido recopilando para tal fin.

De la banda sonora del film se encargará Daniel. “Será tan Peret como si la hubiera hecho él mismo. Al menos, eso intentaremos. Su espíritu y su esencia están siempre presentes en la música que hago y, ¿qué mejor modo de acompañar su vida que con el alma de su propia música?” y constará de “un poco de todo. Recrearemos canciones no grabadas, versiones que recrean directos no registrados y, por supuesto, habrá música nueva. Eso sí, siempre con su distintivo sello de rumba”. Porque, no todo lo que se identifica con rumba catalana verdaderamente lo es. “Al igual que hay pop rock, indie pop, e infinidad de variedades, con la rumba ocurre lo mismo. Existe la típica rumba cubana, probablemente la más antigua. Después está la rumba flamenca, adaptación de la rumba cubana hecha por flamencos. Y la rumba catalana es otra cosa. A día de hoy se han creado muchos subgéneros a partir de la evolución y la mezcla de éstos. A todos se les mete en un mismo saco”. Unos matices, disparidades sonoras y estilísticas que se lograrán discernir observando detenidamente “el patrón rítmico, la cadencia, el sentimiento y la instrumentación. Realmente, si la gente comparase, por ejemplo, lo que hacía Peret y lo que hacía Gato Pérez, les resultaría muy fácil distinguir las diferencias”, aclara Pubill nieto.

Yo soy la rumba ofrece una oportunidad imejorable para aproximarse al universo que rodeó a Peret sin quedarse en lo superficial. “Más allá de las canciones divertidas, creo que muchos no han tenido la oportunidad de conocer el magnífico legado que nos ha dejado con sus canciones. Además de ser un género nacido en nuestras calles, el valor artístico de la música y las letras es enorme. Era un creador prodigioso y como ser humano supo dejar huella en todo aquel que le conoció”, indica Zapata. Como le dijeron a Daniel tras escuchar los temas de su banda: “Ahora sí. Yo pensaba que no me gustaba la rumba, pero esto sí que me gusta”. “Pues esto, amigo mío, es rumba catalana”, sentenció él.

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