Balmis: el médico español que luchó contra la viruela

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El virus variola produce una enfermedad infecciosa grave denominada como viruela, cuya erradicación se produjo en el año 1980. La enfermedad comienza con malestar general, fiebre y dolor de cabeza, seguida de pequeñas erupciones rojas en la lengua y la boca. Posteriormente, estas llagas se abren y la erupción aparece en la cara, extendiéndose por todo el cuerpo en 24 horas, pero principalmente en cara y extremidades. En ese momento la fiebre sube de nuevo, las erupciones forman bultos, estos pústulas y después costras que, si el individuo no muere (mata al 30% de los afectados), caerán y dejarán el cuerpo cubierto de cicatrices en forma de hoyos. La transmisión de la enfermedad es por contacto directo y prolongado con fluidos corporales infectados u objetos contaminados.

Se cree que el primer caso acaecido de la enfermedad se sitúa 10.000 años a.C. Su incidencia en Europa la situó en el siglo XVIII como una enfermedad devastadora que mataba y desfiguraba millones de personas. Fue una de las enfermedades causantes del colapso demográfrico de las poblaciones precolombinas al entrar en contacto con los españoles. En el año 1958, el viceministro de salud de la Unión Soviética, Víctor Zhdánov, propuso en la Asamblea Mundial de la Salud la erradicación de la viruela (en ese momento afectaba a 2 millones de personas al año) por vacunación masiva. El último caso natural registrado de la enfermedad se situó en Somalia en 1977. En 1980 se consideró mundialmente erradicada, manteniéndose dos muestras del virus congelado en dos laboratorios de máxima seguridad: el Instituto VECTOR de Novosibirsk (Rusia) y el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (Estados Unidos), pues su destrucción total no elimina la amenaza del virus, ya que desconocemos casi por completo su funcionamiento y existen cepas latentes en personas congeladas en Siberia, aún por descubrir.

El desarrollo de la vacuna contra la enfermedad comenzó con Lady Montagu en el siglo XVIII, que observó cómo en Turquía la gente se inmunizaba frente a la enfermedad pinchándose con agujas llenas de pus de las pústulas de la viruela de las vacas, llevando esta técnica a Inglaterra, pero no teniendo éxito entre la clase médica. Posteriormente, en 1796, el científico Edward Jenner desarrolló la primera vacuna de la historia, al inocular e inmunizar a niños con las pústulas de granjeras infectadas con la viruela bovina.

Francisco Javier Balmis y Berenguer (1753-1819) fue un médico español, pionero en la aplicación de la vacuna desarrollada por Jenner. En el año 1803, Balmis, médico de la corte, le propone al rey Carlos IV la organización de una expedición para extender la vacuna contra la viruela, recientemente desarrollada, por todos los territorios de ultramar (América y Filipinas). Teniendo en cuenta que el rey había perdido a una de sus hijas, la infanta María Teresa, a causa de la enfermedad, aprobó el desarrollo de lo que posteriormente se consideraría el primer paso en la erradicación mundial de la enfermedad, la denominada como Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.

Pero la idea chocaba con un problema muy grave: conseguir que la vacuna resistiera en estado funcional el largo y complicado trayecto. En este sentido, Balmis fue un genio. En el barco irían siempre varios niños a los cuales, durante el viaje, se les iría pasando la vacuna de uno a otro cada cierto tiempo (unos diez días), por contacto directo de heridas. De esta forma, el 30 de noviembre de 1803 partió de La Coruña el navío María Pita con 22 niños huérfanos.

En primer lugar, llevaron la vacuna a las Islas Canarias, indicando a sus habitantes cómo expandirla. Posteriormente, la expedición alcanzó Puerto Rico y Venezuela, donde fueron recibidos como héroes. Allí, los miembros de la expedición tuvieron que dividirse en diversas expediciones más por Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Panamá y Guatemala, recogiendo nuevos niños por todo el territorio. Por otro lado, Balmis se dirigió hacia Cuba y México, partiendo desde Acapulco en dirección hacia Manila en 1805, con 25 niños huérfanos para su travesía por el océano Pacífico.

Ya en Filipinas, la expedición se volvió a ramificar y Balmis decidió dirigirse hacia China, pues allí aún no había llegado la vacuna y la situación era muy complicada. En octubre de 1805, Balmis llegó a la colonia portuguesa de Macao y se introdujo en territorio chino hasta llegar a la provincia de Cantón. Posteriormente, Balmis completó su vuelta al mundo y arribó en Lisboa en agosto de 1806.

Hasta el momento, Balmis había realizado el más amplio y noble ejemplo de filantropía (RAE: “Amor al género humano”) que podía imaginarse.

 

“La ciencia que no es divulgada hacia la sociedad es como si no existiera”.

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Jorge Poveda es Graduado en Biología y trabaja en una empresa dedicada a la cría a nivel industrial de insectos con fines de alimentación. Además, realiza una tesis doctoral en el estudio de las interacciones planta-microorganismo.
Entre sus campos de interés, destacan la biotecnología, la agricultura, la alimentación, la microbiología, la entomología y la divulgación científica en general, dentro de los cuales presentan una variada formación, destacando un Máster Universitario en Agrobiotecnología, un Máster Europeo en Calidad y Seguridad Alimentaria, o diferentes Posgrados de Experto Universitario, en Biotecnología Alimentaria, en Entomología Aplicada, en Diagnóstico Molecular Ambiental y en Divulgación Científica.

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