Tecnofobia

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Pese a que parece obvio que la tecnología se ha instalado en prácticamente todos los ámbitos de nuestra existencia y que para la mayoría de los ciudadanos esto supone una mejora en su calidad de vida, existen individuos a los que los avances tecnológicos le producen el efecto contrario.

La tecnofobia se define como el miedo hacia las nuevas tecnologías o instrumentos complejos, siendo mayor en el caso de los ordenadores. La tecnofobia se manifiesta con mayor intensidad cuanto mayor es la edad del individuo, incidiendo más en el colectivo de las mujeres.

Los síntomas de la tecnofobia son comunes con los de muchas otras fobias y entre ellos están:

  • Ansiedad

  • Miedo

  • Ataques de pánico

  • Taquicardias

  • Naúseas

  • Dificultad para respirar

Los motivos que conducen a desarrollar tecnofobia son múltiples pero cabe destacar los siguientes:

  • Miedo a ser sustituido por máquinas

  • Incapacidad de adaptarse a la velocidad del cambio tecnológico

  • Apego a la tradición y pensamiento social conservador

  • Experiencias previas negativas con la tecnología que hayan condicionado al individuo

  • Relacionar el uso de la tecnología con el desarrollo de enfermedades

Aunque puede parecer que esta fobia es algo inherente al avance tecnológico de las últimas décadas la realidad es que viene de mucho antes. Dentro del estudio de la historia, el movimiento tecnófobo más famoso es el ludita.

El ludismo fue un movimiento encabezado por artesanos ingleses que se desarrolló durante la Revolución Industrial en el que estos protestaban por las innovaciones que se habían introducido en el sector textil y que permitían reemplazar a los artesanos por personal menos cualificado.

Los luditas enviaban cartas amenazantes, destrozaban máquinas y llegaron incluso a enfrentarse con el ejército en su intento de parar el avance del uso de innovaciones como la máquina de hilar o los telares industriales.

El movimiento ludita fracasó y todos los avances tecnológicos de la Revolución Industrial se expandieron alrededor del mundo.

La tecnofobia, salvo en el caso de estar relacionado con otro problema más severo, no necesita ser tratado, siempre y cuando no suponga ningún impedimiento al individuo que la padece para poder vivir su vida tal y como quiera hacerlo.

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