Descubriendo la catedral de Toledo (II)

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Dentro de sus muros quedan vestigios de todas las épocas, adheridos al natural gótico de la catedral. Arquitectos, escultores y pintores de renombre han podido dejar una capilla, un esculpido, una firma escondidos bajo las bóvedas de la catedral de Toledo. Y por ello, son numerosos los tesoros de los que ahora se afana.

Planta de la catedral de Toledo.

Es inevitable comparar la planta de esta catedral con la de sus hermanas en León y Burgos, pues sus cinco naves le confieren un enorme peso que disminuye esa sensación de ingravidez usual en los edificios góticos. Sin embargo, esta peculiaridad aparentemente tan original es en realidad adoptada de Francia, concretamente de París y Bourges, por el maestro Martin. Las naves son cubiertas por bóvedas de aristas, sostenidas sobre arcos apuntados y columnas cruciformes. Una singularidad arquitectónica viene por la incorporación de la doble girola en la cabecera. Al añadirse el segundo corredor, tuvo que planificarse un abovedamiento específico que permitiera reconducir el peso hacia el muro. El maestro Petrus, el principal ejecutor de la construcción, consiguió resolver este problema arquitectónico mediante una peculiar solución, alternando bóvedas rectangulares y triangulares, cuyos baquetones formaban una X y una Y. 1

Habitualmente, la girola alberga capillas construidas por encargo de la nobleza. Una de las que ostenta mayor belleza es la capilla de don Álvaro de Luna, proyectada en 1430. Inicialmente la obra fue dirigida por el maestro Álvaro Martín y posteriormente fue continuada por Hanequín de Bruselas, quien desarrollaría la delicada ornamentación vegetal y los gabletes que visten los muros de este espacio.

Los sepulcros funerarios de Álvaro de Luna y su segunda esposa doña Juana de Pimentel descansan en esta capilla, que en realidad ocupa un espacio anteriormente dedicado a tres capillas. Fuente: www.leyendasdetoledo.com

Es el centro de gravedad de la capilla los dos sepulcros pertenecientes a don Álvaro de Luna y a su esposa. Sus cuerpos esculpidos reposan tumbados sobre su propia sepultura. Según las crónicas, antes de estos retratos marmóreos existían unas figuras de bronce dotadas de un mecanismo que, al activarse, se levantaban de su lecho para arrodillarse en actitud orante. Lamentablemente, estas figuras fueron fundidas y se perdieron. La iconografía que decora sus sepulcros está completamente planificada: las cuatro figuras que rodean el cuerpo de don Álvaro de Luna son cruzados de Santiago, mientras que a doña Juana la acompañan cuatro franciscanos. A ello hay que sumar un relieve con ocho apóstoles adosado a la cama fúnebre de la esposa de Álvaro de Luna. El retablo de la capilla, gran ejemplar del arte hispanoflamenco castellano, pertenece a los pintores Juan de Segovia y Sancho de Mora.

Los relieves de la Guerra de Granada (1482-1492) se encierran en un marco arquitectónico acompañado de decoración vegetal. Fuente: www.jdiezarnal.com

Anticipándose al crucero y enfrentado al altar mayor, se sitúan los coros alto y bajo de la catedral. Sin haber finalizado todavía la Guerra de Granada (1482-1492) que los Reyes Católicos mantuvieron contra el reino nazarí de Granada, en 1489 el cardenal Mendoza encargó la fábrica de este coro a Rodrigo Alemán, finalizándolo en el 1496. La intención propagandística del eclesiástico se descubre en los relieves que ilustran las hazañas militares de la Guerra de Granada, exaltando la figura de Isabel I de Castilla  y Fernando II de Aragón. En el respaldo de los asientos se representan escenas bélicas que en teoría reflejan los principales hitos del ejército hispano, aunque lo cierto es que apenas nueve escenas sí corresponden a batallas reales: Alhama, Málaga, Santa Fe, Lucena, Padul y otras dos más sin determinar. Se ha confirmado la presencia del cardenal en dos de ellas, lo que reafirma su carácter propagandístico.

Vista general de las sillerías del coro. La escultura situada al frente de la fotografía es la virgen Blanca, que muestra una actitud de gran ternura hacia el niño Jesús. Fuente: www.jdiezarnal.com

Décadas más tarde, se propuso cerrar el coro construyendo un segundo piso, esta vez por deseo del cardenal Tavera. El encargo corrió a cargo de Pedro Berruguete y Felipe Bigarni, dividiéndose su realización en dos mitades, una para el escultor castellano y otra para el flamenco. Los relieves de este segundo coro presentan a personajes del Antiguo Testamento. En el cornisamiento se representa la genealogía de Cristo, un tema muy propio de la Edad Media, con la salvedad de que en este caso se han añadido a mujeres: Eva, Tamar, y Santa María Virgen y Madre figuran entre estos relieves. Sobresale el grupo escultórico de la Transfiguración, proyectado por Tavera y Berruguete en 1543 en mármol de Carrara, en el que aparecen Moisés, Elías, Pedro, Juan y Santiago.

Sala Capitular de la Catedral de Toledo.

En la sala capitular, nos desborda la excelente pintura de Juan de Borgoña (1465 – 1536) y el artesonado o ‘cielo del Cabildo’ realizado entre 1504 y 1508 por Francisco de Lara. Los frescos de Juan de Borgoña, que transmiten claras influencias del Renacimiento italiano y de su origen flamenco con tintes de Gerard David, representan: escenas de la vida de la Virgen (Abrazo en la puerta dorada, Nacimiento de la Virgen,  Presentación en el templo y Anunciación, junto con La visitación a santa Isabel, Purificación de la Virgen en el templo, el Tránsito y La Asunción) en el muro sur y norte; El Juicio Final en el muro oeste; y en el este escenas sobre la Pasión de Cristo. Cada escena queda enmarcada por una falsa construcción renacentista. 2

El Transparente de Narciso Tomé.

El Transparente moldea una escenografía mística en la que se ensalza el cuerpo de Cristo, oculto tras una vorágine de ángeles esculpidos, comandados por el arcángel Gabriel, al mismo tiempo que San Rafael cae en picado y San Uriel inciensa el altar, sobresaliendo del mármol incrustado en el muro posterior al altar mayor. Obra terminada en el 1732 por Narciso Tomé, se abrió una claraboya en la girola para que la luz iluminase el conjunto. Arranca desde el suelo un podio en el que se sitúa una escultura de la Virgen con el niño Jesús, que deja caer su mano en un globo terráqueo, dándonos a entender su potestad como rey sobre el mundo. Dos láminas de oro a izquierda y derecha representan La entrega a David de la espada de Goliat y a Abigail que sale al encuentro del rey David. En la parte superior se abre un pequeño espacio para la representación de la Última Cena, posiblemente en alusión a la Eucaristía, celebrada en el altar mayor detrás del muro. 3

Adentrándonos en la sacristía, nos invade la vista el espectacular fresco de Lucas Jordán en el techo de la estancia, que representa la ya habitual Imposición de la casulla a San Ildefonso. Se representa a la Virgen María descendiendo de los cielos para dirigirse al santo, mientras que los clérigos asustados huyen de la escena. En el centro de la composición aparece un rompimiento del cielo en el que se encuentra escrito el nombre de Yahvé. Cabe mencionar la presencia de magníficas pinturas en lienzo en la estancia, como son El expolio, realizado por El Greco, o El prendimiento de cristo de Goya, cuya inspiración en el anterior cuadro del Greco es innegable.

No podemos dejar de mencionar la Custodia de la catedral de Toledo. Obra de Enrique de Arfe, con quien colaboró además el pintor Juan de Borgoña en su creación, sale cada año en procesión en el día del Corpus Christi.

La custodia de la catedral de Toledo sale anualmente en procesión por el Corpus Christi. Fuente: www.leyendasdetoledo.com

Es habitual que edificios de gran envergadura histórica como las catedrales posean un catálogo de bienes patrimoniales más que envidiable. Pero en Toledo confluye la riqueza de su legado artístico, la presencia de artistas de gran nivel a lo largo de los siglos, y la enorme calidad de sus obras eclosionan en una belleza que deja admirado a quien se adentra en las puertas de este templo.

Notas:

  1. J.J. Martín González, Historia del Arte, vol. I, Editorial Gredos, Madrid, 1982, p. 556-557.
  2. Fernando Marías, “La Sala Capitular”, en La Catedral Primada de Toledo: Dieciocho siglos de historia, Promecal Publicaciones, 2010, p. 246-247.
  3. Juan Nicolau Castro, “El Transparente”, en La Catedral Primada de Toledo: Dieciocho siglos de historia, Promecal Publicaciones, 2010, p. 265.

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