Las Reales Academias de Bellas Artes y las mujeres

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Tras el debilitamiento y posterior desaparición de los gremios a principios del siglo XVIII, la sociedad ilustrada necesitaba de una nueva institución a la altura de sus expectativas, donde se pudieran desarrollar las Bellas Artes instruidamente. Por lo tanto, surgieron las nuevas Academias ilustradas, que reunían los distintos talleres anteriores y donde se centralizaba y organizaba la creación artística de los diferentes estados. Algunas de las Academias ilustradas más importantes por orden de creación fueron la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid, 1752), la Royal Academy of Arts (Londres, 1768) o la Académie des Beaux-Arts (París, 1816), entre otras.

A partir del siglo XVIII, cualquier persona que se quisiera distinguir en el ámbito artístico, necesitaba como mínimo tener estudios académicos. Pero la Academia no fue una institución positiva, pues se la podría caracterizar como una institución fiscalizadora, dogmática y tiránica. Eras instituciones fiscalizadoras porque controlaban la actividad artística y estética del momento. Eran dogmáticas porque eran instituciones intransigentes y eran tiránicas porque impusieron su única verdad, sin aceptar cambios o críticas.

Las bases de aprendizaje en las Academias eran la copia del natural, es decir, la copia de modelos reales desnudos, haciendo continua referencia a la escultura clásica. En sus inicios, aceptaban la entrada a cualquier persona, sin distinción de sexo. La primera que modificó esta organización fue la de Francia, que impuso una enseñanza exclusivamente masculina. En España, numerosas mujeres tuvieron la oportunidad de ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pero a partir de 1844, la Academia de España reorganiza su funcionamiento a imitación de la de Francia, por lo que poco a poco las Reales Academias de Bellas Artes se vuelven machistas, prohibiendo que las mujeres pudieran ingresar en éstas y prohibiéndoles, por tanto, tener una formación artística al igual que los hombres.

Pero antes de que se produjera esta reordenación en las Academias Europeas, La Royal Academy contó con dos destacables mujeres: Mary Moser y Angelica Kauffman.

Johann Zoffany. Los Académicos de la Royal Academy.

Ambas son las que aparecen escondidas en la obra de Johann Zoffany Los Académicos de la Royal Academy. Se trata de un retrato de los académicos que pertenecían a la Real Academia de Londres en esos momentos, donde se puede observar en primer plano un enorme grupo de hombres alrededor de un modelo desnudo, que aparece a la derecha, y al que todos contemplan. La habitación donde se encuentran está decorada con distintas piezas de escultura y cerámica clásica. Pero, aunque quizá a simple vista no llame la atención, en la pared derecha aparecen dos retratos de mujeres. Estas dos mujeres son las nombradas anteriormente: Mary Moser y Angelica Kauffman. Ambas aparecen retratadas porque pertenecían a los academicistas del momento, pero no podían observar el cuerpo desnudo del modelo, por lo que el pintor solucionó este problema incluyéndolas en el cuadro, pero sin que estuviesen presentes realmente.

Mary Moser.

Mary Moser fue una de las mejores pintoras de flores. Con tan solo 15 años, ganó la medalla de plata de la Royal Society of Arts. Expuso y participó en la Real Academia de Londres, gracias a que su padre era uno de los artistas fundadores.

Angelica Kauffman también perteneció durante un tiempo a la Real Academia de Londres. A pesar de criarse en una familia humilde, supo crecer y convertirse en una magnifica pintora. Poco a poco fue conociendo e integrándose en los círculos ilustres y de la alta sociedad. Sin duda alguna, sus mejores obras son las que tratan temas históricos como por ejemplo Venus convence a Helena de ir con Paris o La familia del Conde Gower.

Angelica Kauffman. Venus convence a Helena de ir con Paris.

Angelica Kaufmann. La familia del Conde Gower.

Tras el paso de estas pintoras por la Royal Academy of Arts de Londres, todas las Academias europeas cerraron sus puertas a las mujeres hasta bien entrado el siglo XX.

 

Bibliografía:

  • PEVSNER, Nikolaus., Academias de arte: pasado y presente. Edit. Cátedra. Madrid, 1982.
  • GARCÍA DE LEÓN, María Antonia., La excelencia científica: hombres y mujeres en las Reales Academias. Instituto de la Mujer. Madrid, 2005.

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