Cuaderno de notas: Gibraltar

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Los cursos de verano dan para mucho. Tanto es así que el curso del que voy a hablar fue hace un mes y tendrá vigencia en mí, en mi cuaderno de notas, prácticamente durante toda mi vida. El curso fue en San Roque (Cádiz) y llevaba como título Gibraltar – Campo de Gibraltar: ¿Cómo normalizar las relaciones? Los coordinadores eran profesores de Derecho Internacional Público de la Universidad de Cádiz, donde existen importantes investigaciones en el ámbito del Derecho Internacional Público acerca de la cuestión de Gibraltar.

En estos días de verano donde Gibraltar aparece de vez en cuando en los medios me ha apetecido sacar mi cuaderno de notas, una libreta verde que suelo llevar a todas partes, y en la que hay varias páginas rellenas de información extraída de las diferentes conferencias a las que tuve el inmenso gusto de asistir.

Podemos imaginar el nivel del curso si sabemos que la primera exposición la hizo el Dr. Antonio Remiro Brotóns. No es solo Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, también defiende a diferentes Estados en juzgados internacionales y, por tanto, ejerce su profesión además de dedicarse a la docencia y la investigación. Remiro Brotóns explicó la posición del Gobierno de España respecto a Gibraltar, y entre oras cosas dijo que en Madrid no entienden los problemas de la zona y que el apoyo de Gibraltar es su campo. Por eso desde allí se habla de los “intereses generales” del Estado, y no de los intereses concretos de los ciudadanos a los que les afecta directamente cualquier actuación, decisión o acuerdo.

Panorámica de Gibraltar (Mihael Grmek, Wikimedia)
Panorámica de Gibraltar (Mihael Grmek, Wikimedia)

También expuso que la negación de las aguas a Gibraltar tiene difícil sustento jurídico. No cree que valga la política de territorio seco y asegura que España perdería ante un árbitro internacional con un 99,9% de probabilidad. Eso sí, considera que tampoco todas las aguas que se reclaman les correspondan porque ahí entraría la cuestión del istmo, que no fue cedido. Justificó que podría hacerse una reclamación sobre el istmo y que podría ganarse. Sin embargo podría perderlo por prescripción de la apropiación sin respuesta. Reino Unido ha querido solucionar este asunto en un juicio, por lo que España intuye que tienen algunos archivos en el Foreign Office (donde, por cierto, tienen todo absolutamente catalogado y perfectamente organizado y archivado) que podrían dar la razón a Reino Unido por existir una ausencia de respuesta por parte de España cuando se produjo la apropiación del istmo.

Lo que sí podría explotar España jurídicamente es sobre la obligación jurídica de Gran Bretaña de negociar sobre la retrocesión de Gibraltar. España no puede exigir la devolución de Gibraltar, pero sí la obligación de negociar en tiempo razonable y de buena fe. Aunque eso no se haya explotado lo suficiente tampoco parece ser una vía que pudiera dar resultado a las pretensiones de España. Además, y aquí me salto varias conferencias, para ir directamente a la del profesor Jesús Verdú que explicó que el devenir del Derecho Internacional podría invalidar que España tuviera derecho de recuperar Gibraltar si se planteara un proceso de autodeterminación. Lo justifica desde el punto de vista de que Utrecht no es absoluto en tanto que algunos términos del Artículo X no están vigentes (por ejemplo, la prohibición de habitar en Gibraltar a judíos y moros) por ser contrarios al derecho. En ese caso, el derecho de retrocesión sería propio de tiempos en los que los Estados vendían o cambiaban territorios, pero no en la actualidad cuando eso está más que superado.

Continuando con la exposición de Verdú me quedaría con su argumentación en la que partía preguntándose por qué siempre hablamos del problema de Gibraltar. Quería decir que Gibraltar no tiene por qué ser un problema, y que depende de la respuesta que demos a esa pregunta se darán unas soluciones u otras. Por ejemplo, podrían evitarse los problemas si hubiera diálogo, conocimiento mutuo y buena relación de vecindad, tal y como se dijo en algunas de las intervenciones referidas a las relaciones transfronterizas. Verdú explicó que su pérdida es fruto de nuestra historia. “Estemos orgullosos o no, perdimos Gibraltar y lo cedimos a perpetuidad”. Además, acertadamente definió las condiciones en las que se firmó el tratado: lo firmó un rey francés y los negociadores españoles fueron retenidos y no pudieron negociar. Pero se firmó y el Derecho, como base de nuestra sociedad, determina que ese tratado es válido y vigente, eso sí, sujeto al Derecho Internacional de hoy en día, no a las ideas de 1713.

No solo intervinieron profesores o expertos españoles, también acudió el líder de la oposición de Gibraltar (partido GSD) Daniel Feetham, el abogado Charles Gómez, el periodista Dominique Searle, director del principal periódico de Gibraltar (Gibraltar Chronicle) y la directora de la Garrison Library de Gibraltar Jennifer Ballantine Perera. Todos ellos aportaron la visión gibraltareña que tanto se olvida cuando en España hablamos de ellos. Por ejemplo, Jennifer Ballantine expuso la investigación que está realizando la biblioteca de Gibraltar con la Essex University titulada Bordering on Britishness en la que tratan de recuperar la memoria oral de personas de ambos lados de la verja.

A todas las personas mencionadas hay que añadir la Dra. Inmaculada González García, el Dr. Alejandro del Valle Gálvez, catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Cádiz, el periodista Juan José Téllez Rubio, director del Centro Andaluz de las Letras y gran conocedor de la cultura y sociedad del Campo de Gibraltar y Gibraltar. Por último, el único representante político del Campo de Gibraltar que aceptó ir al curso fue el alcalde de San Roque Juan Carlos Ruiz Boix, ya que ni el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, ni la alcaldesa de La Línea, Gemma Araujo acudieron a pesar de estar invitados. No sabemos si dejaron pasar esta oportunidad de debatir o de expresarse porque no se lo permitió el partido o por motivos de agenda. Pero, desde luego, la comarca del Campo de Gibraltar perdió una excelente oportunidad de enriquecer estas jornadas.

Han quedado muchas notas e ideas sin contar, y probablemente recurra al cuaderno de notas para hablar sobre la cuestión, que no problema, de Gibraltar. Fueron días de profundo aprendizaje de lo que realmente importa: lo que sienten y piensan las personas de un lado y de otro, y lo que dicen las leyes que nos gobiernan. Una buena conclusión es que sería bueno que se resolviera este asunto de una vez por todas a pesar de que dañe los “intereses generales” de los españoles, que son tan generales que poco representan a los que sufren los problemas derivados de las actuaciones políticas. Brotóns dijo: “los patriotas son la peste de cualquier país”. Lo hizo con el sentido de que muchos sujetos pueden ser indeseables para los objetivos de un país porque son capaces de echar por tierra las posibilidades reales, lo que nos lleva a una política irreal, de ficción, que solo lleva a dificultar los procesos y agrandar los problemas.

1 Comentario

  1. Todo este argumentario de derechos de la población de colonos a la autodeterminación, se desmonta en el mismo momento que se leen las resoluciones de la ONU, y se comprueba el doble rasero internacional.

    ¿Por qué la población de Hong Kong, que son más de 7 millones de habitantes, no tuvieron derecho a autodeterminarse, y 30.000 colonos británicos en Gibraltar si lo tienen?

    A los que argumentan que el territorio de Hong Kong fué una concesión por 100 años, les invito a repasar la historia de esa colonia, y comprobarán que sólo fueron una cesión por 100 años una parte de ellos.

    De manera que hay que concluir argumentando que el hecho de la devolución de Hong Kong y el mantenimiento de colonias como Malvinas y Gibraltar se debe exclusivamente a que ni Argentina ni España son China.

    El colonialismo, tal y como se produjo en Gibraltar, no es cosa del siglo XVIII, ocurre aún hoy día, cuando Israel continúa su política de asentamientos judíos en Cisjordania. ¿Y quien va a tener la catadura moral de llamar la atención a Israel, cuando Reino Unido ha hecho lo mismo en territorios como Malvinas y Gibraltar, manteniendo el el tiempo dichas ocupaciones, y usando a la población como escudo para no devolver la soberanía de las colonias a sus legítimos propietarios?

    El problema de Gibraltar empezó con su ilegal ocupación en 4 de agosto de 1704, y sólo puede tener un final, y es la devolución del territorio, en las condiciones que establece la ONU, es decir, respetando las propiedades e intereses de los colonos británicos residentes en territorio español ocupado.

    No se puede dar derecho de autodeterminación a una población colonial, es una aberración.

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