El Gobierno aprueba la nueva Estrategia de Seguridad Nacional

0
242

El pasado 1 de diciembre, el Consejo de Seguridad Nacional primero y el Consejo de Ministros después, aprobaron la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) que viene a sustituir a la de 2013. El nuevo texto, consensuado con el PSOE y Ciudadanos según la referencia del Consejo de Ministros, incorpora tres nuevos ámbitos de actuación, enumera cinco objetivos generales, ausentes en su antecesora, y suprime el concepto de riesgo. Apareciendo un nuevo término, el de desafíos.

Insiste el texto de la nueva Estrategia en el concepto amplio y en la visión integral de la seguridad, excluyendo la compartimentación. Tanto en la introducción como en el capítulo I así queda reflejado, aunque en algún momento se trasluce un guiño al pasado, al tratar de los “componentes fundamentales” de la Seguridad Nacional y no asumir que en todos los ámbitos es necesario que actúen todas las administraciones coordinadas y la sociedad en su conjunto.

La revisión de la ESN está prevista en la Ley de Seguridad Nacional cada cinco años, o cuando las circunstancias lo aconsejen. Esta última ha sido la percibida por el presidente del Gobierno para ordenar su revisión antes del plazo estipulado, dado que entendió que “la situación de España ha cambiado significativamente”, entre otros motivos por la crisis económica que ha tenido un “impacto significativo” con consecuencias, entre otros, “en los movimientos independentistas”, habiendo recurrido a aquella “como argumento para apoyar acciones irresponsables”. En el apartado dedicado a la España de hoy (capítulo I), se afirma literalmente que España se enfrenta a “desafíos de calado”, como los de “cohesión territorial”, aunque previamente deja claro que en nuestro país “se puede defender cualquier proyecto político siempre que se haga en estricta observancia de la legalidad”.

Amenazas y desafíos

Mientras en la ESN de 2013 la lista de riesgos y amenazas (sin distinguir entre unos y otras) coincidía exactamente con los ámbitos de actuación (doce en total), tanto que a cada enunciado de la primera le correspondía otro en la segunda, en la de 2017 la lista de amenazas se ha reducido (a nueve) y aparece una lista nueva de desafíos (seis) que, sumadas las dos, arrojan ahora sí los quince ámbitos de actuación para la Seguridad Nacional que enumera la Estrategia.

Las amenazas definidas en la ESN recién aprobada son: los conflictos armados, el terrorismo, el crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva y el espionaje. A estas, el nuevo texto añade lo que define como amenazas a los espacios comunes globales, a los que une entre sí su vulnerabilidad: ciberespacio, espacio marítimo y espacio aéreo y ultraterrestre. Para completar la lista se añaden las amenazas a las infraestructuras críticas. En realidad, esta lista de amenazas no corresponde a un mismo concepto, dado que si las cinco primeras podríamos definirlas como tipológicas, las otras cuatro vienen definidas por la naturaleza del objeto que las sufriría, pudiendo estar el tipo de amenaza que sufre incluido en las referidas con anterioridad.

Los desafíos, para este documento, son catalizadores que pueden incrementar la vulnerabilidad, provocar inestabilidad o propiciar el surgimiento de nuevas amenazas. La lista de seis la componen: la inestabilidad económica y financiera, la vulnerabilidad energética, los flujos migratorios irregulares, las emergencias y catástrofes, las epidemias y pandemias y las derivas que puede provocar el cambio climático.

La ESN define cinco objetivos generales que, afirma, son comunes a todos los ámbitos de actuación para la Seguridad Nacional y que son: desarrollar un modelo integral de gestión de crisis, promover una cultura de Seguridad Nacional, favorecer el buen uso de los espacios comunes globales, impulsar la dimensión de seguridad en el desarrollo tecnológico y fortalecer la proyección internacional de España. Podrían definirse estos objetivos como prioridades de la Estrategia, aunque no señala líneas de acción que identifiquen quién ni cómo las va a implementar.

Reunión del CSN, 1 de diciembre (Foto: Presidencia del Gobierno)

A continuación enumera los quince ámbitos de actuación a los que se les asigna, a cada uno, un objetivo específico y distintas líneas de acción. Los ámbitos de actuación para la Seguridad Nacional, son: Defensa Nacional, lucha contra el terrorismo, ciberseguridad, lucha contra el crimen organizado, seguridad económica, seguridad energética, no proliferación de armas de destrucción masiva, ordenación de flujos migratorios, contrainteligencia, protección ante emergencias y catástrofes, seguridad marítima, protección de infraestructuras críticas, seguridad del espacio aéreo y ultraterrestre, seguridad frente a pandemias y epidemias y prevención del medio ambiente.

De los quince ámbitos de actuación, doce coinciden exactamente con los que aparecían en la ESN de 2013. Tres se han incorporado como novedad: seguridad en el espacio aéreo y ultraterrestre, seguridad frente a pandemias y epidemias y preservación del medio ambiente. Sobre el primero de estos tres cabe añadir que la misma Estrategia prevé que se cree un Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial, como órgano de apoyo al Consejo de Seguridad Nacional, así como la aprobación de una Estrategia de Seguridad Aeroespacial Nacional.

Entre las líneas de acción incluidas en el ámbito de actuación de la seguridad del espacio aéreo y ultraterrestre, se incluye el desarrollo normativo del uso civil de las aeronaves pilotadas remotamente, conocidas popularmente como drones, para garantizar “el necesario equilibrio entre la seguridad de las personas, instalaciones y demás usuarios del espacio aéreo”, dada la relevancia tecnológica y económica que se prevé va a tener este sector. Esta incorporación del espacio aéreo y ultraterrestre a la ESN era una aspiración del Ejército del Aire desde la aprobación de la Estrategia de 2013, que ha visto colmadas así sus aspiraciones.

Mirada geopolítica

La vocación global de España se pone de manifiesto en la ESN cuando se definen las zonas de especial interés, dado que se enumera la práctica totalidad del planeta dentro de las mismas. Sin embargo, nada más iniciar la exposición de la situación de nuestro país en el mundo, señala que “la Seguridad Nacional de España sigue estando condicionada por su singular posición geoestratégica, crucial para la definición de prioridades y la planificación en esta materia”.

Hasta en siete ocasiones a lo largo de las 127 páginas de la ESN, se cita expresamente la posición geoestratégica de España como determinante de buena parte de su visión de seguridad. Como consecuencia de ello, define al Mediterráneo y al norte de África como espacios de “prioridad estratégica para España” y al estrecho de Gibraltar como “área de máxima relevancia estratégica”. A Gibraltar le dedica una sola frase, señalando que el brexit supondrá también su salida de la UE. Respecto a Gran Bretaña señala que, teniendo intereses compartidos con España, apuesta por “la búsqueda de una cooperación positiva”. Cita, además, a Francia, Marruecos y Portugal como países con los que mantener relevantes relaciones estratégicas.

Por otro lado, desde el punto de vista estratégico y de la seguridad, el documento aprobado por el Gobierno destaca la relevancia del cuerno de África, el Sahel y el golfo de Guinea. A Estados Unidos se le define como “aliado histórico prioritario”.

Sobre Rusia, la Estrategia señala que se trata de un actor estratégico relevante, siendo necesario su concurso en la búsqueda de soluciones multilaterales para dar salida a los retos que tiene planteada la sociedad internacional, aunque a continuación califica de “ilegal” la anexión de la península de Crimea y sus acciones en Ucrania, apostando por un diálogo “crítico pero constructivo” con dicho país.

Cultura de Seguridad Nacional

Uno de los objetivos generales que establece la ESN es promover la cultura de Seguridad Nacional, para lo que se prevé aprobar un Plan Integral de Cultura de Seguridad Nacional. Para el Gobierno, según se lee en el documento aprobado el pasado 1 de diciembre, es prioritario “acercar la política de Seguridad Nacional a la sociedad”, dado que “una sociedad conocedora de las amenazas y desafíos para la seguridad es una sociedad mejor preparada y con mayor capacidad de sobreponerse ante las crisis”. La concienciación convierte a la sociedad en “más segura, robusta y resiliente”, afirma la ESN.

Como conclusión general podría decirse que no hay grandes novedades de fondo en este documento respecto al anterior, aunque el de 2013 era un texto más accesible, de lectura más sencilla y, por lo tanto, cumplía mejor su función de difundir la cultura de Seguridad Nacional. El cambio de su estructura formal no aporta, sin embargo, cambios sustantivos en el contenido, dado que los ámbitos de actuación, donde se concretan de verdad los cometidos que deben desarrollarse, coinciden en su práctica totalidad con los del texto de hace cuatro años.

El texto íntegro de la Estrategia de Seguridad Nacional 2017 se puede consultar en: www.dsn.gob.es

Compartir
Artículo anteriorPeligro, ciervos
Artículo siguienteEl abismo digital
Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Master en Paz, Seguridad y Defensa por el Instituto Universitario "General Gutiérrez Mellado". Profesor Honorario de la Universidad de Cádiz. Miembro de ADESyD

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.