Maika Makovski: ‘La Hora Musa no es un programa apto para los que tienen prejuicios’

La próxima temporada conducirá un nuevo espacio musical en La2 con actuaciones en directo, entrevistas y reportajes

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En su dilatado currículum, la mallorquina Maika Makovski cuenta ya con seis discos de estudio -otro en proceso- y uno en vivo en su haber. Trabajos en los que se cobijan desde el rock más enérgico hasta los pasajes más intimistas y, en muchas ocasiones, con la indeleble marca que han provocado sus visitas a diversos países y cambios de residencia, pero siempre con un distintivo sello de elegancia.

A ello hay que sumar su labor en teatro como directora e intérprete musical, actriz y compositora, faceta esta última por la que ganó un Premio Max en 2014 por musicalizar textos de Shakespeare en Forest. Una obra que estaba dirigida por Calixto Bieito, quien la eligió para coprotagonizar junto a Juan Echanove, en 2011, Desaparecer y con la que comenzó su actividad sobre las tablas. Basado en dicho espectáculo, surgió su LP de idéntico título, con piezas inspiradas en la literatura de Edgar Allan Poe.

Fotos cortesía de Pink House Management

Ahora, tras el verano, emprende una ilusionante aventura en la pequeña pantalla con el programa musical La Hora Musa, una incursión en los medios de comunicación que no es extraña para ella, pues en la radio, ha colaborado en Oh! My LOL de la Cadena SER. Mientras tanto, y sin dejar de pensar en otras propuestas, continúa la gira de su álbum más reciente, Chinook wind (Warner Music, 2016), con mayor presencia del piano y acompañada por la sección de cuerdas del Brossa Quartet barcelonés -dos violines, viola y chelo-, de Pau Valls -trompa- y de Pep Mula -batería-.

En los conciertos de presentación de tu último disco muestras un concepto diferente al de tu trayectoria más rockera. ¿Ha tenido que ver este planteamiento con tu formación en música clásica o existen otras razones menos académicas?

Sentí la necesidad tanto de cambiar de sonoridades (llevaba unos trece o catorce años en una banda de bajo, guitarras, batería) como de cambiar de estilo de vida -al menos durante un tiempo-. En mi caso, las canciones van a la par que mi vida, así que ellas mismas pedían el cambio.

Entre éste y tu anterior álbum, Thank you for the boots (Warner Music, 2012), transcurrieron cuatro años. Durante ese periodo, hiciste unos viajes cruciales a Canadá y a Macedonia; esta última, tierra de tu padre, el multiinstrumentista Vangel Makovski. ¿Qué han significado para ti y para tu música estas vivencias?

Bueno, Macedonia supuso el encuentro más inesperado y más intenso que me podía imaginar con mis raíces y conmigo misma. Cuando llegué (iba sólo a pasar el verano), mi intención era encerrarme a escribir canciones y desconectar del torbellino que tenía profesional y personalmente en España. Pero lo que ocurrió fue lo contrario. No sólo no me encerré a escribir canciones, sino que me abrí por completo para llenarme de mi otro país (hasta entonces desconocido), de mis familiares, de su ternura, de su generosidad e inocencia, de su música y su idioma… Volví tan llena de todo que pude incluso enamorarme, por primera vez, aunque eso fue otra historia, en Canadá…

Puede resultar contradictorio que, tras la publicación de tu debut, Kradiaw (Ediciones Pae, 2004), dijeras estar harta de la música. Sin embargo, una posterior estancia en Nueva York te hizo cambiar de idea y seguir grabando. Pero hasta 2007 no salió Kraj so kóferot (Wildpunk Records). ¿Qué ocurrió?

¡Caray!, he de recordar. Costó un año más o menos mezclar el primer disco, y eran canciones que ya tenían su edad, así que acabé harta de ello, de ellas y de todo. Luego pasé dos años en Nueva York más dedicada a la pintura que a la música, pero entonces volví a echar de menos hacer ruido y regresé a España a grabar Kraj so kóferot y a tocar con mi banda, a la que también echaba de menos.

Inquieta creadora, mantienes también una fructífera carrera teatral. Como manifestaste en una ocasión, ¿se sigue ganando más dinero en el teatro que en la música?

En realidad lo del teatro es de rebote. Nunca he hecho sólo teatro, y de hecho, la de actor me parece una profesión dificilísima y no me llamaría actriz por respeto a ellos. Siempre me han llamado para aportar mi música a obras y como no se me da mal porque lo que sí soy es intérprete, he acabado actuando también. En una ocasión incluso fui sólo compositora y directora musical, y ni me subí al escenario. ¡Sin duda, de mis experiencias preferidas!

Pero volviendo a tu pregunta, no creo que en el teatro haya más dinero que en la musica. Digamos que depende, en las dos profesiones, de en qué punto te encuentres y, digamos también, que las dos son duras.

En 2010, el tema Lava love, incluido en Maika Makovski (Origami Records), se utilizó para una campaña publicitaria de Victoria’s Secret. ¿Es más rentable económicamente colocar una canción en un anuncio que vender discos?

Fue una campaña por internet, así que no fue tan rentable como lo hubiera podido ser la televisión, la verdad, pero sí que creo que el dinero está en la editorial más que en la venta de discos.

Otra de tus habilidades es la pintura. Cursaste Bellas Artes y para el directo Live-Apolo! (Autoeditado, 2015) pintaste a mano las portadas de los 225 vinilos que se editaron en agradecimiento a los seguidores que aportaron su granito de arena a la campaña de crowdfunding para su financiación. ¿Has pensado en diseñar portadas de discos para otros artistas?

Lo de los vinilos fue maravilloso. Puse los 225 vinilos uno al lado del otro formando un cuadrado de 4m x 4m, pinté un cuadro gigantesco que luego se deshizo como un puzzle y cada pedacito (cada vinilo) fue a parar a cada uno de los mecenas. Casi me desmayo del agotamiento pero es de las cosas más bonitas que he hecho.

Una vez hice la portada para una banda amiga, los Midnight Travelers, y mi ex compañero de grupo Oskar Benas utilizó un cuadro mío en uno de sus discos, pero nunca he perseguido esa idea porque hacer música ya pide mucha energía y tiempo.

Hace unos tres años tuviste la oportunidad de impartir varias clases magistrales en el Liverpool Institute Performing Arts, la escuela de artes escénicas fundada por Paul McCartney. ¿Cómo fue la experiencia?

Muy divertida y enriquecedora. Seis músicos muy jovencitos encantados de andar de gira por España y con los ojos como platos por todo. También, durante la estancia en Liverpool, pude ver a Paul en dos ocasiones: una en la prueba de sonido del concierto que dio en el O2 y otra dando una entrevista/charla para los alumnos (me colé), en la que estuvo muy cercano y contó muchas anécdotas. ¡Fue mágico porque estábamos en el mismo auditorio donde John, George y él habían tocado de estudiantes!

Y continuando con nombres ilustres, uno de tus favoritos es Prince. ¿Cómo recibiste la noticia de su fallecimiento?

Pues fue muy triste e inesperado. Le he admirado desde que tengo nueve años.

En 2017 estrenaste el espectáculo CarMenka, un proyecto de investigación de tus raíces musicales, en honor a tus abuelas Carmen y Menka. Te sientes atraída por la cultura irlandesa y continúas indagando en las tradiciones sonoras macedonias y españolas. ¿Podemos esperar, próximamente, un trabajo discográfico sobre el folklore musical de alguna de estas naciones?

CarMenka, una experiencia alucinante pero también muy dura. Para empezar, porque fue durante la semana del 1 de octubre y los ensayos eran en el centro de Barcelona. Los ánimos no estaban por las nubes.

Por otro lado, yo siento más mío y más cómodo el rock que los folklores de mis abuelas y fue todo un reto hacer mío un repertorio tradicional como el que hicimos. Así que ahora estoy descansando de la idea de hacer folklore, volviendo al rock y lo que tenga que ser, será.

Otro proyecto reciente que has iniciado, de forma paralela, es The Mani-las, junto a Olaia Bloom y Mariana Pérez. Imagino que te ayuda a desconectar y probar con otros estilos. ¿Tendrá continuidad?

Para mi es más bien una vuelta a ese primer disco del que hablábamos antes [Kradiaw], que era cañero, eléctrico y estaba muy influenciado por discos como el Raw power de los Stooges, que escuchaba a diario. The Mani-las somos también algo distinto para mi, por otro lado… Nuestras premisas son temas de máximo 3 minutos, no bajar de una velocidad de 150 bpms (para el que no lo sepa, eso es bastante rápido), divertirnos muchísimo y meter coritos hasta en la sopa.

A partir de octubre presentarás en TVE2, y en prime time, el espacio musical La Hora Musa. ¿Cómo te lo propusieron?

Estaba un jueves de camino a un concierto y había parado a echar el cafelito. Me llamaron y me dijeron que qué tal me iba el lunes hacer una prueba de cámara en Barcelona. Y ahí que me planté, bastante sorprendida.

¿Cuál es tu opinión sobre el tratamiento que la televisión ha dado a la música en los últimos tiempos?

Creo que ha sido trágico. Han repetido tanto la frase “la música no interesa” que acababas por preguntarte si sería verdad que a la gente le da igual. Pero con suerte La Hora Musa demostrará que eso no es cierto.

Te encuentras ya confeccionando los programas en el estudio de grabación. ¿Qué nos puedes adelantar de ellos? ¿En qué consistirán?

Mucha música en directo en un plató alucinante y con un sonido como dios manda, una gran variedad de estilos (no es un programa apto para los que tienen prejuicios), reportajes muy entretenidos de la mano de Víctor Clares y entrevistas que son más charlas entre músicos -eso intento- que entrevistas al uso.

[N. del R.: Varios días después de que se realizara esta entrevista, La Hora Musa se presentó oficialmente a la prensa especializada coincidiendo con la grabación de uno de los programas, en el que ofrecieron su directo los escoceses Franz Ferdinand. Inspirado en el espacio de la BBC ‘Later… with Jools Holland’, se emitirá los domingos y tendrá una duración de una hora, en la que habrá tres actuaciones, un reportaje y una entrevista. Entre las bandas internacionales que aparecerán por el plató están Simple Minds, Hellacopters, Jungle, Texas o Jorja Smith, mientras que, entre las nacionales, encontraremos a Vetusta Morla, Izal, Manolo García o Marlango y Morgan, con los que, además, Maika Makovski colaborará. Por un segundo escenario, ubicado en la azotea de un edificio, pasarán también Miguel Poveda, Rufus T. Firefly o Brisa Fenoy.]

Además de todos los frentes de los que hemos hablado, que no son pocos, ¿qué planes de futuro tienes a la vista?

Gira de las Mani-las en septiembre y octubre, grabación y composición de la banda sonora de la nueva película de Paco Plaza (Quien a hierro mata) y la grabación de mi nuevo disco, que esperamos que salga en marzo 2019. ¡Y todo eso de septiembre a diciembre!

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