Otra vez los del cine español

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goyaEl pasado domingo se celebró, como cada año, la gala de los Goya y como cada año no estuvo exenta de polémicas que poco o nada tienen que ver con el cine en sí mismo.  Este año la gala contó con la peculiar singularidad de la ausencia del ministro de cultura al evento aludiendo una excusa tan vaga como despectiva. Yo repaso alguno de mis artículos anteriores sobre este tema y no puedo evitar descubrir tres desoladoras certezas; que me repito, que cada año seguimos igual o peor y que somos unos pocos clamando en el desierto. Por lo visto denunciar esta ausencia como una (entre tantas) falta de respeto y de desprecio por los profesionales del cine es, como poco, ser un terrorista rompepatrias. La ausencia del señor Wert es solo otro ejemplo de la arrogancia de este gobierno que no solo legisla para sus propios intereses, totalmente alejado del pueblo al que representa, sino que además no es capaz de encajar las críticas.

Escuece de manera notable la comparación con la gala de los Oscar del año pasado en que Michelle Obama anunciaba Goy1el ganador de una de las categorías, alguno de ustedes dirá que claro, es que el cine americano es otra cosa y sí es posible que sea otra cosa, que tengan más medios, que hagan más y mejores películas pero desde luego también hacen muchas muy malas que llegan a todas las salas del mundo quitando el sitio por contrato a, por ejemplo las españolas, aunque estas últimas hayan funcionado notablemente. Por otro lado el cine americano también recibe subvenciones y sus actores y directores también suelen manifestar sus opiniones políticas, un hecho que ocupe quien ocupe la Casablanca jamás ha sido óbice para apoyar y defender su cine, su cultura. Hecho que también ocurre en otras cinematografías como la francesa que estrena internacionalmente varios títulos al año y cuyos dirigentes sean del color que sean cuidan con mimo exquisito.

Resulta cuanto menos chocante que en la era en la que nos encontramos en que cualquiera puede dar su opinión desde cualquier red social (yo el primero) en el que la mayoría de la sociedad ve con buenos ojos (yo el primero) las legítimas protestas de los diferentes sectores afectados por la dureza de eso que llaman crisis, parezca que los profesionales del mundo del cine sean los únicos que no tienen derecho a denunciar su situación. No es solo la consabida, unánime y programada respuesta airada de los medios al servicio propagándistico del gobierno que copan las TDTS nacionales, es sorprendentemente un amplio sector de la sociedad cuya inquina por nuestro cine se les ha ido insuflando en vena desde tiempos inmemoriales. Escucho hablar de actores millonarios quejándose mientras veo a Javier Pereira recogiendo su Goya y me acuerdo que durante la presentación de Stolckhom me contaron que nadie del equipo había cobrado un duro por hacerla, me acuerdo de  una actriz tan grande como María Asquerino, fallecida en la más absoluta miseria y soledad, contrasto el dato de AISGE que dice que el 72% de los actores se encuentran en paro o bajo subempleo, con sólo el 27% afirmando haber contado con ingresos “suficientes” derivados de su profesión a lo largo de los últimos 15 años.

goy3Y aunque no fuera así, como es el caso de Javier Bardem, al que se le critica por denunciar injusticias desde una posición privilegiada. Como si fuese necesario tener que pasar hambre para luchar contra el hambre en el mundo, la infantil asociación de ideas por la que se supone que si eres de izquierdas, o si simplemente reivindicas tus derechos y recriminas los abusos, debes de ser un desarrapado y pobre de solemnidad. Cuando precisamente lo que honra a Bardem es todo lo contrario, que pese a su éxito (logrado a base de talento y esfuerzo, no lo olvidemos) profesional e imagino que económico, siga luchando cuando a él quizá no le haga falta. Lo escandaloso sería lo contrario. Lo que ocurre con Javier Bardem es que en este país cainita no se perdona a aquel que tiene éxito, a no ser que hablemos de deportes. Lo que ocurre con el mundo del cine es que en este país todos llevamos dentro aparte de un entrenador de fútbol, un crítico de cine. (Yo el primero, por supuesto)

Quizá algún día nos sacudamos de una vez los prejuicios atávicos que nos han ido imponiendo, tal vez en algún Ganadores-estaGoy2momento seamos capaces de valorar nuestra identidad y nuestra cultura como valoramos sin dudar las ajenas. Ojalá fuera posible hablar de nuestro cine, criticarlo cuando toque y alabarlo cuando se lo merezca, sin que ello suponga un arma política arrojadiza, que nuestros gobernantes, fueran del color que fueran, se diesen cuenta de que el cine español es una industria que puede llegar a ser muy rentable y a dar de comer a muchas familias, que es nuestra necesaria cultura, nuestra fábrica de sueños, tan buena y tan mala como cualquiera. Aunque todo el mundo sabe que aquí no se trata de cuestiones de calidad por mucho que unos se empeñen. Les dejo un par de enlaces en los que encontrarán datos que tiran por tierra la mayoría de tópicos sobre el cine español.

http://www.eldiario.es/escolar/grandes-mentiras-cine-espanol_6_183791641.html

http://cinemania.es/noticias-de-cine/lo-que-no-se-cuenta-del-cine-espanol

 

 

 

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