El Museo de Málaga, una pronta realidad

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Casi 20 años después de que el Museo de Málaga (que aúna las colecciones del Museo de Bellas Artes y del Museo Arqueológico de Málaga) abandonara el Palacio de los Condes de Buenavista (actual sede del Museo Picasso Málaga), abrirá sus puertas el próximo 12 de diciembre en el remodelado Palacio de la Aduana.Una fecha que coincide con la primera salida de la plataforma ‘La Aduana para Málaga’, que reivindicaba el uso de dicho espacio como museo para la ciudad. Un museo que ha tenido muchas idas y venidas, con una fecha de apertura inicial en 2011, retrasada año tras año, y que ha creado muchos ‘tira y afloja’ entre las distintas administraciones -cada una con un proyecto distinto-; incluso con las obras en marcha se habló de cambiar de contenido y convertirlo en subsede del Museo del Prado (todo humo).

Tras siete años de obras y una inversión de casi 40 millones de euros, podemos decir que el Museo de Málaga ya es una realidad. 18.402 metros cuadrados construidos y unos fondos que superan las 15.000 piezas arqueológicas y las 2.000 referencias en su sección de Bellas Artes.

A1-52001450.jpgLa primera planta queda para la sección de Bellas Artes. Azules, verdes y rojos en las paredes, espacios fragmentados en la museología realizada por Frade Arquitectos (los mismos artífices de la remodelación del Museo Arqueológico Nacional), Muñoz Degrain, Moreno Carbonero, Ferrandis, Carlos de Haes… que hacen referencia a la Málaga industrial y coleccionista del siglo XIX, hasta llegar a la contemporaneidad del colectivo Agustín Parejo School, y con una presencia merecida a la ‘Generación de los 50’, muchos de los cuales son el germen de la plataforma que pedía ‘la Aduana para Málaga’. En la segunda planta, la sección arqueológica, unos fondos ordenados según la procedencia de las piezas, en el que da la bienvenida un panel que recrea el Jardín de La Concepción, donde algunas de estas piezas permanecieron durante años dentro de la Colección Loringiana, haciendo un recorrido fidedigno de la ciudad desde el Paleolítico hasta el presente con audiovisuales.

Y en la planta baja, donde se han hecho esta mañana la foto de familia, estarán la cafetería, la tienda, las salas de exposiciones temporales y unos bancos a la sombra. Porque la planta baja de la Aduana, con independencia de quien quiera entrar a las salas expositivas, será “una plaza abierta a la ciudad”. Ya queda menos para disfrutarla.

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