CEFOT o cómo se forma un soldado profesional

0
8420

Los que, por edad, tuvimos que realizar el servicio militar obligatorio, sabemos por propia experiencia lo que eran los centros de instrucción de reclutas, cual era su función y en realidad para qué servían. Una vez que dicho servicio obligatorio quedó en suspenso –que no suprimido- y llegó la tropa profesional, se imponía la necesidad de transformar aquellos CIR en centros de formación donde, con unos niveles de exigencia mucho más elevados, poder convertir a quienes eligieran la profesión de las armas en soldados con todas las garantías. Se requería un centro de formación adecuado a las nuevas exigencias, casi una academia, pero para soldados profesionales.

Así, llegamos a los actuales Centros de Formación de Tropa (CEFOT), de los que en todo el territorio nacional solamente hay dos que cubren las necesidades del Ejército de Tierra: uno en Cáceres, el número 1, y otro en San Fernando, el número 2.

La galería de tiro virtual, que corrige defectos sin necesidad de gastar munición, es una de las instalaciones con que cuenta el CEFOT 2 (Foto: L. Romero)

Cada año, cuando hay convocatoria, el Gobierno decide el número de plazas que se han de cubrir y esas son las que salen a concurso. Al principio del presente siglo, las convocatorias eran lógicamente muy amplias por la necesidad de cubrir en sus inicios las nuevas plantillas. Se produjeron hasta once ciclos anuales de incorporación a los centros de formación. Casi no se daba abasto. Ni siquiera se conseguía cubrir todas las plazas convocadas. Eran momentos de bonanza económica y existía poca demanda. Eso motivó, además, que se abriera la posibilidad a los nacionales de los países de la comunidad hispanoamericana, para integrarse en las Fuerzas Armadas españolas. En la convocatoria de este año, son 17 los países del otro lado del Atlántico los que podían aportar aspirantes, más Guinea Ecuatorial. Sólo Perú exige a sus nacionales que soliciten autorización para alistarse en las FAS españolas.

Hoy, la situación es muy distinta. Con unas plantillas que casi alcanzan el máximo permitido, restricciones en el gasto público y unos niveles de paro desorbitantes, solamente se realiza una convocatoria anual –cuando se hace- con una sola incorporación a los centros de formación y con un número de plazas que ni siquiera cubre las necesidades originadas por las bajas de la plantilla teórica. Y, además, para 1.500 vacantes convocadas para los dos Ejércitos y la Armada, se presentan 42.415 jóvenes de entre 18 y 29 años. De todas estas, 14.421 procedían de Andalucía, la primera región en número de solicitudes. La necesidad de contratar extranjeros igualmente ha desaparecido. En la actual incorporación, que está formándose en estos momentos en el CEFOT de San Fernando, solamente hay un hispanoamericano.

La ventaja, porque algo bueno tendría que tener, es que ahora los 28 aspirantes por plaza permite a las Fuerzas Armadas una elección que antes no era posible. Otra consecuencia sobrevenida es que, pese a exigir el título de graduado en ESO para acceder a la condición de soldado o marinero profesional, se ha disparado el número de candidatos con estudios universitarios terminados o con la selectividad aprobada, hasta totalizar en conjunto el 27 por ciento de los admitidos (datos del actual contingente en el CEFOT 2).

600 aspirantes a cada CEFOT

Los dos centros que el Ejército de  Tierra gestiona para la formación de sus futuros soldados profesionales, albergan a partes iguales, desde el pasado 20 de octubre, a los 1.200 aspirantes (del total de 1.500 para todas las FAS) que han superado el proceso seleccionador, unos 600 cada uno. Estos centros se han especializado, acogiendo el número 1 a quienes van a ir destinados a Infantería acorazada y Caballería y el número 2 a quienes cumplirán su compromiso en Infantería ligera (Legión y paracaidistas) e Ingenieros. Para Artillería hace varios años que no se convocan plazas. Las dos fases de formación totalizan 520 horas lectivas, entre teóricas y prácticas, acumulando mucha más carga las segundas, aproximadamente un 75 por ciento del total.

Se trata de auténticos centros de enseñanza militar, estructurados como tales durante los meses que acogen a los aspirantes y como unidad militar el resto del tiempo. Su dependencia orgánica, como el resto de centros que se dedican a la formación en el Ejército de Tierra, es del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) con cuartel general en Granada.

Su cuadro de profesores y ayudantes está compuesto por oficiales y suboficiales destinados en los CEFOT y por agregados de las unidades a las que posteriormente van a ir destinados los soldados, una vez hayan completado los dos ciclos de formación en que se divide su estancia en estos centros.

Los dos primeros meses los aspirantes a militar profesional de tropa (AMPT) cubren lo que se denomina Fase de Formación General Militar, hasta la jura de bandera, en el caso de este año el 20 de diciembre. Los que la superan, firman un compromiso inicial por dos años con el Ejército y pasan a desarrollar la segunda fase, de otros dos meses, en el mismo CEFOT, denominada Fase de Formación Específica, agrupados según la especialidad que hayan elegido. Los que superan esta segunda fase, se incorporan definitivamente a su primer destino.

Dado que la convocatoria se realiza para plazas específicas, los aspirantes acuden al centro de formación con su plaza ya escogida y asignada, por lo que si por cualquier circunstancia: accidente, renuncia o no superar alguno de las dos fases del ciclo formativo, no pueden incorporarse a su unidad, dicha plaza queda vacante y no es cubierta. Durante la primera semana de incorporación al CEFOT, si se producen bajas por cualquier motivo, se cubren con los candidatos que han quedado en reserva. Pero pasada la primera semana, ya no es posible incorporar nuevos aspirantes.

El coronel Fernando Caballero, que manda el CEFOT 2, conversando con periodistas. (Foto: L. Romero)
El coronel Fernando Caballero manda el CEFOT 2. (Foto: L. Romero)

El coronel Fernando Caballero Echevarría, al mando del CEFOT 2, destaca el alto nivel de formación con que han llegado los AMPT, lo que no significa ningún problema en su adaptación, sino más bien todo lo contrario.

Reservitas Voluntarios

Además de a los AMPT, en los CEFOT se forma también a los aspirantes a Reservista Voluntario (ARV), en sus tres categorías: oficial, suboficial y soldado. Esta figura está regulada por la Ley de la Carrera Militar 39/2007 y posterior Reglamento de 2011. Son RV los españoles que se vinculan temporal y voluntariamente con las Fuerzas Armadas por medio de un compromiso de disponibilidad, con el objeto de reforzar sus capacidades, cuando las circunstancias lo requieran.

Esta figura, que se creó para completar en momentos de necesidad plantillas muy específicas, se ha convertido en un instrumento más para relacionar a la sociedad con las FAS a través de quien voluntariamente y durante periodos muy cortos desea dedicar parte de su tiempo a servir en los Ejércitos. Por lo general, cumplen sus funciones en destinos relacionados íntimamente con su actividad profesional civil y no mandan tropas, por lo que su formación estrictamente militar se reduce a dos semanas en el CEFOT y otras dos semanas en el destino donde vayan a encuadrarse. Son activados por periodos muy cortos, desde dos semanas a cuatro meses al año, aunque la mayoría cubre periodos de un mes como mucho. Durante este tiempo y según su graduación (alférez, sargento o soldado), perciben el salario correspondiente establecido en el Ejército para dichos empleos.

El próximo mes de marzo, veinte ARV se incorporarán al CEFOT 2 de San Fernando, en sus tres categorías, para recibir las dos semanas iniciales de la Fase Básica Militar de formación. Aunque se les convoca a la vez, sus actividades se desarrollan de forma separada. Una vez finalizada esta, juran bandera y deben cumplir en un periodo de tiempo concreto las otras dos semanas de formación específica. Firman un compromiso por tres años, renovable. Puede incorporarse a esta condición de reservista cualquier español, hombre o mujer, desde los 18 años y hasta los 58, para las plazas de oficial y suboficial y hasta los 55 años para las de soldado.

Para esta convocatoria, solamente se ha ofertado un centenar de plazas para todas las FAS, de los que una veintena corresponden al Ejército de Tierra en sus tres categorías.

El teniente coronel Sanz, jefe de estudios del CEFOT 2, explica que es una gratísima experiencia recibir a los ARV, dado que son ellos los que, al acudir de forma totalmente voluntaria, requieren de los profesores “más caña” y su nivel de compromiso es total.

 

Compartir
Artículo anteriorCC. Cultura Compartida
Artículo siguienteLagar Town – Melocotones
Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Master en Paz, Seguridad y Defensa por el Instituto Universitario "General Gutiérrez Mellado". Profesor Honorario de la Universidad de Cádiz. Miembro de ADESyD

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.