Pedro y el Apocalipsis

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peter

Saludos, terrícolas. Tal y como advierte Iker Jiménez en su programa cada domingo, el mundo se acaba. Aunque se lleve acabando desde que tengo uso de razón.

Cualquier argumento es bueno para que los jinetes del fin de los días se echen unas cañas. El Apocalipsis siempre es un tema que vende en las taquillas y los guionistas de informativos, que poco pueden contar de la realidad, se derriten ante las delicias de la alarma y el catastrofismo.

Recordemos el cambio de milenio, donde los sistemas informáticos volverían al germen de la humanidad y los aviones caerían en una perfecta coreografía sobre vuestras cabezas.

Desde el 11S, todo fue más picadito. Los ejes del mal se solapaban, aunque las acusaciones siempre vinieran desde el mismo dedo. El mismo justiciero de siempre empezó su eterna cruzada para eliminar la raíz del Apocalipsis. Su periplo comenzó en Afganistán y su búsqueda no ha terminado.

Los iraníes encendieron la luz. La gente excavaba búnkeres en sus jardines. Los norcoreanos desfilaron con sus misiles vacíos. Los llantos de desesperación recorrieron occidente. Escalofriante. Apocalíptico. Países que se han convertido en recurso fácil de charla, como aquellos compañeros que nunca van a las reuniones de antiguos alumnos.

Mientras tanto, desde Siria hasta Túnez se ha televisado una revolución subvencionada o conflicto internacional donde todas las piernas se rozan bajo la mesa. Las diferencias con las anteriores guerras mundiales es que en el siglo XXI son más disimuladas. Sin tantos desfiles militares, que sólo pretenden dificultar el tráfico de la gente normal. Diantres, qué considerados.

Crimea no iba a ser menos. La vuelta de la Guerra Fría entre Rusia y Estados Unidos. La Tercera Guerra Mundial está a punto de caramelo. Los periodistas por fin tienen algo de qué escribir. Si hay poca gente, cierra plano y di que los manifestantes escalaban farolas porque no cabían. Sencillo.

Aunque esté en la Luna, me siento público. Somos un público manipulado. Las portadas nos mienten. Los locutores nos mienten. Los telediarios nos mienten. Y nos gusta. Fotos de tranquilidad en Ucrania circulan por las redes. Enemigas de la prensa, aunque sean muchas veces un falso amigo y el interesado no contraste la información. ¿A qué hacer caso? A lo que más os guste. Cada uno que vote a su mentiroso.

¿Queréis Apocalipsis? Viajad a África. Ese cable enrollado que nadie quiere desliar aunque todos los usemos. Incluso habrá alguno que diga que funciona mejor por la cantidad de nudos que asfixia al enchufe. Cuando hay personas que se juegan la vida agarradas a un tren de aterrizaje o a una balsa neumática, implica que el lobo de Pedro llegó y nadie avisó a tiempo. Mandad cámaras y micrófonos a los que llevan tiempo sin hablar. Todo lo demás no será más que una pelea de recreo. Hasta la semana que viene y un abrazo marciano.

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Cordobés a mucha honra, Paco Garrido se licenció en 2010 en Comunicación Audiovisual en Málaga. Desde entonces ha trabajado para distintos medios locales como Diario Córdoba o El Día de Córdoba, con el que continúa colaborando. Además, también desarrolla su actividad en el ámbito digital, como es el caso de la revista para IPad, Actualidad7, o el canal del Youtube de Objetivo:Cine.

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