Lawrence de Arabia, ¿un héroe o un traidor?

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Tras haber analizado en un artículo anterior el conflicto Palestino-israelí creo interesante explicar quién fue este hombre/personaje y cómo surgió la fama con la que será recordado. Los hechos que rodearon la figura de Lawrence de Arabia están explicados en el artículo anteriormente citado, por lo que rogaría al lector que si no comprendiese algo de los hechos aquí narrados complemente su conocimiento con la lectura del mismo.

“Todos los hombres sueñan pero no del mismo modo. Los que sueñan durante la noche, en los polvorientos recovecos de sus mentes, se despiertan al día siguiente para encontrarse con que todo era en vano, pero los soñadores diurnos son hombres peligrosos, porque pueden ejecutar su sueño con los ojos abiertos, y hacerlo posible. Eso es lo que yo hice”. T. E. Lawrence.

Un comienzo difícil

Thomas Edward Lawrence (15 de agosto de 1888 – 19 de mayo de 1935) fue el segundo de los cinco hermanos que nacerían fruto de la relación extramatrimonial del noble anglo-irlandés Thomas Chapman y Sarah Junner, quien se hacía cargo de las dos hijas legítimas del matrimonio. Aunque la esposa de Thomas Chapman nunca le concedió el divorcio, la pareja se fue a vivir a Oxford.

Mientras Lawrence y sus hermanos se formaban en la universidad, la madre de éste, atormentada por vivir en pecado y considerar a sus hijos el fruto del mismo, infligía castigos corporales al joven Lawrence. Cuando el joven Thomas descubrió su ilegitimidad, sumado al trato propiciado por su madre, sufrió una crisis de identidad importante que le hacía huir de su realidad para refugiarse en la lectura de grandes héroes de la historia. El hecho de refugiarse en la lectura hizo de él un estudiante ejemplar, con excelentes calificaciones académicas que le permitirían especializarse en arqueología, historia y literatura medieval.

Con esta mezcla de ámbitos no es de extrañar que las figuras del rey Arturo o Ricardo Corazón de León quedaran grabadas en su mente como grandes figuras heroicas a seguir. De hecho, este pensamiento permanecería en su mente a la espera de la oportunidad perfecta para conformarse como el héroe sucesor de dichos personajes históricos. En 1909, es nombrado arqueólogo en las importantes excavaciones de Karkemish, en el norte de Siria, donde tuvo oportunidad de perfeccionar su árabe, conocer mejor la región y convertirse en un consumado arabista.

El nacimiento de un líder árabe

Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, el joven Lawrence abandonó su excavación para presentarse como voluntario en el servicio militar (pues hasta 1916 no fue obligatorio) donde, tras permanecer por un tiempo en el War Office de Londres como estratega militar fue destinado a El Cairo para, con el rango de oficial, recabar información sobre el enemigo turco.

Lawrence de Arabia como soldado

En 1916 acompañó al diplomático Ronald Storrs para asesorar a los líderes de la Revuelta Árabe, liderada por los hijos del jerife de la Meca, Alí, Abdalá y Faisal que comandaban los ejércitos del Sur, el del Este y el del Norte respectivamente. Impresionado por su capacidad militar, Faisal solicitó a las autoridades británicas que permitieran el ingreso de Lawrence en su Estado Mayor. Lawrence se comprometió con la causa árabe, involucrándose en una conspiración con Faisal para frustrar las intenciones de los franceses e ingleses, es decir, su propia patria, sobre la región. ¿Estamos pues ante la figura de un traidor?

A finales de 1916, Inglaterra y Francia mantenían relaciones políticas para repartirse el territorio de Oriente Próximo en cuanto terminara la Primera Guerra Mundial (los acuerdos Sykes-Picot). Esto estaba claramente en contra de la “correspondencia McMahon”, según la cual Gran Bretaña recompensaría a los árabes por su participación y apoyo a la entente durante la guerra. En vista de lo acontecido, muchos oficiales se sintieron contrariados de la dualidad decisiva de su patria, pues era una tropelía por parte de Gran Bretaña y Francia.

Lawrence, alarmado por el futuro de su amigo Faisal y los árabes, desveló el plan británico a su compañero y decidieron que la mejor manera de frustrar los planes de Gran Bretaña e impedir el reparto de Oriente Próximo era tomar Áqapa, para utilizarlo como base o núcleo central antes de dirigir las tropas hacia Damasco.

Lawrence vestido a la manera árabe

Unos meses después, tras su desaparición durante dos meses para que no sospecharan las autoridades británicas de El Cairo de su plan, tomó la cuidad de Áqapa, desde donde extendió sus conquistas hasta las altas mesetas del sur de Siria, actual Jordania. De este modo, lo que comenzó como una revuelta, terminaría convirtiéndose en una lucha de liberación nacional contra Gran Bretaña y el ejército turco. Lawrence sería capturado en la cuidad de Deraa, donde fue torturado y violado por el ejército turco; este hecho junto el sentimiento de culpabilidad por haber llevado a la muerte a soldados árabes para defender una mentira (la promesa de recompensa de Gran Bretaña que nunca estuvo dispuesto a cumplir) le atormentarían hasta el final de sus días.

Tras la caída de Damasco, pidió volver a su tierra natal y se enroló en las filas de la Royal Air Force donde, huyendo de la acrecentada fama que surgía en torno a su nombre, buscaría refugio y consuelo como aviador hasta su jubilación y prematura muerte en 1935. Permaneciendo en la memoria de algunos en calidad de héroe, para otros como un ejemplo de traición, la leyenda de Lawrence se acrecentaría a través de los tiempos, sin que esto fuese consuelo para su atormentada vida.

 

Bibliografía:

  • DECKER, David, “La estrategia británica en Oriente Próximo”, Desperta Ferro, 20 (2017), pp. 14-18.
  • FAULKNER, Neil, “T. E. Lawrence, una biografía crítica”, Desperta Ferro, 20 (2017), pp. 44-48.
  • FRASER, Thomas, “El mundo árabe antes de Lawrence”, Desperta Ferro, 20 (2017), pp. 6-12.
  • FRASER, Thomas, “La frustración de las aspiraciones árabes”, Desperta Ferro, 20 (2017), pp. 50-56.
  • LECLERC, Christophe, “La guerrilla durante la Revuelta árabe”, Desperta Ferro, 20 (2017), pp. 20-25.
  • MANGOLD, Peter, “El Acuerdo Sykes-Picot y el reparto de Oriente Próximo”, Desperta Ferro, 20 (2017), pp. 28-32.
  • WARD, Roger, “De Áqaba a Damasco”, Desperta Ferro, 20 (2017), pp. 34-42.

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