Es necesario un nuevo convenio con los Estados Unidos

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Es más que probable que el Consejo de Ministros de mañana, viernes, día 17 de abril, acuerde la prórroga de autorización para la presencia de una unidad de ‘marines’ norteamericanos y sus aeronaves de transporte y abastecimiento en la base aérea de Morón de la Frontera. La autorización, que en todo caso no será superior a un año, deberá cubrir el lapso de tiempo entre la actual autorización en vigor, que finaliza este domingo, y la negociación de un nuevo (el tercero) protocolo de enmienda al Convenio en vigor de 1988 y que incluya el nuevo despliegue.

Un V-22 Osprey, convertiplano, como los destacados en Morón para el despliegue de los marines.
Un V-22 Osprey, convertiplano, como los destacados en Morón para el despliegue de los marines.

El Gobierno español ya ha anunciado que entablará negociaciones para alcanzar ese nuevo protocolo de enmienda, dado que las autoridades norteamericanas han variado su petición de alojamiento de esa unidad de infantes de marina de temporal a permanente y, además, han elevado considerablemente el número de efectivos de los 500 iniciales, que pasaron luego a 850, hasta los 3.000 que ahora pretenden como cifra máxima, aunque no signifique que vayan a estar desplegados en Morón todo el tiempo.

Pero si este es un asunto relevante, por el número de efectivos y por añadir una nueva función a las IDAs (Instalaciones de Apoyo) que las fuerzas armadas norteamericanas utilizan en las bases de Morón y Rota, las únicas en las que conservan esas ayudas, no lo es menos la evidencia de que el Convenio de 1988 en vigor requiere un amplio repaso y la actualización de su contenido a la vista de la nueva realidad estratégica. La simple observación de la fecha en que fue negociado y firmado, nos retrotrae al mundo de la Guerra Fría que nada tiene que ver con la realidad actual en el campo de la Seguridad internacional.

Torre de control de Morón (Foto: L. Romero)
Torre de control de Morón (Foto: L. Romero)

Las modificaciones introducidas hasta el momento han afectado tanto a la reducción de la localización de las bases españolas en que Estados Unidos cuenta con IDAs, como a la posibilidad de que determinados servicios de inteligencia de las fuerzas armadas norteamericanas puedan actuar en nuestro territorio, como a la utilización de la base de Rota como puerto de apoyo logístico permanente de cuatro destructores portadores del sistema Aegis, que cubre el flanco sur europeo ante un posible ataque con misiles balísticos. Con la modificación del Convenio en vigor que supondrá el tercer protocolo de enmienda, aún por concretar, Morón será base permanente de un contingente militar de USAFRICOM, el mando norteamericano que cubre el continente africano y cuyo cuartel general se encuentra ubicado en Alemania.

Con todo, y como ya adelantaran relevantes analistas meses atrás, el incremento del uso de las bases de Rota y Morón en el despliegue de las fuerzas norteamericanas en el sur de Europa, denota a las claras que la localización estratégica de España sigue siendo muy valorada por Washington en detrimento de otros territorios que no pueden ofrecer, junto a la localización, territorio suficiente para alojar a una fuerza permanente que lleva consigo, necesariamente, un desplazamiento de personal civil de acompañamiento que supera en mucho al propiamente militar.

Sin embargo, y quizás también por esto último y porque existen aspectos relacionados con la vida cotidiana de las poblaciones cercanas a las bases que hoy más que nunca merecen ser tenidos en cuenta, se impone como conveniente plantear en su momento una revisión en profundidad que permita abordar una nueva redacción del Convenio con los Estados Unidos, más acorde con los tiempos que corren. El calendario electoral ha impedido que esto haya podido concretarse en este momento, pero cartas tenemos para afrontar la partida con una buena mano de salida.

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