Ciberseguridad y Seguridad Marítima, dos nuevas Estrategias Nacionales

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Hace solamente unos días, el recientemente creado Consejo de Seguridad Nacional (CSN) aprobó las dos primeras estrategias de segundo nivel que formarán parte, una vez se aprueben las correspondientes a los doce ámbitos de actuación que contempla la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), de la arquitectura de nuestro Sistema de Seguridad Nacional. Los dos documentos, novedosos en nuestro país, corresponden a la Estrategia de Ciberseguridad Nacional y a la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional.

Apertura de las Jornadas sobre la Estrategia Nacional de Seguridad en la Escuela Diplomática (Foto: L. Romero)
Apertura de las Jornadas sobre la Estrategia Nacional de Seguridad en la Escuela Diplomática (Foto: L. Romero)

Para su elaboración, se han constituido los comités especializados en ambas materias que serán los encargados de asesorar y coordinar el cumplimiento de ambas, además de constituirse los respectivos comités especializados de Situación que se encargarán de coordinar y dirigir una crisis que afecte a cualquiera de esos escenarios y que supere la capacidad de respuesta habitual de los elementos de la Administración contemplados de forma individual.

Como de la ESN ya tuvimos ocasión de hablar cuando fue aprobada (Ver: http://papeldeperiodico.com/2013/06/21/continuidad-y-consenso-en-la-estrategia-de-seguridad-nacional/ ), nos centraremos ahora en las dos estrategias de segundo nivel recientemente difundidas. Sólo añadiendo que, en pocas semanas, es probable que tengamos una tercera estrategia de segundo nivel aprobada, la referida a la Política Exterior, según confirmó el secretario de Estado de esta materia, Gonzalo de Benito, en la Escuela Diplomática, el pasado 9 de diciembre.

En ese escenario de la Escuela Diplomática, se desarrollaron durante tres días unas Jornadas de análisis y difusión de la ESN, en las que se desgranaron también las dos recientes estrategias de segundo nivel.

Para Irene Blázquez, jefa de la oficina de Asuntos Estratégicos del nuevo Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia delDSN02 Gobierno,  “el proceso de elaboración de los documentos es casi tan importante como el contenido de los mismos”. Con esto se quiere dejar constancia del esfuerzo de consenso entre distintos estamentos de la Administración, y de fuera de ella, que se ha llevado a cabo. El ejemplo más concreto es que, según la misma responsable, el PSOE ha dado su visto bueno a las dos nuevas estrategias de segundo nivel, al igual que lo hizo con la ESN en su momento.

La primera pregunta que hubo que responder fue por qué estas dos estrategias las primeras y no otras. La explicación fue que en el seno del CSN se presentaron sendas propuestas de borradores por parte del CNI y de la Armada, que habían realizado un trabajo previo para concretar dichos documentos y fueron la base sobre la que trabajaron posteriormente los comités especializados que dieron como fruto las estrategias aprobadas el 5 de diciembre.

Dependencia del Ciberespacio

La Estrategia de Ciberseguridad Nacional parte del convencimiento que la sociedad en la que vivimos depende del ciberespacio y por ello es vital alcanzar un grado de ciberseguridad que permita el desarrollo de todo tipo de actividades en el mismo con garantías.

El bajo coste, la fácil ejecución, la efectividad del impacto y el reducido riesgo para el atacante, hacen de los ciberataques un elemento que con ser cotidiano, aún puede convertirse en mucho más presente y alcanzar un nivel de daño a la Seguridad todavía desconocido, aunque ejemplos recientes hacen presagiar un incremento geométrico de las amenazas. La constatación de que “determinados países (pero no solo) disponen de capacidades militares y de inteligencia para realizar ciberataques que ponen en riesgo la Seguridad Nacional”, motivan la puesta en valor y la preocupación por esta posibilidad. “La estabilidad y prosperidad de España –se lee en el texto de la estrategia- dependen en buena medida de la seguridad y confiabilidad del ciberespacio”.

Este es un campo en el que resulta muy fácil traspasar las líneas que pueden poner en riesgo las libertades individuales, es decir, los derechos fundamentales. Por eso no se deja al criterio de nadie este aspecto y, negro sobre blanco, se establece que cualquier acción en este espacio debe llevarse a cabo con máximo respecto a lo recogido en la Constitución.

La implicación de todas las administraciones, de las empresas y actividades privadas y de toda la ciudadanía, se afirma, es imprescindible para que la seguridad en el ciberespacio se convierta en un valor y adquiera su verdadera dimensión, para lo que se apuesta por una concienciación desde las aulas de los centros de enseñanza. Por supuesto, la colaboración internacional en la persecución de cualquier mal uso de las nuevas tecnologías llevan a los responsables de nuestro Departamento de Seguridad Nacional a defender que, igual que en el entorno físico, en el entorno del ciberespacio el Derecho Internacional debe ser de aplicación.

La potenciación, de forma inexcusable, de nuestra capacidad de desarrollo e innovación en esta parcela del saber, se convierte en elemento consustancial para adquirir herramientas suficientes que permitan no depender, en este entorno, de tecnologías externas que muy bien pueden llevar, en su mismo diseño, elementos poco fiables para la seguridad.

Las primeras reacciones ante la difusión de esta estrategia no se han hecho esperar y, como ejemplo, Gianluca D’Antonio (www.ateneadigital.es), presidente del ISMS Forum Spain, la principal asociación del sector en España, le ha otorgado a la Estrategia de Ciberdefensa Nacional un seis sobre diez, señalando como principales defectos la falta de concreción y la ausencia de un impulso económico que permita una valoración de los indicadores económicos relacionados con las ciberamenazas y una determinación de los recursos y medios asignados por el Estado para la ejecución de esta estrategia.

España es una nación marítima

La Estrategia de Seguridad Marítimas Nacional (ESMN) parte de una afirmación que, no por parecer de Perogrullo es menos relevante, dado lo poco habitual que es encontrarla así definida en los textos de relevancia estratégica: “España es una nación marítima”. A la vez, relaciona la seguridad en la mar con el desarrollo y el bienestar económico de nuestra nación, dada nuestra dependencia del comercio marítimo y, en concreto, del suministro de productos energéticos.

Nuestra posición geográfica, dominando uno de los estrechos más transitados del mundo (el de Gibraltar) y nuestra propia configuración territorial, con archipiélagos y ciudades separadas de la península por la mar, confieren a nuestro país una evidente consideración marítima, casi por encima de cualquier otra.La libertad de la navegación, en todo tiempo y en todo lugar, se convierte en esencial para el correcto desarrollo de nuestra sociedad. Sin poder utilizar este medio con libertad, “España bajaría de nivel”, afirmó el CN Ignacio García Sánchez, subdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).

El estrecho de Gibraltar desde Algeciras (Foto: L. Romero)
El estrecho de Gibraltar desde Algeciras (Foto: L. Romero)

Cada vez son más, dijo, los actores que intervienen en este medio marino, dado que el transporte de cualquier mercancía es incomparablemente más barato que por cualquier otro medio. Pero dada la inmensidad de sus dimensiones, “en la mar, sin información, mejor no estar”, sentenció. La ESMN establece que resulta prioritario “crear un entorno de colaboración virtual que permita compartir la información necesaria en tiempo real” con todos los implicados en la tarea de mantener la necesaria seguridad en la mar.

El enfoque integral de la acción en la mar se impone por encima de cualquier otra consideración, así como la imprescindible coordinación entre todos los actores públicos y privados que convergen en ella. “Ya no es posible vivir de espaldas al mar y, si lo hacemos, perderemos relevancia”, añadió el subdirector del IEEE.

La ESMN cita, aunque casi de pasada, las delimitaciones marítimas pendientes, para señalar que Gibraltar, donde se da esta circunstancia, plantea problemas de seguridad.

La cooperación internacional, de nuevo aquí, se convierte en un elemento fundamental para poder cumplir con eficiencia los objetivos de la ESMN, además de poner especial énfasis en la ciberseguridad marítima, dado el peso de las comunicaciones que en ese espacio se desarrollan en el ámbito marítimo.

La presencia disuasoria en la mar y el control de los accesos marítimos a las costas españolas, son las dos únicas referencias claras que se hacen a algo parecido a lo que se suele conocer como acción de la fuerza y acción marítima, respectivamente. Quizás esta falta de referencia a la fuerza esté determinada por las explicaciones dadas por el almirante Terán, asesor del ministro de Defensa, quien respondió a la pregunta de si seguía vigente la utilización de la fuerza, con un: “sí, pero…”, para añadir tras una larga exposición sobre ejemplos históricos, que “el uso de la fuerza está vigente sólo en casos extremos”.

Dos apuntes para finalizar. Algunas de las estrategias de segundo nivel pendientes de elaboración, puede que no se hagan públicas, según pudo saber quien esto firma en los pasillos de las Jornadas de la Escuela Diplomática, de boca de representantes del Departamento de Seguridad Nacional. Y que el Informe Anual de Seguridad Nacional que debe presentarse al Congreso, lo será de forma pública y con debate, aunque aún no se ha decidido si será en Comisión (¿en qué Comisión?) o en Pleno.

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