Superyó

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Recuerdo ese día como si fuera ayer. Me levanté de la cama como un resorte. Para entonces, sólo tenía 7 años. Mis preocupaciones se reducían a entender por qué los Reyes Magos, en vez de la guitarra, me dejaron papeles, pinceles y pinturas. Supongo que así fue como empezó todo.

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