Una orden ‘franciscana’ en tiempos franquistas: La Orden de Cisneros (II)

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Continuando con el artículo anterior, explicaré por qué surgió y en qué consistió la Orden de Cisneros y, aunque hago alguna referencia al contexto donde surgió dicha orden, no voy a detenerme demasiado en ello, por lo que si algún lector está interesado en saber más sobre la dictadura franquista le recomiendo que consulte los libros de autores como Javier Tussel (Historia de España. Vol. XIII. La época de Franco. Desde el fin de la Guerra Civil a la muerte de Franco (1939-1975)) o  Enrique Moradiellos (La España de Franco 1939-1975. Política y sociedad).

Un polémico contexto

España estuvo sometida bajo un régimen político de dictadura militar desde el año 1939, cuando acabó la guerra civil española, hasta 1975, cuando murió el dictador. Dicho régimen fue articulado en torno a la figura del militar Francisco Franco Bahamonde, dando nombre a la propia dictadura.

Según la política que se llevó a cabo (un ejemplo de ello es el concordato firmado en 1953 con el Vaticano) España era un país oficialmente católico, por lo que no es de extrañar que puestos a crear una orden militar, ésta fuera otorgada a una figura católica y relevante de nuestra historia, como lo fue el propio Cisneros. Sin embargo, es imposible pensar en la figura de Cisneros sin pensar en los Reyes Católicos, cuyos símbolos se integraron en los distintos collares y cruces de la orden, dotándola, más aún si cabe, de un carácter simbólico y religioso.

La Orden de Cisneros se creó el 8 de marzo de 1944 gracias al ministro secretario general del Movimiento, José Luis Arrese y Magra (principal teórico del régimen franquista) para premiar a todas aquellas personas que hubieran contribuido a la grandeza de la patria. El reglamento de dicha orden se promulgó mediante la Secretaría General del Movimiento el 10 de enero de 1945, según el cual el generalísimo, es decir, Francisco Franco, era el Gran Maestre y Jefe Supremo de la Orden. La Cancillería u oficina diplomática de asuntos exteriores, es decir, el organismo que se encargaba de otorgar dichos premios, radicaba de la Secretaría General del Movimiento. Sin embargo, desde 1956 pasó a ser competencia de la Junta Central de Recompensas y Distinciones de Falange Española Tradicionalista y de las JONS.

La Orden tras el final del Régimen

El 20 de marzo de 1975 exhalaba su último aliento el dictador y, tras él, iría resquebrajándose el régimen franquista hasta su posterior desaparición, dando paso a la democracia que hoy conocemos. Con el cambio político la Orden de Cisneros sufrió una serie de cambios, pues desde 1976 es el rey quien ejerce las funciones de Gran Maestre y Jefe Supremo de la Orden, además de presidir el Consejo de la Orden. Dicho consejo está integrado por el presidente del gobierno en funciones, todos los caballeros que posean el gran collar, cinco caballeros gran cruz, diez comendadores, un secretario y un tesorero. La Cancillería también se cambió, pues mediante el Real Decreto de 1977 pasó a ser competencia de la Presidencia del Gobierno, por ello, no es de extrañar que el presidente forme parte de dicho consejo.

¿Cómo se compone dicha Orden?

La orden consta de seis categorías, el Gran Collar (hasta 11 miembros), la Gran Cruz o Banda (hasta 200 miembros), la Encomienda con placa (hasta 500 miembros), la Encomienda sencilla (hasta 1.100 miembros), la Cruz o Lazo (sin límite de miembros) y la Medalla de oro (ídem). Dependiendo del otorgamiento, cada miembro tiene un tratamiento u otro, de tal modo que los caballeros a los que les es otorgado el Gran Collar o la Gran Cruz tienen el tratamiento de Excelentísimo Señor, mientras que los comendadores con placa son tratados de Ilustrísimo Señor. Además, los caballeros del Gran Collar o la Gran Cruz son verificados mediante el Real Decreto, mientras que el resto se otorgan por orden ministerial.

El emblema fundamental de la Orden de Cisneros se compone de una cruz maltesa de color rojo. En los brazos de dicha cruz se abren haces de cinco flechas doradas, en cuyo centro está el águila de San Juan esmaltado en negro apoyándose sobre el dorado yugo de los Reyes Católicos.

El Gran Collar está formado por una sucesión de cruces (siguiendo el modelo de la Orden de San Juan de Malta) esmaltadas en rojo, con puntas y ribetes en oro. Las palmas son esmaltadas en verde, cuyos tallos se entrecruzan con ribetes de oro y, esmaltado en negro, las águilas de San Juan, las cuales también se componían de ribetes de oro. Esta composición se repite hasta en ocho piezas divididas en partes iguales y en su centro pende una cruz esmaltada en rojo de mayor tamaño que las mencionadas anteriormente, entre cuyos brazos se incorporan haces de cinco flechas de oro. En su centro estaría el águila de San Juan con ribetes en oro sobre el yugo de los Reyes Católicos en oro brillante.

Las insignias de la Gran Cruz son una serie de bandas de muaré de 101 mm de ancho de color púrpura (como los cardenales) que se coloca terciada desde el hombro derecho al costado izquierdo, de tal manera que sus extremos se unen en un rosetón de la misma cinta que la propia banda y de la cual pende la venera de la orden. En el lado izquierdo del pecho se ostenta la propia Cruz de la Orden, la cual está esmaltada en rojo, el águila de San Juan estaría esmaltado en negro, y las flechas y el yugo en oro.

Los caballeros de encomienda con placa ostentan una cinta de los mismos colores de la banda en su cuello, pero ésta mide unos 30 mm de ancho, de la cual pende la Cruz de la orden, siendo ésta del mismo tamaño y características que la venera de la banda de la Gran Cruz. En el lado izquierdo del pecho, ostentan una cruz (al igual que los caballeros Gran Cruz) pero con la diferencia de que los comendadores tendrían las flechas esmaltadas en plata. Dentro de los comendadores, se diferencian los de Encomienda con placa de los de Encomienda sencilla, en que estos últimos carecen de placa.

La medalla de oro consiste en una medalla circular sobre la que se inscribe en relieve la Cruz de la Orden (sin ser esmaltada) y se luce en el lado izquierdo del pecho, y se lleva pendiente de la cinta sujetada con un pasador dorado.

Las concesiones de la Orden de Cisneros

Ha sido la orden más generosamente concedida entre la población, con hasta 20.764 concesiones documentadas en el Archivo Central del Ministerio de la Presidencia. El último collar fue otorgado en 1971 a Raimundo Fernández-Cuesta y Merelo, por lo que la orden hoy en día esta extinguida de facto, aunque no así de iure, pues el rey Felipe VI es el Gran Maestre y Jefe Supremo de la misma.

La primera Gran Cruz que se concedió fue en 1944 a Eduardo Aunós Pérez, ministro de Justicia. Años después (1956), y con motivo del 20 aniversario del Golpe de Estado de 1981, Francisco Franco concedió la Gran Cruz al mérito político a las jerarquías más representativas de los tres ejércitos (Ejército del Aire, Armada y Ejército de Tierra) y, finalmente en 1977, se concedió la Gran Cruz a Miguel Yamuni Tabusch (sería la última concesión).

La primera Encomienda con placa se concedió en 1971 a José Antonio Girón de Velasco y la última fue otorgada a Adolfo Pajares Compostizo. Por su parte, el primer Comendador fue Juan Pedro Gutiérrez Higueras en 1944 y el último Francisco Tomey Gómez en 1977. La Cruz de Caballero se otorgó por primera vez a Rosendo Bavé Perales y la última a Antonio Torrens Carrera.

Las mujeres hubieron de esperar hasta 1976, cuando fue creado el Lazo de dama, y sólo hubo dos concesiones, a Eulalia Álvarez Rodríguez en ese mismo año y a Luisa Pérez Bravo en 1977. Desde ese año (1977) no se han vuelto a hacer más concesiones, pero también hay que resaltar que tampoco se han recibido propuestas en la Cancillería.

 

Para más información:

CEBALLOS – ESCALERA Y GILA, Alfonso y GARCÍA – MERCADAL Y GARCÍA LOYGORRI, Fernando, Las órdenes y condecoraciones civiles del Reino de España, Boletín Oficial del Estado, Madrid, 2003, 429 pp.

GARCÍA ORO, José, Cisneros. Un cardenal reformista en el trono de España (1436-1517), La esfera de los libros, Madrid, 2005, 390 pp.

PÉREZ, Joseph, Cisneros el cardenal de España, Prisa Ediciones, Madrid, 2014,  368 pp.

Numismático Digital, “La Orden de Cisneros, ¿Una condecoración extinguida?”, (Consulta 08/02/2017).

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