La Dama de Baza

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“Protectora de la vida hasta más allá de la muerte, mantenía en su mano un pichón, símbolo del alma que ha escapado de las cenizas del muerto. El ajuar roto, las armas carcomidas por la acción de los elementos quedaban a sus plantas como un símbolo de lo efímero, incluso a pesar de ser de hierro. En nuestra ya larga vida de excavador nunca hemos sentido una emoción comparable a la de este descubrimiento”. 1

Así describía Francisco Presedo Velo el hallazgo de la famosa Dama de Baza, que se produjo el verano de 1971 en el Cerro del Santuario, situado en la hoya de Baza, zona arqueológica rica en restos de la Bastetania; 2 tal y como explica dicho arqueólogo en su memoria de excavación: “La simple inspección de la superficie nos revelaba la existencia de una necrópolis ibérica”. 3

Y desde luego, así lo demostraron. En esa misma campaña se excavaron más de cuarenta tumbas hasta dar, en el último halo de la misma, con un descubrimiento que cambiaría por completo el estudio hasta entonces existente de la cultura ibérica: la Dama de Baza.

Francisco Presedo junto al hallazgo. Verano de 1971. www.polluelosdelaluz.blogspot.com.es

La tumba número 155, depositaria de la escultura fechada en el siglo IV a.C., apareció bastante destruida como consecuencia de los trabajos realizados en ese terreno para la plantación de almendros. De tal manera que la tumba apareció sin nivel superficial. En caso de haberse mantenido este, hubiese cambiado la percepción de la necrópolis, con forma de pozo cuadrado, sin cuidado en las paredes, con sus esquinas excavadas a modo de chimenea y con una pequeña prolongación en uno de sus ángulos. 4 Pegada a la pared y situada casi en el centro de la tumba se encontraba la Dama.

Hallazgo de la Dama de Baza. www.webdebaza.com
Tumba 155 tras ser excavada. www.webdebaza.com

Esta gran pieza de piedra caliza gris tallada, recubierta de estuco y pintura, que alcanza los 800 kg aproximadamente y con unas medidas de 130 cm de altura y 103 cm de anchura (incluyendo las alas del trono), se transformó en una figura de mujer sedente en un trono de aletas. En el momento en que se produjo el hallazgo no se encontraba en perfecto estado, puesto que existían roturas en su cabeza, faltas de estuco en barbilla y mejilla derecha, y roturas a la altura de los hombros, las alas del trono, brazo derecho y pie izquierdo. 5

Sin duda, lo más impactante es el rostro, que aporta mayor realismo a la escultura. Ovalado con una frente alta y recta, la nariz presenta las aletas bien definidas y la punta fina, sus ojos inclinados hacia abajo estuvieron pintados al igual que las pestañas (realizadas sobre pequeñas incisiones) y las cejas; los labios pintados de rosa vivo se pliegan en un rictus y mentón bien dibujado, bajo el cual, aparece una pequeña papada. 6 Todo ello con características similitudes al molde de Baena. El cabello rizado y negro asoma debajo del tocado, que es una tiara ceñida desde la frente hasta las orejas, va recogido en dos rodetes a ambos lados de las mejillas, que resaltan con un pequeño relieve. El rostro y las manos están pintados en un rosa más suave que los labios, mientras que el cuello es cubierto por los collares, y los brazos por el manto. En cuanto a sus manos, la derecha apoya la palma en la rodilla y la izquierda está cerrada, oculta el dedo meñique y aprisiona un pichón de color azul cuya cabeza y ala asoman por el hueco de la misma; ambas tienen anillos. Finalmente, sus pies van calzados con una especie de babuchas rojas con suela que descansan sobre un cojín rectangular con restos de pintura azul. 7

Detalle del rostro de la Dama de Baza. www.domuspucelae.blogspot.com.es

La figura va cubierta desde la cabeza hasta los pies por un manto que da movimiento a la escultura mediante diversos pliegues (cambian de sentido). El manto estaba pintado de azul claro, mientras que el borde del mismo lleva una franja de unos 6 cm con tres bandas de color: la primera es rojo bermellón, seguido de otra banda de ajedrezado blanco y rojo en tres líneas y la última de azul intenso. En cuanto al vestido, se trata de una túnica de color azul que llega hasta los pies y cuyo escote asoma debajo de una de las gargantillas.

La joyas que porta la Dama también son dignas de mencionar, siendo lo más llamativo los pendientes, únicos hasta el momento: constan de un arete pequeño del que cuelga una forma troncopiramidal de base rectangular, rematado por borlas; los tres collares, uno de ellos, una gargantilla que da tres vueltas en el cuello y dos pectorales con colgantes de amuleto en el pecho que siguen un eje de simetría, descansando en el pecho de la figura femenina. 8

El sillón, que está tallado en el mismo bloque que la Dama, quedó en buen estado tras la restauración llevada a cabo por el Museo Nacional de Arqueología. Representa un sillón de madera de cuatro patas, estando rematadas las delanteras en forma de garras. El respaldo presenta una prolongación traducida en las dos alas salientes, donde se añade un tono más al trono. Solo aquí se incluye una franja de color blanco, siendo el total del sillón pintado de marrón oscuro.

Parte trasera del trono. www.domuspucelae.com.es

La riqueza de la Dama de la Baza no solamente se debe a su asombroso estado y ajuar de estilo orientalizante, sino a la existencia de un pequeño orificio situado en la parte derecha del trono que explicó su función original: urna cineraria. Dentro de este se hallaron las cenizas del difunto enterrado en esta tumba y gracias a los avances realizados en paleoantropología se ha podido comprobar que en realidad estos restos pertenecieron a una mujer joven (entre la veintena y la treintena), 9 acabando así con la idea de que dicha tumba estaba ligada a un guerrero (asociado hasta entonces al rico ajuar cerámico y armamentístico).

Ajuar cerámico. www.esacademic.com

Entonces, ¿qué representa la Dama de Baza? Aún hoy sigue siendo objeto de estudio, pues como bien saben, la arqueología es una interpretación del pasado siempre abierta a revisión. Sin embargo, las teorías vigentes afirman que se trata de una tumba aristocrática, demostrado por la riqueza que la rodea y conforma, que, o bien podría representar a la mujer fallecida heroizada o divinizada -plausible por el detallismo de su rostro y menor aparato en los ropajes que otras damas presentan, además del ajuar, que podría simbolizar el ritual debido a personajes principescos en la sociedad ibérica, y el ave, que sería esa unión con lo divino- 10 o bien podría tratarse de la representación de una diosa mediterránea de la fecundidad y de la vida de ultratumba vinculada al mundo terrenal a través nuevamente del ave 11 y de ahí su extensa representación no solo en terreno peninsular (Gran Dama, Dama de Elche, Dama de Galera, molde de Baena, etcétera) sino también en Sicilia y Rodas.

Detalle del pichón. www.domuspucelae.blogspot.com.es

En definitiva, mientras este conjunto sigue atrayendo a investigadores para un mayor estudio, nosotros podemos disfrutar de su presencia en la sala XX del Museo Nacional de Arqueología 12 y detenernos delante de ella para admirar su rica y enigmática belleza.

Notas:

  1. Presedo Velo, Francisco (1973): La Dama de Baza, Museo Arqueológico Nacional, Madrid, p. 46.
  2. Región que abarcaba las actuales Granada, Almería, este de Málaga, sur y sureste de Jaén, sur de Albacete y oeste de Murcia.
  3. Ibídem, p. 11.
  4. Izquierdo Peraile, Isabel y Chapa Brunet, Teresa: “La Dama de Baza en la historia de la investigación de la cultura ibérica”, La Dama de Baza. Un viaje femenino al más allá, Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
  5. Presedo Velo, Francisco (1973): La Dama de Baza, Museo Arqueológico Nacional, Madrid, pp. 41-42.
  6. Ibídem, p. 42.
  7. Ibídem, p. 42.
  8. Perea Cavea, Alicia (2007): “Las joyas de la Dama de Baza: un espacio femenino”, La Dama de Baza. Un viaje femenino al más allá, Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
  9. Trancho, Gonzalo J. (2007): “La Dama de Baza: análisis paleoantropológico de una cremación ibérica”, La Dama de Baza. Un viaje femenino al más allá, Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
  10. Bendala Galán, Manuel (2007): “La Dama de Baza: el modelo de dama sedente, su contexto y su problemática”, La Dama de Baza. Un viaje femenino al más allá, Museo Arqueológico Nacional, Madrid, p. 173.
  11. Ibídem
  12. www.man.es/man/coleccion/catalogo-cronologico/protohistoria/dama-baza.htm

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