La Judería de Toledo

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El primer asentamiento por parte de la población judía en la Europa Occidental se remonta al siglo III a.C., aunque los restos materiales más antiguos hallados pertenecen al siglo IV y pueden ser de dos tipos: inmueble, como la sinagoga de Elche, y mueble, como el hallazgo de una lucerna decorada con una menoráh en Toledo.

En el Concilio de Elvira, en el año 305, la Iglesia adopta las primeras medidas contra los judíos, entre las que figuran la prohibición a clérigos y laicos de morar o comer en su compañía, los conversos no podían tratar con sus parientes judíos, no a realizar la circuncisión, etcétera; 1 normas que se endurecerán tras la reconversión de Recaredo al catolicismo en el 589.

Por tanto, la llegada a Toledo de los musulmanes en el año 711 supuso un respiro para esta comunidad, ya que se acogieron a la política de tolerancia religiosa que los recién llegados aplicaban (solamente hacia las llamadas “religiones del Libro”. 2) Su convivencia se basó en la incapacidad, por falta de medios, para destruirse unas a otras.

Durante el gobierno musulmán, esta comunidad judía o sefardita se estableció en la madinat al-Yahud (“ciudad de los judíos”) que, además de contar desde el año 820 con su propia muralla, con las ampliaciones que fueron dándose a lo largo de los siglos, llegó a ocupar el 10% del total del Toledo amurallado y que, también desde el principio, concentró actividades comerciales e insalubres como las tenerías, matadero, alfarerías… De hecho, esas actividades “se fosilizaron” y aún hoy sigue siendo una de las zonas comerciales de Toledo, abarcando las calles de Santo Tomé, del Ángel y Barrio Nuevo.

Calle de Santo Tomé: www.panoramio.com
Calle de Santo Tomé: www.panoramio.com

La buena adaptación de los judíos a esta cultura que llegó a la Península vino dada por la rápida asimilación de las nuevas costumbres y, sobre todo, el aprendizaje y uso del árabe como vehículo cultural.

Siguiendo el devenir histórico de estos sefarditas que, de manera muy general, se pueden sintetizar en la alternancia de periodos de calma con otros de inestabilidad, podemos destacar que en el último periodo de gobierno musulmán comenzó una presión de mano de los almorávides para conseguir mayor número de conversiones. Por ello, la llegada de Alfonso VI a Toledo supuso, nuevamente, el inicio de una nueva etapa de prosperidad de dicha comunidad, puesto que recuperó la política de tolerancia.

Algo que resulta curioso es la postura que este rey cristiano, el reconquistador, asumió. Y es que a los musulmanes se les combatía, mientras que a los judíos se les traía a convivencia y protección para que con el ejemplo cristiano se convirtieran. 3 Incluso se crearon condiciones de seguridad para que la justicia actuase de manera similar, ya se tratase de cristianos como de judíos, aunque la igualdad completa solamente existía en ámbito económico.

Durante la época cristiana los oficios ejercidos por los sefarditas aumentaron. Pasamos de unos primeros trabajos marginales a otros que dan un poco más de variedad al conjunto: fiscales, médicos, sastres, zapateros, viticultores y comerciantes. No obstante, el desarrollo económico vino dado por los eruditos que, ya en el siglo XIII, comenzaron el movimiento cultural conocido como Escuela de Traductores de Toledo.

Alfonso X y sus traductores: https://esocastellano.wordpress.com
Alfonso X y sus traductores: https://esocastellano.wordpress.com

En ella no solo participaron judíos, sino también cristianos. Raimundo de Salvetat, además de colaborar en la escuela, actuó como protector hacia esta comunidad por su gran utilidad como traductora del hebreo y árabe a lengua romance. Gracias a esta labor literaria nos han llegado algunos documentos que dan nociones de cómo fue la judería de Toledo. Por ejemplo, el poema de Ya´aqob Albenech que, consagrando la revuelta antijudía sufrida en 1391, nos da el número de sinagogas que había, siendo un total de diez.

Y es que la judería medieval poco tiene que ver con la actual. Durante la Edad Media y, seguramente, antes del siglo XIII, en esta pequeña ciudad existían dos espacios bien diferenciados: el “arrabal alto” o “superior”, que lindaba con la iglesia de San Román y el convento de San Clemente; y el conocido como el “arrabal más grande de los judíos” o “Judería Mayor”, que comenzaba en la puerta de la ciudad hasta llegar a la plaza de Santo Tomé. 4

Lo cierto es que el barrio y las relaciones entre judíos y cristianos fueron evolucionando. De hecho, en uno de los progrom que se sucedieron, en concreto en el de 1355, se dice que “una judería apartada” (que sería el arrabal alto) fue destruida por las tropas de Enrique II; 5 aun así, el abandono que fue sufriendo la Judería Mayor por un segundo progrom aún más violento en 1391 y, sobre todo, en 1492, cayó en un abandono casi completo que, sumado a las posteriores modificaciones urbanísticas, dan como resultado lo que hoy vemos al pasear por esta zona de Toledo.

Judería Mayor de Jean Passini
Judería Mayor de Jean Passini

Las zonas mejor conocidas del “arrabal más grande de los judíos”, gracias a un historiador francés llamado Jean Passini, son las que se muestran en ese plano esquemático.

El barrio de Arriasa ya existía antes de los últimos años del XIII. Limitaba con la muralla de la ciudad y se trataba de una calle comercial que estaba junto a la Plaza de los carniceros. Esta última se situaba frente al Castillo de los judíos y que en 1494 contaba con seis casas adosadas, un corral, varios portales, un hospital, un solar entre dos torres y una puerta principal; 6 hoy se puede encontrar en esta zona el Museo de Victorio Macho.

Museo Victorio Macho: www.tripadvisor.com
Museo Victorio Macho: www.tripadvisor.com

Junto a la carnicería se hallaba la “sinagoga vieja”, que tras la revuelta antijudía de 1391 quedó muy dañada. Además, ya en el siglo XVII, adopta el nombre de “casa honda” que aparece asociada a la expresión “sumidero de agua al barrio nuevo”. 7 En cuanto a los castillos, en la judería había dos, “el viejo” y “el nuevo”; el primero estaba próximo a la sinagoga de Santa María la Blanca, mientras que el segundo se situaba entre la puerta de San Martín y la muralla.

Uno de los barrios más modificados se denominaba como la manzana del Sofer. Aquí se emplazaba una de las sinagogas recientemente descubiertas gracias a las últimas excavaciones, del mismo nombre que el barrio, y presente en el poema de Ya´aqob Albenech, cuya vida documental llega hasta el año 1480. Dicha sinagoga, que se encontraba cerca de una de las puertas de la judería, por lo que debió tener bastante importancia, formaba un conjunto con la Casa de la Higuera y la Casa de la Atahona, y es que, justo en frente de donde se situaban, se levantó el segundo claustro del monasterio de San Juan de los Reyes.

De otro barrio, denominado de Hamanzeit, hoy solo quedan pequeños vestigios. Parece que se utilizó hasta mediados del siglo XV y una de las curiosidades de esta zona es que toma su nombre de uno de los baños que aquí se emplazaban: el baño de Zeit, usado hasta el siglo XIV bajo el nombre de “barrio nuevo”, que lindaba con lo que hoy se conoce como el Paseo del Tránsito y la Plaza del Conde. 8

Los restos del edifico del Zeit pasaron a manos del cabildo de la catedral en el siglo XVIII y lindaban con la parcela en forma de “L”. El marqués de Vega Inclán levantó el museo del Greco.

¿Pero de qué se componía el “arrabal alto”? El Alacava, también llamado así, limitaba con un eje comercial, la calle del Ángel y Santo Tomé, tal y como se anticipó más arriba. La importancia de este barrio se mantuvo hasta el siglo XIV, justo hasta el asalto de 1391, y contaba con una sinagoga, llamada de los Golondrinos y una escuela rabínica, el Midrash de las Vigas. 9 Cerca de ella, en la casa nº3 de la calle Caños de Oro, se encontró un pergamino con un fragmento de la Torá.

Asimismo, la judería contaba con varios edificios públicos, entre los que figuraban las diez sinagogas del poema de Ya´aqob Albenech, lugar fundamental para poder orar, y los baños necesarios para acceder puro a los edificios sagrados. No obstante, la judería también contaba con espacios donde se desarrollaba la vida privada, ya sean viviendas y sus respectivos sótanos.

De hecho es en la Judería Mayor el único lugar donde se han hallado estructuras subterráneas. Un ejemplo es la cúpula octogonal presente en la Travesía de la Judería Nº4. 10 Aún no tiene una teoría definitiva, pero la más apoyada es la defendida por Jean Passini, consistente en un posible miqvé o baño litúrgico judío, clave en algunos momentos de la vida de esta comunidad como el fin de ciclo menstrual, tras estar en contacto con algún enfermo, purificar objetos de culto elaborados por manos no judías, etcétera.

Casa del judío, bóveda octogonal: http://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com.es
Casa del judío, bóveda octogonal: http://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com.es

Toda la vida que se desarrolló en el Sefarad tuvo su fin en 1492 con la publicación del decreto de expulsión (redactado por Tomás de Torquemada) y que daba un margen de cuatro meses y ocho días para que marchasen de territorio castellano. Esta decisión acarreó varias consecuencias: la primera sería el declive de una cultura que se encontraba en auge y, la segunda, la crisis económica que llegaría años más tarde por la falta de ingresos de la Corona.

En definitiva, la judería de Toledo es un espacio aún por descubrir del que apenas se conoce una mínima parte. Podemos hacernos una idea de lo compleja que llegó a ser esta comunidad y de la gran aportación que hizo al conocimiento científico y humanístico, pero esperemos a que sigan investigando y sacando a la luz esos restos que proporcionan más información, no solo material, sino también social, puesto que al fin y al cabo son parte de una gran historia de la hoy nosotros formamos parte.

Notas:

  1. Passini, Jean (2011): La Judería de Toledo, Ediciones del Sofer, Madrid.
  2. Suárez Fernández, Luis (1980): Judíos españoles en la Edad Media, Rialp, Madrid.
  3. Ibídem.
  4. Passini, Jean (2011): La Judería de Toledo, Ediciones del Sofer, Madrid.
  5. Ibídem.
  6. Ibídem.
  7. Ibídem, p. 32.
  8. Passini, Jean e Izquierdo, Ricardo, (2014): La Judería de Toledo: un tiempo y un espacio por rehabilitar, Ediciones de Castilla-La Mancha, Toledo.
  9. Passini, Jean (2011): La Judería de Toledo, Ediciones del Sofer, Madrid.
  10. Passini, Jean e Izquierdo, Ricardo, (2014): La Judería de Toledo: un tiempo y un espacio por rehabilitar, Ediciones de Castilla-La Mancha, Toledo.

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