¿Adicción a la tecnología o cambio de paradigma?

0
592

Desde hace ya cuantos unos años, hay muchas voces que alertan del incremento de casos de adicción a la tecnología que se están produciendo entre la población en general, pero que tienen una incidencia mucho mayor entre los más jóvenes.

Los productos tecnológicos que se han convertido ya en algo indispensable son aquellos que permiten al usuario estar conectado a la red las 24 horas del día desde cualquier parte. Hablamos fundamentalmente de móviles y tablets.

Estas conductas adictivas han llevado a una parte de la sociedad a plantear el necesario debate de qué es lo que se puede considerar como un patrón de conducta sano de relación entre un niño o joven y este tipo de dispositivos.

Los expertos alertan de que podemos encontrarnos ante un problema de adicción cuando observamos alguno o varios de los siguientes síntomas:

1.- El uso del móvil, el acceso a las redes sociales y la necesidad de estar conectado permanentemente se convierten en el centro de la actividad del joven. Esta necesidad le lleva a relegar a segundo plano, o incluso hasta abandonar actividades que antes le resultaban satisfactorias, tales como como deporte, vida social, lectura, etc.

2.- Se produce un cambio en el carácter de la persona. Aparecen cambios de humor, nerviosismo y necesidad de aislamiento del entorno familiar.

3.- Se pasa excesivo tiempo conectado, incluso a costa de sacrificar horas de sueño o estudio llegando incluso a provocar, en los casos más graves, absentismo escolar.

Sin dejar de reconocer la importancia de este problema, debemos tener en cuenta muchos factores antes de caer en el alarmismo que nos lleve a tomar decisiones equivocadas. Son los propios expertos los que nos explican que la tecnología no produce adicción por sí misma. El uso inapropiado de la misma viene de personas que tienen un problema previo y utilizan estas tecnologías como una vía para bajar su ansiedad.

Los adultos debemos tener también en cuenta que cualquier uso de la tecnología que a nosotros no nos resulte lógico no tiene por qué ser una conducta inapropiada. Debemos ser conscientes de que en los últimos veinte años se ha producido un cambio de paradigma social; se ha originado una brecha entre dos generaciones bastante próximas entre sí en edad pero diferentes en la concepción del entorno.

Para comprender la magnitud de este cambio basta con pensar en dos ejemplos que pueden resultar muy ilustrativos. Cualquier adulto que haya cursado EGB estará familiarizado con el método de enseñanza que imponía la necesidad vital de aprender a hacer las operaciones aritméticas básicas a mano porque ¡no podías ir siempre encima con una calculadora! Y aunque en aquellos años muchos hayamos ido a comprar golosinas al salir del colegio y hayamos visto con normalidad al dependiente haciendo la cuenta utilizando únicamente un bolígrafo Bic y un cuaderno, probablemente hoy en día no veríamos tan normal si nos encontrásemos esa misma escena al hacer la compra en el supermercado.

Otro ejemplo que refleja este cambio de paradigma es cuando recordamos la necesidad que tenían los docentes de hacernos memorizar como loros todas las materias que estudiábamos durante nuestra infancia. En el momento en el que para buscar un dato concreto tenías que abrir uno de los muchos tomos que componían una enciclopedia los ejercicios memorísticos podían tener algún sentido, en cambio, hoy en día nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos que en muchas partes del sistema educativo todavía se utiliza la arcaica memorización en lugar de la tan necesaria capacidad de comprensión.

Estos ejemplos, entre otros muchos que se podrían poner, nos demuestran que no podemos pretender que las generaciones más jóvenes tengan la misma relación con las tecnologías que podemos tener los adultos. Si bien es cierto que es nuestra responsabilidad que esa relación se convierta en un elemento más que enriquezca la vida y la educación de los jóvenes y vigilar que nunca sea un elemento limitante que les atrofie la capacidad de desarrollar habilidades tan necesarias como la sociabilidad o la seguridad en sí mismos.

Tenemos delante un reto para los próximos años en el que padres, educadores, psicólogos, desarrolladores e incluso los mismos jóvenes tendrán mucho que decir.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.