El Zodiaco

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Ya nuestros antepasados de la Prehistoria observaban el cielo nocturno y descubrieron la regularidad con la que las diferentes estrellas aparecen y desaparecen en según qué estación. Unas, como Sirio, se ven en Invierno, otras como el triángulo Vega-Altair-Deneb, en verano y otras, como las de la Osa Mayor, se ven siempre porque están muy cerca de la estrella Polar, que nos indica el Norte. Los babilonios y los egipcios y después los griegos y más tarde los árabes dieron nombre a las estrellas más visibles, las localizaron en el cielo mediante coordenadas y las agruparon en constelaciones a las que dieron los nombres de los animales cuya figura aparentan.

Hiparco de Nicea (siglo II a.J.C.) dejó un catálogo de más 1000 estrellas con sus posiciones relativas y formó unas tablas astronómicas con datos sobre los movimientos de los planetas y de la Luna. A la zona del cielo limitada por dos planos paralelos a la Eclíptica, un plano 8º por encima y el otro 8º por abajo, la llamó Zodiaco, que en griego significa “casa de los animales”, aludiendo a los nombres de las doce constelaciones: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Estas constelaciones están repartidas en esta zona del cielo de 30º en 30º, por lo que el Sol, en su órbita aparente alrededor de la Tierra, se proyecta durante un mes sobre cada una de ellas.

Todos los planetas tienen órbitas cuya inclinación respecto de la Eclíptica es menor de 8º, por lo que todos ellos se mueven dentro de la zona que Hiparco llamó Zodiaco. Aclaremos que la Eclíptica es la curva (elipse) que describe la Tierra en su movimiento de traslación alrededor del Sol. Si dejamos la Tierra fija, será el Sol el que aparentemente describe esta curva. La proyección del ecuador de la Tierra sobre la esfera celeste se llama Ecuador Celeste. La Eclíptica y el Ecuador Celeste se cortan en dos puntos y forman un ángulo de 23º27´. Estos puntos son el Equinoccio de Primavera (punto Aries o punto vernal) y el Equinoccio de Otoño. Cuando, en su movimiento aparente, el Sol pasa por el punto vernal comienza la Primavera. En los tiempos de Hiparco, hace 2200 años, al pasar el Sol por el punto vernal, empezaba a proyectarse sobre la constelación de Aries. Un mes después lo hacía sobre Tauro y luego sobre Géminis, y después sobre cada una de las demás constelaciones. Notemos que cuando el Sol se proyecta sobre una determinada constelación, nosotros no la vemos, nos lo impide el Sol, que está entre nosotros y la constelación.

Ahora bien, la Tierra no es una esfera perfecta ya que está achatada por los polos. Esto provoca un desplazamiento periódico del eje de la Tierra (recta que une el Polo Norte y el Polo Sur). Este movimiento del eje implica a su vez un desplazamiento del Ecuador Celeste y esto hace que también cambie el punto vernal. Es lo que se llama Precesión de los equinoccios. Debido a esto, el punto vernal se desplaza 50 segundos de arco cada año en dirección opuesta a la trayectoria aparente del Sol. Por ello, en la actualidad, después de 2200 años, este punto vernal se ha desplazado 30º. Por tanto, ahora, en el siglo XXI, cuando empieza la Primavera, hacia el 21 de Marzo, el Sol se proyecta sobre la constelación de Piscis. Luego se proyectará en Aries y después sobre todas las demás constelaciones, que aparecen corridas un lugar respecto a su ubicación original. Sin embargo, en periódicos y revistas siguen asignando a cada signo del Zodiaco las fechas de hace 2200 años.

Autor: Emilio Velasco García.

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