El abismo digital

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“La brecha digital entre países se ha convertido en un abismo”. Así de contundente se expresaba el fabricante de tecnología Huawei este año al presentar su Global Connectivity Index 2017 (GCI 2017). Y lamentablemente está en lo cierto, ya que tal y como están afirmando todos los expertos en este campo, el mundo hace ya unos años que se ha divido en dos, el conectado y el desconectado.

La división tradicional de las economías se ha realizado siempre entre países del primer y tercer mundo pero la aparición del concepto “Economía digital” ha cambiado este criterio divisorio.

Según el estudio que hemos citado antes, el proceso de avance hacia una economía digital global se está acelerando cada vez a un ritmo mayor y, en este proceso, los países que están ya digitalizados lo hacen aún más rápido al reinvertir el beneficio económico de la economía productiva en sus parques tecnológicos y en mejorar sus conectividades, mientras que los países desconectados, aunque avanzan, lo hacen a un ritmo muy inferior, lo que provoca que el distanciamiento entre ambos sea cada vez más insalvable.

No son sólo las empresas del sector las que están lanzando la señal de alerta ante el peligro que conllevaría dejar a una parte del planeta aislada de la globalización que se está produciendo en las redes. Organizaciones como Naciones Unidas también han alertado de esta amenaza para el bienestar de más de la mitad de la población mundial.

La ONU ha publicado un dato que resulta muy ilustrativo del alcance de este fenómeno y es el del porcentaje de uso de Internet por parte de la población en los diferentes países:

  • Países desarrollados: 80%

  • Países en vías de desarrollo: 40%

  • Países menos desarrollados: menos del 15%

Y aunque a los ciudadanos del primer mundo nos pueda parecer que el acceso a Internet está muy extendido, la realidad es que frente a los 3500 millones de habitantes del planeta que tenemos acceso a la Red a través de redes 3G o 4G, son más los que se encuentran fuera de este entorno digital, alrededor de 3900 millones de personas.

Esta brecha digital genera una bolsa de desigualdad aún mayor que la que siempre ha generado la diferencia entre países ricos y pobres, puesto que a la imposibilidad de acceder a la cada vez más importante Economía digital, se suma la imposibilidad de acceder al conocimiento, lo que provoca una brecha también en los recursos educativos de las naciones.

Ante esta situación, la Organización de Naciones Unidas dentro de su Agenda 2030 (que es un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad), ha definido como un elemento clave la digitalización de los países más atrasados para acelerar su salida de la pobreza y su acercamiento a las naciones más ricas.

La brecha digital está avanzando a pasos agigantados, parece pues imprescindible que gobiernos y organizaciones de todo tipo consideren este problema como de primera magnitud y le den el espacio y la prioridad que requieren para poder atajarlo en un futuro próximo.

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