El Astronauta en el cielo

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Saludos, terrícolas. La semana pasada nos dejó uno de los artistas más conocidos del mundo del espectáculo, sin lugar a dudas, estoy hablando de Miliki. Sin embargo, otro de los reyes de la comedia española, Tony Leblanc, decidió abandonarnos, aunque los fieles seguidores del mito y el cine podrán seguir viendo sus películas.

Su filmografía se desmenuza en una consistente cantidad de títulos con los que se podrían describir la actualidad. Uno de los principales problemas del contexto diario se podría resumir en la frase el dinero tiene miedo, tal y como rezaba uno de los carteles de sus largometrajes. No es que tenga miedo, tiene pánico, o está de vacaciones, por ello está en paraísos fiscales, alejado del mundanal ruido y de Hacienda. Ante este ocultamiento de capitales, la población busca desesperadamente a los culpables, para preguntarles algo tan simple como cuéntame cómo pasó.

Sin embargo, este torrente de reclamaciones permanece en un segundo plano. Quien quiera responder a algunas de estas preguntas debe atenerse a las consecuencias o hablar desde el anonimato. Siempre puede ocurrir como a muchos periodistas o a Julian Assange, sabían demasiado.

En España, a los muchachos y muchachas de azul les crecen los enanos o simplemente, hay problemas de comunicación entre lo que parecía la fiel infantería. En un primer momento, el pago de un euro por receta se atisbaba como una escisión entre las filas del PP; sin embargo, el presidente de la Comunidad de Extremadura, José Antonio Monago, afirmó que mantendría la paga extra de Navidad para sus funcionarios y empleados públicos. Al Gobierno central no le han gustado estas declaraciones, por lo que la dinamita está servida.

Mientras tanto, los españoles siguen huyendo del país, buscando un futuro próspero y alguno que otro a tres suecas para tres Rodríguez. Los que permanecen agarrándose a un clavo ardiendo, se sienten como los últimos de Filipinas. En ambos casos, la decisión de emigrar o quedarse no es fácil, sobre todo cuando ven a su nación pidiendo un rescate al hospital de urgencia más cercano. Son los económicamente débiles.

Un poco más lejos, en la franja de Gaza, los bombardeos y los asesinatos continúan.  Aunque se denote descompensado el conflicto, ya que en un lado se necesitan más de tres de la Cruz Roja. Lo que empezó por unas pocas explosiones accidentales, ha llegado a un extremo de depravación bélica de la que el resto  de naciones quieren hacer oídos sordos, al igual que los medios, pero en este sentido, no dejan de ser historias de la televisión. Unos cuentos que no deberían traspasar las leyes de la audiencia. Un bombardeo en primera plana no apetece durante la hora del almuerzo, pero no se puede decir lo mismo de la retransmisión minuto a minuto de una operación de cadera, que es de todos sabido, que es más importante.

Antes todos estos obstáculos, aún siguen habiendo personas unidas que luchan por un bien colectivo, como una actualización de Fuenteovejuna. Otros, siguen enamorados a kilómetros de distancia en lo que parece un amor bajo cero. Tony tiene un nuevo proyecto, seguir deslumbrado por donde pase. Un abrazo marciano y hasta la semana que viene.

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