Curiosidades sobre topónimos y gentilicios

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El ser humano, a su paso a veces enriquecedor y, otras veces, destructor por las diferentes tierras que forman el mundo, va dejando nombres de estos lugares que ha transitado o donde se ha detenido, ya sea de forma temporal o definitiva, tanto en el pasado como en el presente. Estos nombres, cuyo nombre técnico es topónimos, varían desde diversos puntos de vista: la cultura que les ha otorgado su denominación, la diacronía, etc. Por lo tanto, el conocimiento de los topónimos y sus diferentes denominaciones es una competencia cultural interesante y un aspecto que se tiene muy en cuenta en campos como la traducción.

Si hablamos de topónimos cuya denominación es distinta según la cultura que les ha dado nombre, podemos encontrar infinidad de casos. Un ejemplo muy cercano es el gran número de núcleos de población en Marruecos que tienen un nombre español y, a la vez, un nombre árabe, como ocurre con Tánger y Tancha; Arcila en español, Arzila en portugués, Assila en árabe y Assilah en francés; Larache y Al Araich; Alcazarquivir y Ksar el Kebir; Tafilete y Tafilalt; y el curiosísimo caso de Marrakech, en francés Marraquech y antiguamente conocida en castellano como Marruecos (al igual que el país).

La preciosa localidad de Arcila tiene numerosos topónimos
La preciosa localidad de Arcila tiene numerosos topónimos

En el caso de topónimos cuya denominación ha cambiado a lo largo del tiempo, también existen ejemplos en abundante número. Es probable que a un hablante lego hoy en día le resulte complicado situar en un mapa algunos ―si no todos― los siguientes lugares: Bengala, Siam, Angora, Madera, Ceilán y Tartaria. Todas estas denominaciones han sufrido los estragos del tiempo y hoy en día se conocen respectivamente como Bangladesh, Tailandia, Ankara, Madeira, Sri Lanka y Tatarstán. Algo similar ocurre con ciertos gentilicios: ¿quién reconoce en el uso del término «patán» la referencia a alguien de Afganistán o pashtun (la etnia mayoritaria de este país asiático) en lugar de un insulto?

Existen también casos en los que los cambios de topónimos se producen por decisiones políticas, como lo fue denominar Kampuchea a Camboya durante la dictadura de los jemeres rojos entre 1975 y 1979. De forma similar, el país históricamente conocido como Birmania recientemente ha cambiado su nombre al de Myanmar. En otros casos, existe el conflicto de nuevo entre el topónimo local y el acuñado en español; lo vemos en los ejemplos de Pekín y Beijing, Bombay y Mumbai y Benarés y Baranassi.

Estamos en general más familiarizados con los duetos de topónimos en castellano y en la lengua autonómica correspondiente, como en los casos de Orense y Ourense, Lérida y Lleida y Gerona y Girona entre otros. Sin embargo, estos pareados lingüísticos pueden no reflejarse en los gentilicios. Los habitantes originarios de Lérida o Lleida se llaman leridanos o ilerdenses, y los de Gerona o Girona son gerundenses.

Esperamos que el lector haya encontrado de interés estas curiosidades y sólo queda agradecerle a Alberto Gómez Font, director del Instituto Cervantes de Rabat, su charla sobre este tema en el II Curso de especialización en corrección de estilo y ortotipografía de la Universidad de Málaga el pasado mes de marzo.

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Traductor y revisor de inglés e italiano a español. Graduado en Traducción e Interpretación por la Universidad de Málaga y cursando actualmente el Máster en Traducción para el Mundo Editorial de esta misma universidad. Natural de San Fernando (Cádiz). Me interesan la política, la literatura, la historia y las lenguas. Sin embargo, en mis artículos me centraré en todo lo relacionado con la lengua española y la lingüística entre otros temas.

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