Los depósitos metálicos del Bronce Final Atlántico

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El hallazgo de grandes cantidades de objetos metálicos de la Edad del Bronce en el fondo de ríos y del mar supone un tema muy controvertido dentro del ámbito de la Prehistoria Reciente, tanto por la cantidad de hipótesis que han surgido en torno a él, como por la dificultad de encontrar una respuesta y una explicación certera a este fenómeno. Además, es un tema que, según las diferentes interpretaciones que se le atribuyan, puede ofrecernos una interesante información sobre los grupos humanos de esta época, su cultura, y sus prácticas rituales

Contextualizando este fenómeno, hablamos de un proceso que se da durante el Bronce Final, entre 1285 a.C. y 850 a.C. aproximadamente, y que es común a numerosas regiones de la fachada atlántica peninsular, pero que también se extiende hacia el este de Francia y las islas Británicas. Un proceso basado en la deposición, al parecer intencionada, de objetos metálicos (armas, sobre todo) en el fondo de los ríos y del mar. En el caso de España, uno de los depósitos más destacados es el encontrado en la zona de Huelva en 1923, cuando el proceso de dragado del río Odiel propició el descubrimiento de alrededor de 400 piezas metálicas, tanto en forma de adornos como armas.

Tanto en Huelva como en el resto de territorios donde aparecen estos depósitos metálicos, el hallazgo supone una diversidad de interpretaciones e hipótesis por parte de los investigadores:

En primer lugar, hay una corriente de autores que atribuyen esta deposición de metales a accidentes navales, y se basan para ello en el argumento de las zonas donde aparecen estos objetos, en las que hay muchos puentes y vados, lo que podría hacer pensar en una pérdida accidental y fortuita al pasar por éstos. Esta hipótesis llevaría, en última instancia, a una posible actividad comercial ligada al metal, por la presencia de barcos que lo transportaban. El depósito de la Ría de Huelva fue interpretado como el cargamento de un barco hundido por Díaz y Almagro, aunque la teoría que ha tenido un mayor éxito es la Ruiz Gálvez, que le otorga un carácter ritual.

 

Otra hipótesis apunta a una intención por parte de estos grupos de evitar la inflación económica destruyendo la riqueza, aunque es una teoría que no tiene mucha aceptación actualmente.

Por otra parte, encontramos autores que defienden un carácter funerario de estas prácticas. En este caso, lo que se ha propuesto es un ritual funerario en el que el difunto es arrojado al agua con un ajuar determinado, compuesto de piezas metálicas. Esta teoría se sustenta principalmente en la ausencia de estructuras funerarias en tierra en toda esta zona del sudoeste peninsular. La principal dificultad para demostrar la veracidad de esta teoría reside en que, aunque se produjeran estos rituales, el cuerpo del difunto se perdería con la corriente, y no permanecería in situ, como lo hicieron los objetos de metal. Además, el argumento de la escasez de tumbas se puede demostrar a nivel local, en la zona concreta de Huelva y la fachada atlántica peninsular, pero no a nivel general, ya que en las islas Británicas, junto a estos hallazgos, aparecen tumbas en la tierra. Sin embargo, uno de los autores que defiende esta teoría, Brück, expone el hallazgo de algunos cráneos en el Támesis y algunos pantanos escoceses como prueba que demostrara esta teoría.

El tema, como podemos comprobar, es muy complejo, y pueden darse muchas interpretaciones. Por ejemplo, otra gran cantidad de autores ve un carácter ritual en el desarrollo de este fenómeno, de manera que éste formaría parte de un acto simbólico, que podría ser interpretado de diversas maneras. Podría tratarse de  un ritual religioso, en el que el grupo humano o una parte concreta de éste (probablemente, una élite social) realiza una ofrenda a una divinidad relacionada con el agua. Aunque a primera vista, pueda parecer inverosímil, no debería extrañarnos, ya que la mayoría de civilizaciones de la Antigüedad realizaba ofrendas y veneraba a dioses relacionados con elementos de la naturaleza.

En este sentido, Bradley relaciona los posibles rituales de deposición de armas con la leyenda de la espada del Rey Arturo, exponiendo que quizás esta práctica se mantuvo durante siglos y dio pie a la leyenda medieval. Una leyenda que consiste en la concesión a Arturo, por parte de una hechicera llamada “La Dama del Lago”, de una espada que le acompañaría siempre pero que, a la muerte de éste, debía volver al lago.

Pero no sólo hay interpretaciones religiosas, sino que hay quien piensa que los depósitos metálicos tenían una función de marcar la frontera entre dos mundos, como el mundo exterior y el mundo subterráneo, o entre áreas culturales o políticas diferentes.

 

Otra teoría gira en torno al hecho de que, puesto que los objetos encontrados son armas, adornos y algunas piezas de lujo, se podría pensar en una práctica propia de una élite social guerrera que se diferencia del resto del grupo mediante este ritual. Es decir, se trataría de un método de una élite que muestra su riqueza y justifica así su prestigio social: si son capaces de desprenderse de tal riqueza, es porque la que tienen es aún mayor. Incluso hay autores que combinan el elemento social con el religioso, de manera que estas élites mencionadas controlarían y monopolizarían las ofrendas a la divinidad, y de esa manera reafirmarían su posición.

En cualquier caso, no sólo se han encontrado piezas metálicas de esta época en ambientes fluviales o marítimos, ya que hay muchos depósitos realizados en tierra, que también han dado pie a muy diversas interpretaciones, desde quienes ven en esta práctica una manera de destrucción pública de la riqueza como símbolo de ostentación hasta quienes la consideran una muestra de la existencia de escondrijos para esta riqueza, e incluso hay quien piensa que eran moldes para una especie de lingotes o monedas. Sin embargo, para profundizar en este tema, haría falta un análisis mucho más amplio y detallado, y lo que trato de exponer en este caso es, concretamente, el caso de los depósitos hallados en ambientes fluviales y marítimos.

Imágenes: Casco y conjunto de armas encontradas en la zona de Huelva.

 

 

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Licenciado en Historia de raíces algecireñas y con cierta influencia malagueña. Trato de perderme en tiempos lejanos, y otros más recientes, para acercar esa hermosa ciencia que es la Historia al mayor público posible, divagando a veces en mis propias reflexiones sobre el ser humano, su complejidad y su huella en el tiempo y la memoria a través de sus actos. Creo firmemente en la divulgación cultural y su importancia para la sociedad.

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