La moderna artillería de costa

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La disolución, en 2007, del Regimiento de Artillería de Costa nº 5 (RACTA-5) de Algeciras y después, en 2010, del Mando de Artillería de Costa (MACTA), al que pertenecía el anterior, hizo pensar que tal reducción de efectivos y estructuras traería consigo el desmantelamiento de las capacidades militares permanentes de control en la angostura del estrecho de Gibraltar. No ha sido así.

Centro de Operaciones de Artillería de Costa (COACTA), en el interior de la Sierra del Bujeo (Tarifa). (Foto: L. Romero).
Centro de Operaciones de Artillería de Costa (COACTA), en el interior de la Sierra del Bujeo (Tarifa). Foto: L. Romero.

Tras la Guerra Civil e iniciada la II Guerra Mundial, las costas españolas de la península, islas y costa norte de Marruecos llegan a artillarse con unas 600 bocas de fuego, según describe César Sánchez de Alcázar en la reciente Historia de la Artillería de Costa Española. En la actualidad, un solo Regimiento de Costa resta operativo en el Ejército de  Tierra español: el RACTA-4, con acuartelamientos en Camposoto (San Fernando), El Bujeo y Camarinal (ambos en Tarifa).

En el Campo de Gibraltar la artillería de costa con asentamientos fijos no empieza a aparecer hasta la Guerra Civil, pero no es hasta la década de los 40, con el Plan Jevenois, cuando se consolida. La presión británica para que en los alrededores de Gibraltar no se ubicara ninguna amenaza que afectara a su dominio del Estrecho o a la seguridad de la plaza, sin duda tuvo que ver con ese retraso. Galicia, Cartagena y Menorca llevaban décadas consolidando la defensa de sus puertos, antes de que se decidiera el artillado de las costas del Estrecho.

Desde su concepción primaria de protección de ensenadas, puertos y bases, hasta llegar al momento actual en que las capacidades de localización, identificación y seguimiento de buques priman sobre cualquier otra, la artillería de costa se ha ido transformado y en la actualidad es móvil y proyectable a cualquier escenario, por lo que sus unidades ya no están pegadas al terreno y todos sus elementos, desde las piezas a los radares, pasando por las direcciones de tiro y los sensores optrónicos, son susceptibles de ser transportados por medios terrestres y aéreos.

Antigua pieza doble de 30,5, actualmente inutilizada, en la costa de Tarifa, mirando al Estrecho. Foto: L. Romero.
Antigua pieza doble de 30,5, actualmente inutilizada, en la costa de Tarifa, mirando al Estrecho. Foto: L. Romero.

Hoy, cuando las piezas fijas han desaparecido del organigrama y operativamente ya no cuentan, aunque aún pueden visitarse algunas en sus antiguos asentamientos, en el Estrecho permanece la única unidad artillera que sigue teniendo la costa como referente: el RACTA-4. Con dos acuartelamientos en el término municipal de Tarifa, más el de Camposoto, se adiestra para poder desarrollar, en esta zona o en cualquier otra que se le asigne, la tarea de colaborar con la Armada en la defensa y control cercano de la costa. Así, la desaparición del MACTA, gran unidad tipo brigada, supuso que sus cometidos fueran asumidos por otra unidad de menor entidad, un regimiento, con lo que de ahorro supone. Las mismas misiones con menor coste. El signo de los tiempos.

Para ello, en el acuartelamiento del Bujeo el RACTA-4  cuenta con un Centro de Operaciones de Artillería de Costa (COACTA) bunquerizado en el interior de la sierra del mismo nombre, con funciones de mando y control, heredado del desaparecido Mando de Artillería de Costa, y otro móvil, capaces ambos de recibir en tiempo real la información de todo tipo que le transmiten sus cuatro radares de exploración (RAEs) y sus cuatro puntos de observación móvil (POMOs), además de la procedente de los ligeros, mucho más livianos y fáciles de transportar pero igualmente potentes. Todo ello servido por una sección de Transmisiones, con capacidad de enlace seguro terrestre y satélite.

Pieza de 155/52, actualmente en servicio, durante un ejercicio de tiro. Foto: MACTAE.
Pieza de 155/52, actualmente en servicio, durante un ejercicio de tiro. Foto: MACTAE.

Las piezas fijas de 38,1, 30,5 y 15,24 centímetros pasaron a la historia. A finales de septiembre de 2008, los últimos disparos de la artillería de costa fija de España los efectuaron piezas pertenecientes a las baterías de Paloma Alta, de 38,1, y de la batería de Punta Acebuche, de 15,24, ambas en el Estrecho. Desde entonces, la acción de fuego es exclusiva responsabilidad de los 18 obuses móviles de 155/52 APU-SBT, de Santa Bárbara, del Grupo de Artillería de Costa encuadrado en el Regimiento y que se encuentran acuartelados en Camposoto. Cada pieza puede ser remolcada por un vehículo pesado o helitransportada por un Chinook CH-47 hasta su posición.

El Acuartelamiento del Bujeo, en Tarifa, hace las veces de segundo Grupo, teniendo bajo su mando el COACTA y las transmisiones, además de la Batería de Localización e Información de Objetivos (BLIO), heredera del antiguo Grupo de Localización e Información (GRULI) del MACTA. Esta batería tiene su acuartelamiento en Camarinal, también en Tarifa. La BLIO es la responsable de alimentar de señales, datos e imágenes al COACTA, ya sea en su versión fija o móvil.

El Centro de Operaciones enlaza en tiempo real con otro centro de similares características, pero con mayores responsabilidades y cobertura, como es el de la Fuerza de Acción Marítima (FAM) de la Armada, en Cartagena, de quien depende operativamente.

Parte del material de la Sección de Transmisiones que sirve al RACTA-4. Foto: Shus Terán.
Parte del material de la Sección de Transmisiones que sirve al RACTA-4. Foto: Shus Terán.

Antes, cuando era MACTA, y ahora, RACTA-4, esta unidad de costa siempre ha estado sujeta al control operativo de la Armada, que es quien tiene asignada la misión de la defensa de nuestros espacios marítimos de soberanía y, llegado el caso, de neutralizar cualquier amenaza que pudiera llegar por mar. Esta dependencia operativa fue en el pasado origen de no pocas incomprensiones, incluso en el seno del mismo Ejército de Tierra.

Su capacidad de proyección y de acción conjunta, rasgo común a todas las unidades de Fuerzas Armadas hoy en día, tiene mucho que ver con la necesidad de alistar capacidades a la carta según la misión que se deba cumplir. Lo que en la década de los noventa del siglo XX se acuñó como concepto “Task Force”. Por eso, el regimiento debe ser capaz de formar dos Unidades de Defensa de Artillería de Costa (UDACTA), con entidad Grupo disminuido, para ser enviadas allí donde se las requiera, con las capacidades concretas que demande cada misión y con la posibilidad de integrarse en una agrupación de superior entidad.

Los viejos pero imponentes cañones pasaron a la historia. Hoy, la electrónica y las imágenes trasmitidas en tiempo real son las protagonistas. Pero, como antes, siguen siendo los artilleros quienes se encargan de servir los nuevos instrumentos que, como siempre, vigilan la navegación de superficie por el estrecho de Gibraltar.

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