Con la música a otra parte

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Saludos, terrícolas. Con la presentación de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana presentada por el Gobierno español, saltaron las alarmas. Las redes sociales se colmaron de improperios hacia la administración que dirige (o lo intenta) Mariano Rajoy. Y váyanse acostumbrando, a este paso, los españoles sólo podrán hacerlo desde sus ordenadores. O no.

Alejadas de las propuestas de la alcaldesa Ana Botella contra regar macetas en balcones y mendigos organizados; la normativa ofrecida por el gabinete de Jorge Fernández Díaz, Ministro de Interior, regula determinadas manifestaciones. Entre estas, los abucheos no se podrán desarrollar en las zonas cercanas a instituciones del Estado, como es el caso del Congreso. Diantres. Si lo hacen porque los gritos de los manifestantes molestan a los diputados, no llevan ninguna razón. Sobre todo, porque no van. Las retransmisiones televisivas de estas sesiones rozan la vergüenza ajena y la burla, ya que las butacas vacías claman al cielo o al ciudadano, según el bolsillo del que se hable. Por cierto, la multa por asistir a uno de estos actos reivindicativos puede ascender a 600.000 euros. Vayan ahorrando.

Pero tranquilo, desespérate. Si usted quiere dejarle un recado o un mensaje a su político favorito, tampoco podrá ir a su domicilio privado –si consigue dar con el piso en el que viva de los que posea el susodicho-. Los llamados escraches tampoco se podrán celebrar, es decir, un grupo de personas no podrán quedar en la puerta de la casa de un diputado, alcalde, concejal o cualquier otro enchufado para expresarles su cariño o disgusto. Estamos ante el fin de los tunos y los mariachis. La crisis heredada por Zapatero se está cargando las buenas costumbres.

Antes de que se me olvide, tampoco podréis impulsar una manifestación desde las redes sociales. También está recogido en la nueva normativa. Y es que estos puntos aluden a detalles muy concretos, como la indumentaria. Los manifestantes no podrán tener la cara tapada o con cualquier otra prenda que dificulte la identificación. Algunos esconden su cara y otros su dinero en Suiza. Cada uno tiene su problema. Te regalo un briconsejo, si te pillan con la cara tapada porque tienes frío, eres un infiltrado de los cuerpos de seguridad o, simplemente, quieres hacer una trastada a lo rastrero, siempre puedes decir que eres un nazareno perdido que quiere volver a su templo cuanto antes.

Los más indignados del corral han tachado a este mamotreto de normas con una ley contra el 15M, si es que aún queda algo de él. Lo que más me preocupa es que, a estas alturas, huele a una normativa de miedo, de esas que intentan servir de paraguas antes de que llueva el chaparrón. Temo lo que estarán planeando Mariano Rajoy, los banqueros y los suyos cuando preparan un escudo tan duro. Aunque, ahora que lo pienso, no tenéis que temer a que el gallego os engañe, sobre todo con su intachable trayectoria en menos de dos años.

Mientras tanto, yo, el marciano becario, hago un llamamiento a que los españoles NO busquen a su político preferido para NO recordarle los problemas que SÍ están sufriendo los ciudadanos más llanos, alejados de la Troika y sus chanchullos de alta alcurnia. Hasta la semana que viene y un abrazo marciano.

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Cordobés a mucha honra, Paco Garrido se licenció en 2010 en Comunicación Audiovisual en Málaga. Desde entonces ha trabajado para distintos medios locales como Diario Córdoba o El Día de Córdoba, con el que continúa colaborando. Además, también desarrolla su actividad en el ámbito digital, como es el caso de la revista para IPad, Actualidad7, o el canal del Youtube de Objetivo:Cine.

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