Pericles y la reconstrucción de la Acrópolis de Atenas

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No existe un símbolo tan poderoso de la civilización europea como la Acrópolis de Atenas. Al construirla, los griegos habían consolidado unos principios que fascinarían a las sociedades venideras. Sin embargo, no es la construcción de la Acrópolis un simple reto para la técnica contemporánea. En ella se esconde la razón por la que brilla el siglo V a. C. de la Historia de Grecia.

Contexto histórico: el enfrentamiento entre los persas y la Liga Helénica

A comienzos del siglo V a. C., el Imperio Persa de Jerjes amenazaba con asolar Occidente. Abriéndose paso a través de Lidia e invadiendo diversas islas del mar Egeo, el ejército persa se disponía a conquistar la península griega, justificando así una alianza entre diversas polis griegas, lideradas por Atenas y Esparta, la Liga Helénica.

A pesar de la gloriosa intervención en la Batalla de Maratón (491 a. C.) y del admirable sacrificio de los trescientos espartiatas de Leónidas en el paso de las Termópilas, los atenienses se vieron forzados a abandonar Atenas a su suerte para fortalecer el istmo del Peloponeso. Contemplaron así cómo Jerjes invadió la desguarnecida ciudad en el 480 a. C, arrasando las construcciones emblemáticas que coronaban la Acrópolis.

El paso de las Termópilas permitía forzar al ejército persa a enfrentarse a los hoplitas espartanos frontalmente, dispuestos en un estrecho desfiladero. Sin embargo, una traición hizo que fuesen atacados por dos fuegos, muriendo así Leónidas y trescientos espartanos afrontando la defensa del Ática. Pintado por Louis S. Glanzman. (Fuente: http://300spartanwarriors.blogspot.com.es)

La contraofensiva comenzaría en Salamina, donde la astucia de Temístocles urdió una estratagema que forzaría a los persas a iniciar una confrontación entre las flotas en un reducido espacio que asfixiaba la movilidad de los barcos persas. 1 Recuperada de su inicial retroceso, la Liga Helénica alcanzó dos aplastantes victorias en Platea y Micala e inició una campaña militar destinada a eliminar la presencia persa en el mar Egeo a través de la Conferencia de Delos, una nueva alianza liderada esta vez por Atenas, que aspiraba a lograr una hegemonía absoluta sobre el resto de Grecia. Tras décadas en pugna, atenienses y persas firmaron la paz en Calias en 449 y comenzaría así una etapa de esplendor en Atenas.

¿Por qué fue necesario reconstruir la Acrópolis?

Cuando se recuperó la ciudad de Atenas, se evaluaron los daños que había padecido bajo la furia de Jerjes. Aunque Hipias, que acompañaba al emperador, había conseguido salvar “el Nuevo Templo arcaico”, Jerjes permitió la destrucción de aquellos proyectos en construcción: así templos como Atenea Niké o los antiguos Propíleos, que guardaban la entrada al principal recinto de Atenas, quedaron reducidos a escombros. Al regresar los atenienses a su ciudad, tuvieron que reutilizar los restos más dañados para levantar un muro defensivo, por miedo a sufrir un nuevo ataque. 2

Sin embargo, las reformas arquitectónicas planificadas a mediados del siglo V a. C. no perseguían estrictamente una finalidad urbanística. La producción arquitectónica, aunque aparentemente sea la más fría de las Artes, se ha convertido en numerosas ocasiones a lo largo de la Historia en un exuberante reflejo del poder que monarcas y gobernantes ostentaban. Y Atenas, convertida en la potencia clave de la Confederación de Delos, 3 necesitaba manifestar ante sus aliados su hegemonía sobre el Egeo. Aquel ambicioso propósito tuvo la fortuna de surgir en un escenario en el que cristalizaban los principios a los que retornarían continuamente los futuros europeos como herederos del clasicismo griego, a través de figuras trascendentes en el devenir de la Historia de Grecia. Y fue entonces cuando apareció Pericles dispuesto a afrontar la reconstrucción.

Pericles, figura política en el esplendor de Atenas

Busto del político Pericles, foto realizada por Jastrow (2006, Wikimmedia Commons)

El político Pericles fue descendiente de un soldado militar que participó en la batalla de Micala y de una mujer emparentada con Clístenes. Recibió una formación sólida en su infancia, e incluso lecciones del filósofo Zenón de Elea. 4

Su carrera política arrancó en el 461 a. C., tras el exilio de Cimón y el asesinato de Efialtes. Para alcanzar el dominio del Ática, tuvo que lidiar diversos conflictos bélicos, a los que pondría fin mediante la Paz de los Treinta Años con Esparta (446 a. C.) y la ya mencionada Paz de Calias con Persia. 5 Sin embargo, sus enemigos políticos se comenzarían a reorganizar a partir del 435 a. C., quienes no podían acusar directamente a Pericles por su enorme popularidad, pero sí que podían dañar su imagen enjuiciando a su entorno más cercano. Un entorno plagado de insignes figuras: Fidias, el escultor de los relieves que decoran el Partenón, fue acusado de celebraciones panhelénicas; Anaxágoras, filósofo de la teoría del nous, por haber tratado de los asuntos del cielo, algo prohibido por el decreto de Diopites. En la Literatura, aparecerían grandes innovadores como Esquilo y Sófocles, que asentaron bases para el desarrollo de la tragedia. E incluso la Medicina tuvo su aportación con el nacimiento del juramento de Hipócrates. 6

La reconstrucción de la Acrópolis

El deseo de Pericles por acometer su proyecto se materializó en el ‘Congreso de la Paz’ del 447 a. C., cuando confirma su decisión de erigir los santuarios que habían sido destruidos por la invasión persa. Antes de esa fecha, el admirado político ya había realizado construcciones menores como la de un muro que uniera el puerto del Pireo con la ciudad de Atenas, la Estrategion, además de escuchar las propuestas de otros grupos políticos, como es el caso del templo de Hefesto en el 451 a. C., o de la pequeña Atenea Niké en el 449 a. C. 7 Pero ninguna de esas construcciones podría satisfacer las aspiraciones políticas de Pericles, ni su ansia por demostrar ante aliados y enemigos el poder de la gran Atenas. Ninguna, a excepción del Partenón.

Partenón de la Acrópolis griega (447 – 438 a. C.), el más ambicioso proyecto de Pericles que ambicionaba representar el poderío ateniense. Constituye así un hito en el periodo clásico del arte griego. (Fuente, Javier Arrimadas en www.xtec.cat)

Es este el templo por excelencia del mundo clásico, en el que las proporciones arquitectónicas alcanzan por fin la perfección. La dirección recayó sobre el genial Fidias, mientras que el diseño arquitectónico corrió a cargo de Inctino, y apenas se tardaron nueve años en terminar el encargo. Si únicamente buscásemos en sus relieves un icono que nos mostrase su significado, quizás nos limitaríamos a pensar que representa la celebración del triunfo de Atenea, al disputarse el gobierno de la ciudad con Poseidón, a juzgar por los esculpidos del frontón. Sin embargo, lo que realmente anunciaba el Partenón era la gloria de Atenas, su esplendor y magnificencia política, ilustrada a través de una monumentalidad marmórea que continúa representando el culmen del Arte griego.

Así, pese a que aún se desarrollarían las técnicas del Arte en posteriores siglos, aspirando a descubrir más recovecos en las esculturas y las construcciones, se convierte el siglo V a. C. de la Historia de Grecia en una síntesis de sus mayores triunfos políticos y artísticos. Esa Acrópolis nos remite el espíritu antropocéntrico de los atenienses, el arrojo de los espartanos impasibles ante la sombra persa que se alzaba sobre las Termópilas y el triunfo de una civilización que se convertiría en la cuna de la nuestra. A veces, el ritmo del devenir de la Historia se nos antoja vertiginoso y nos desbordan tantos extraordinarios acontecimientos difuminados en tan solo una de sus centurias. Sin embargo, en el caso de la época dorada de Atenas, Plutarco nos confirma que fue una excepción que confirma la regla: “Lo más admirable (de las obras emprendidas por Pericles) fue la rapidez con que fueron realizadas: cuando cabría pensar que cada una de ellas habría necesitado generaciones para verse concluida, todas alcanzaron su perfección bajo un mismo gobierno”. 8

Notas:

  1. Según cuentan Herodoto y Esquilo, Temístocles enviaría un esclavo con un mensaje tatuado que aconsejaba a Jerjes atacar inmediatamente a la flota ateniense, asegurándose así la ventaja en el combate. J. Alvar, D.Plácido, F. Bajo, J. Mangas, Manual de Historia Universal. 2.Historia Antigua, Madrid, Historia 16, 1994, p. 331.
  2. M.A. Elvira, Manual de Arte Griego: Obras y artistas de la Antigua Grecia, Madrid, Sílex, 2013, pp. 174-175.
  3. La Confederación de Delos era una alianza establecida entre Atenas y sus aliados que perseguía la liberalización de los atenienses mediante la expulsión de los persas del Egeo. Tucídices argumentó que aquello no era más que un pretexto para que Atenas se alzase con el poder, lo que se confirma al trasladar el tesoro de la Confederación desde Delos hasta la propia Atenas. Alvar, D.Plácido, F. Bajo, J. Mangas, Manual de Historia… pp. 341-344.
  4. Zenón de Elea fue discípulo del filósofo griego Parménides y su mayor descubrimiento fue la Dialéctica, un método por el que refutaba ideas aceptadas por su adversario o por lo común mediante la búsqueda de contradicciones entre los elementos del discurso. Quizás sea el más ilustrativo ejemplo de ello la cuestión de Aquiles y la tortuga, en el cual, el mítico héroe supuestamente jamás alcanza a la tortuga, dado que para cuando la alcanza, ésta ya se ha desplazado unos metros más adelante y así sucesivamente. J.Marías, Historia de la Filosofía, Madrid, Alianza, 2016, pp. 59-60.
  5. M.A. Elvira, Manual de Arte Griego… p.155.
  6. I. Asimov, Historia Universal. Los griegos: una gran aventura, Madrid, Alianza, 2015, pp. 166-171.
  7. Ibidem, p. 174.
  8. Ibidem, p. 175.

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