San Jorge, ¿una fiesta sólo de los catalanes?

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¿Quién era San Jorge?

San Jorge es representado a lomos de un caballo blanco, al igual que Santiago, porque era el color de los caballos sagrados del culto mazdeísta, corriente mística con una gran influencia en Capadocia, de donde procede San Jorge.

A este joven de gran melena se le suele comparar con el arcángel Miguel, pero se les diferencia por que este último lleva representadas sus correspondientes alas. Además, se le representa con una espada o una lanza, con su escudo blanco con una cruz roja dividiendo el mismo y, a los pies de su caballo, se encuentra el dragón que ha derrotado. Según la leyenda, en uno de sus viajes, concretamente en la ciudad de Silca, un dragón aterrorizaba a la ciudad, pues los ciudadanos debían entregarle una oveja en sacrificio para no arrasar la ciudad. Cuando no había ovejas que sacrificar, comenzaron a sacrificar a una doncella de entre la población por sorteo. Cuando nuestro héroe llega a la ciudad es elegida la princesa, a quien salva matando al dragón, y la población asombrada de la hazaña, decide convertirse al cristianismo.

Según Santiago de la Vorágine, el mayor experto en iconografía y hagiografía de época medieval, San Jorge era un militar de la antigua Roma que, conmovido por la matanza de cristianos, decidió renunciar a su estatus social y a sus bienes entregando su vida a la predicación del evangelio, hecho no aceptado por el gobernador Daciano. El gobernador, iracundo, interrogó al exmilitar y tras la negativa de este a su nueva fe fue torturado en la gran persecución ordenada por Diocleciano en el 303. El santo fue “atado a un potro, rasgada su carne con garfios, quemado con teas y restregado con sal. Ante la inutilidad de estos tormentos, trataron de envenenarlo, fue atado a una rueda dentada, sumergido en plomo fundido y, tras destruir un templo pagano al invocar a Dios, arrastrado por las calles empedradas atado a un caballo. Finalmente, Jorge fue decapitado”.

Con las cruzadas, el Patrón de los Caballeros fue objeto de culto, hasta el punto de que Miraculorum Liber narra en su obra San Gregorio de Tours cómo sus reliquias fueron trasladadas a Limoges y expandidas por Occidente ante la invasión islámica acaecida en el siglo VII. El patronazgo de la Corona de Aragón, y por tanto de Cataluña, viene de la leyenda sobre la Batalla de Alcoraz en 1096, donde el rey Sancho Ramírez vence a los musulmanes gracias a la aparición del santo. Siendo este mismo hecho repetido con los reyes Pedro I o Jaime el Conquistador.

¿Por qué una rosa?

En la Edad Media, la festividad de San Jordi tuvo su mayor esplendor por ser el Patrón de los Caballeros en una época de cruzadas contra los infieles para defender el cristianismo. En la región de Cataluña adquirió mayor prestigio, concretamente en la región de Montblanc (Tarragona), dando lugar a que el papa Clemente IX aprobase en 1667 una bula para que la festividad se celebrase en dicho territorio.

De aquí nace la tradición de regalar a la amada una rosa y ésta recompensar a su amado con un libro, siendo un día para conmemorar el amor de los enamorados más importante que el día de San Valentín. Su origen es incierto, pero hay constancia de que en el siglo XV en la misa de San Jordi era costumbre agasajar a las mujeres de la nobleza y estamentos sociales, políticos y religiosos de la comunidad con una rosa, como referencia a la Feria de las Rosas, que se celebraba por aquel entonces. La festividad empezó a cobrar mayor importancia que el día de San Valentín, siendo San Jordi el día de los enamorados. Antiguamente, en Girona, los jóvenes en edad de casarse tenían el derecho de colarse en la habitación de su amada y sacarla a la calle, aunque esta estuviese en camisón, si bien cuando llegaba ese día, las jóvenes llevaban horas arregladas.

Cáceres

En la región de Cáceres (Extremadura) se conmemora San Jorge simbolizando la reconquista de la ciudad por parte de los cristianos de esta ciudad musulmana. La fiesta se celebra en torno a ‘La quema del dragón’, simulando ese dragón que vence San Jorge, como lucha y posterior victoria sobre lo pagano, en este caso la ocupación musulmana de la ciudad. Se hacen representaciones de batallas entre moros y cristianos recordando aquella lucha de sus antepasados por devolver esa ciudad a la fe cristiana o fe verdadera; este hecho ocurrió el 23 de abril de 1229 de la mano de Alfonso IX, es decir, en el día de San Jorge.

Además, se hacen procesiones en torno a la Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, junto con concursos de hogueras y la búsqueda por todo el ámbito de la ciudad de dos huevos de oro escondidos en las calles de la misma, conocido este hecho como “La búsqueda de las gallinas de oro”.

Su influencia fuera de nuestras fronteras: La orden de Jarretera

La orden de Jarretera o la orden de la Liga tiene su origen en Inglaterra, concretamente en el año 1348 por el rey don Eduardo III de Inglaterra. En 1337 comienza la Guerra de los Cien años, entre los reinos de Francia e Inglaterra. Los motivos se deben a que el rey Eduardo III reclamó el trono francés en nombre de su madre Isabel de Francia.

Dicha empresa, es decir, la guerra que estaba a punto de comenzar, exigía una lealtad por parte de los nobles. El rey necesitaba tener a la nobleza de su parte, por ello en 1343, el rey anunció su intención de refundar la hermandad de la Tabla Redonda en el castillo de Windsor, apelando al sentimiento nacional británico y a la reutilización del rey Arturo para legitimar la dinastía del rey, la dinastía Platagenet. La nueva orden se compondría de 300 caballeros y se constituía bajo el patronazgo de San Jorge y de la Virgen, inspirado tanto en la Tabla Redonda del rey Arturo, como en la orden de la Banda, fundada once años antes por el rey Alfonso XI de Castilla. Estos caballeros se reunían una vez al año en la semana de Pentecostés.

Sin embargo, la guerra ocasionaba demasiados gastos y la permanencia de orden era insostenible, obligando al rey a realizar una orden más barata y más católica para legitimar su candidatura con el apoyo de Roma. La orden de la Jarretera surgió el 23 de abril de 1348, en San Jorge, por Eduardo III en el palacio de Windsor. La Orden estaba constituida por el rey, el príncipe de Gales y 26 caballeros, entre los que estaban el prelado de la Orden, el obispo de Winchester, un guardián del sello de la Orden, un secretario o register y un garter en 1417 para presidir el cuerpo de oficiales de armas de Inglaterra. Además, en 1474 se incluyó la figura del canciller de la Orden, siendo elegido el obispo de Salisbury.

La Orden tiene como símbolo un cinturón atado, simulando la unidad de sus miembros, y de color azul y rojo para legitimar los derechos al rey al trono francés y con la divisa honi soit qui mal y pensé (mal haya quien mal piensa). Tras 10 años, se crea la Fraternidad de Damas de San Jorge, presidiendo la reina Felipa de Hainaut dicha fraternidad. El papa de Aviñón, prohibió aquellas órdenes militares que sólo se dedicaban al arte de las justas por lo que el rey ‘bañó’ de religiosidad a la Orden. “Cada capítulo duraba tres días, el 22 de abril se reunían los caballeros en Windsor a la hora tercia, a fin de discutir los asuntos de la Orden, de analizar las actividades de sus componentes durante el año procedente y de proceder a la elección de nuevos miembros. La reunión podía continuar después del rexzo de vísperas. El 23 de abril, San Jorge, escuchaban misa mayor en la sillería de capilla colegial y el monarca entregaba la liga a los nuevos miembros de la orden. Se celebraba un gran banquete en la gran sala de palacio y al anochecer se acudía a vísperas en la capilla. El 24 de abril se cantaba una solemne misa de réquiem en la memoria de los caballeros fallecidos y se daba por concluido el capítulo”. Reyes de España como Fernando el Católico, Felipe I el Hermoso, Carlos V o Felipe II formaron parte de esta orden.

Su vigencia en la actualidad

En 1488 el rey Enrique VIII eliminó directamente la práctica de incluir mujeres en la Orden, excepto cuando el monarca era una mujer, hasta en 1901 cuando el rey Eduardo VII nombra a su consorte Alejandra, Dama de la Orden, al igual que los reyes Jorge V y Jorge VI con sus respectivas esposas. En 1987, la reina Isabel II decidió que las damas llevasen el título de Compañeras, por lo que se convirtieron en Damas Compañeras del mismo modo que los Caballeros, exceptuando a las Damas Reales y Extranjeras que nunca portaron dicho título.

Hoy en día la Orden sigue en vigor con los Compañeros Caballeros y Señoras Compañeras de la Orden incluyendo a los supernumerarios llamados Caballeros y Damas Reales, que incluyen a miembros de la realeza. El anuncio de nuevos miembros sigue realizándose el 23 de abril, el día de San Jorge, como patrono de la Orden y del país. El último en formar parte de la Orden fue el príncipe Guillermo de Cambridge cuando la reina Isabel II lo nombró en 2008. A diferencia de la mayoría de las órdenes, la orden de la Liga u orden de Jarretera solo puede tener concesiones del soberano, exceptuando las concesiones a aquellas personas que han ejecutado ‘hechos excepcionales’ de servicio al Reino Unido, que son ejecutadas por el primer ministro.

 

Bibliografía recomendada:

CARVAJAL GONZÁLEZ, Helena. “San Jorge”, Revista Digital de Iconografía Medieval, IV (2012), pp. 21-28.

DOMÍNGUEZ CASAS, Rafael. “Tradición clásica y ciclo bretón en las órdenes de caballería”, De Arte, 5 (2006) p. 56.

Recursos web:

PATRIMONI CULTURAL, “San Jordi y el Día del Libro”,                                                           http://patrimoni.gencat.cat/es/coleccion/sant-jordi-y-el-dia-del-libro                                 (Consulta: 5/03/2017).

HISTORIA GENERAL, “La Nobilísima Orden de Jarretera”,                                                       http://historiageneral.com/2011/09/01/la-nobilisima-orden-de-la-jarretera/ (Consulta:5/03/2017).

20 MINUTOS, “Sant Jordi, San Jorge y la tradición de regalar una rosa”,                                 http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/sant-jordi-san-jorge-y-la-tradicion-de-regalar-una-rosa/                                                                                                         (Consulta: 03/03/2017).

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Estudiante de 3º Grado en Humanidades y Patrimonio en la UCLM y en busca de hacer posible lo imposible. "Nunca te equivocarás al hacer lo correcto" Mark Twain.

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