1.500 conceptos para saber de Inteligencia

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Nunca lo habría pensado. Términos como: santo grial, análisis de sombrero rojo, cisne negro, literatura gris, tía Minnie, trampa de miel o zona gris, son expresiones que aparecen en el último y más actualizado diccionario sobre Inteligencia y Seguridad que acaba de publicar la editorial LID, con el apoyo explícito del Ministerio de la Presidencia y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Imagen parcial de la sede central del CNI en Madrid
Imagen parcial de la sede central del CNI en Madrid

Anécdotas aparte, casi dos docenas de expertos, la práctica totalidad del mundo académico y de habla hispana o portuguesa, han colaborado en esta obra bajo la coordinación del profesor de la Universidad de Cádiz, Antonio Díaz Fernández. Viejo conocido de los asiduos a esta materia, el profesor Díaz Fernández dedicó su tesis doctoral en Ciencias Políticas a los servicios de inteligencia españoles, siendo uno de los pocos análisis científicos que pueden leerse sobre cómo ha de controlarse a un servicio de inteligencia, analizando como lo hacen todos los servicios de nuestro entorno. Vamos, que pone negro sobre blanco el eterno dilema de quien controla al controlador.

Este diccionario, con 1.500 términos en castellano pero traducidos además al inglés, francés, portugués y brasileño, es una herramienta con vocación de libro de consulta. Prologado por el director de la Real Academia Española, el profesor Díaz Fernández inicia la presentación de la obra poniendo el dedo en la llaga en una más que evidente, pero lógica a la vez, poca atención que los historiadores prestan a lo que no es físicamente comprobable a través de documentos conservados. Y aquí entra de lleno la relevancia que en las decisiones políticas, que se convierten en parte de nuestra historia, tienen las acciones de gobierno adoptadas en base a informes de inteligencia que, por su propia naturaleza, no figuran en los expedientes administrativos que luego van a parar a los archivos históricos.

CNI03Los ciudadanos, dice Díaz Fernández, tienen todo el derecho a saber cuáles fueron las causas y los motivos que llevaron a los dirigentes a adoptar una u otra decisión en su nombre y en el de la democracia. Aunque sea decenas de años después.

Hace ya unos quince años, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia dictada a un reducido número de personas por el que entonces era director del CESID. Tras los saludos de cortesía, comenzó con una advertencia. Dijo, más o menos: “Supongo que todos los que estamos aquí estaremos de acuerdo en la necesidad de la existencia del Estado. De lo contrario, todo lo que yo les voy a contar a continuación carecería de sentido”. Esa frase me ha perseguido desde ese día cada vez que me he enfrentado al estudio de cualquier asunto que ha tenido que ver con la Seguridad Nacional o, si prefieren, con la seguridad de todos mis conciudadanos.

Está claro que sin un servicio de inteligencia adecuadamente formado, estructurado y dirigido desde las instancias del Gobierno, basado en el respeto al ordenamiento constitucional, el Estado estaría indefenso. Es decir, todos estaríamos indefensos. Por eso, los esfuerzos que desde hace años se están llevando a cabo desde el ámbito universitario por relacionar la Inteligencia con la ciencia, que viene a ser lo mismo que relacionarla con el análisis teórico encaminado a la adquisición de conocimientos extrapolables a cualquier situación, merecen todo el elogio y el apoyo posibles. Ya nadie duda de que los asuntos de Defensa y Seguridad tienen cabida en el ámbito universitario. Por el mismo motivo, y como una parte de aquellos, los de Inteligencia deben tener su hueco en ese mismo ámbito y, además, relevante.

El diccionario de la editorial LID es un elemento de consulta que aliviará el trabajo de quien tenga que escribir o incluso traducir textos referidos a la Inteligencia desde otros idiomas. Para evitar, en palabras del profesor gaditano, que cada investigación o traducción tenga que partir de cero.

La elección de las referencias que aparecen en sus más de 300 páginas no ha sido inocente. Al menos, a mí no me lo ha parecido. Cualquiera que las repase desde la primera a la última, y lea las definiciones más significativas, deducirá que hay toda una intención, basada en el principio de legalidad, proporcionalidad y, por supuesto, de sistema democrático. Como ejemplo, valgan algunas referencias: obtención ética de la información, regla de Chatham House, método Delphi o arcana imperii. Son ejemplos muy significativos.

Esta obra pasa por ser el diccionario, hasta el momento, más completo de términos referidos a la Inteligencia y la Seguridad. No es un texto definitivo, ni mucho menos, pero sí es el resultado de un gran esfuerzo intelectual de muchos especialistas. Merece, sólo por ello, ocupar un lugar de fácil acceso en la biblioteca de cualquier especialista en estos asuntos.

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Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Master en Paz, Seguridad y Defensa por el Instituto Universitario "General Gutiérrez Mellado". Profesor Honorario de la Universidad de Cádiz. Miembro de ADESyD

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