Madres de yihadistas: historias que encogen el alma

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Ningún libro, que yo recuerde, me había causado una desazón tan grande como la que me ha producido En el vientre de la yihad, de Alexandra Gil. Esa sensación de incomprensión, unida a la angustia que provoca en la boca del estómago la narración de unos hechos espeluznantes que podrían tener a nuestros hijos como protagonistas. Un consejo, los que son padres deben tomar precauciones a la hora de enfrentarse a este ensayo que no es más que la transcripción de unos monólogos de madres, un padre y alguna hermana de yihadistas europeos que aún se preguntan, cuando algunos de estos ya están muertos, cómo pudo ser, como pudieron cambiar tanto a la vista de sus ojos sin darse cuenta.

Son ocho historias diferentes pero con el mismo final, con el mismo hilo conductor de una captación en territorio europeo. Y una coincidencia más: se trata de jóvenes, muy jóvenes, incluso de familias católicas en algunos casos, que nada tenían que ver con un mundo que, hasta que no fueron captados, desconocían totalmente.

Se descuelgan a lo largo del libro distintos reproches por parte de las madres de estos yihadistas que merecen ser tenidas en cuenta. Una reprocha al Gobierno francés que no hubiera evitado que su hijo acabara en las filas del ISIS en Irak, cuando –y esto lo supo mucho después- era seguido por los servicios de inteligencia desde hacía tiempo. ¿Por qué no impidieron que se alistara y se marchara?, se pregunta sin saber qué responder. Aunque sí apunta una dura y gruesa respuesta: El Gobierno, entonces, no sabía qué hacer. Otra madre belga hace la misma reflexión y hasta otra que había visto venir la deriva de su hijo y lo había denunciado a la policía, no entiende cómo pudo subirse a un avión y partir sin que nadie se lo impidiera, cuando le habían asegurado que eso no pasaría nunca. Pero nadie se salva. Otra madre, que vio venir el cambio de su hijo, pidió ayuda a los responsables de la Gran Mezquita de París, nada sospechosa de radicalismo, para que pudieran aconsejarle sobre cómo evitar que se radicalizara. Aún espera respuesta o algo de ayuda, el silencio fue lo único que encontró.

De las ocho historias que narra la autora de esta recopilación de encuentros, no sabría decir cuál es más impactante. Cuál deja más dolorido el ánimo y encogido el alma. Lo único cierto es que la sensación que provocan es física. Como si te quedaras sin aliento tras un puñetazo en la boca del estómago. Todo el libro está narrado en primera persona por ellas, las madres. Ha sido, dice la autora, pretendido, porque quizás no habría conseguido otorgarle más dramatismo que dejando que fueran ellas mismas las que lo explicaran. Y lo hacen. Y consiguen trasladar al lector toda la emoción, la desesperación, el amor incondicional y la rabia que sienten. Y no he podido evitar pensar qué pasaría en mi interior si algo así me sucediera, es tan incomprensible que produce pánico y horror.

No sé si recomendar la lectura de este libro. Es demasiado duro. Es una visión distinta y diferente. Nada que tenga que ver con este fenómeno volveré a interpretarlo de la misma manera, se lo aseguro.

Este artículo está escrito antes del 17 de agosto. Releído después, decidí no cambiar nada.

 

Alexandra Gil: En el vientre de la yihad. El testimonio de las madres de yihadistas. Ed.: Debate; Barcelona, 2017.

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