Las sibilas, representaciones artísticas en España y América

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Las representaciones de las sibilas, esas figuras femeninas de la antigüedad que se dedicaban a las adivinanzas, son muy numerosas también en España y, asimismo, en América, gracias al intercambio cultural que se produjo entre ambos territorios a partir de 1492.

Portada en ángulo de la sacristía.

En España hay un enorme desarrollo de esta temática. De todas las representaciones existentes se podría destacar la sacristía de la Iglesia del Salvador de Úbeda, en Jaén. Ésta contiene la capilla funeraria de Francisco de los Cobos, quien fuera secretario de Carlos V, y fue consagrada a la Concepción de Nuestra Señora. A pesar de que el proyecto de fue encargado a Diego de Siloé, la construcción fue realizada a mediados del siglo XVI por Andrés de Vandelvira y Alonso Ruiz. El programa iconográfico que se desarrolla tanto en las portadas de la iglesia como en la propia sacristía representa la Ciudad de Dios. Fue decorada escultóricamente por Esteban Jamete, escultor francés con nombre españolizado, por lo que se puede notar una influencia francesa en algunos elementos decorativos. La portada está en ángulo y en ella se representa la aparición de la Virgen al emperador Augusto en la columna del capitolio junto a la sibila Cumana. La historia cuenta que, cuando Augusto iba a ser deificado, fue en busca de una sibila para preguntarle si existía o iba a existir alguna vez alguien tan importante como él, y fue en ese momento cuando la sibila señaló al cielo donde aparecieron la Virgen y el Niño. Justo en ese lugar fue donde se construyó la Iglesia de Santa María in Aracoeli, en Roma.

Cariátide y sibilas en el interior de la sacristía.

La sacristía tiene planta rectangular y se encuentra a la izquierda de la Iglesia del Salvador. En el interior hay una maravillosa decoración escultórica y una gran bóveda de casetones. Cabría destacar los medallones, de los cuales aparecen bustos escultóricos que representan a distintos personajes mitológicos y, sobre los medallones, se alternan cariátides y atlantes, mientras que en las enjutas de los arcos aparecen representadas las sibilas, concretamente doce sibilas mesiánicas, las cuales han sido individualmente reconocidas.

Son varias las interpretaciones existentes sobre la simbología de la capilla, pero claramente representa la llegada del Mesías. Por ejemplo, Joaquín Montes Bardo, piensa que se representan las tres distintas edades cristianas, es decir, la Antigüedad antes de Cristo, la Edad Mesiánica y el final de los tiempos. Sin embargo, Santiago Sebastián, de una forma más sencilla, piensa que se representa la sabiduría del Mundo Antiguo.

Manifiestamente, España es uno de los focos en los que se pueden encontrar numerosas representaciones de sibilas y, además del explicado, existen más ejemplos como la fachada occidental de la Catedral de León, la sillería coral de la Catedral de Barcelona o el reverso del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, entre otros.

Por otro lado, y para dar fin a este recorrido realizado por las diferentes representaciones de sibilas, también cabe describir algún ejemplo situado en América. Esta temática llegó hasta América gracias a la influencia de España tras la conquista. No hay numerosos ejemplos en los que aparezcan representaciones de sibilas en América, pero los que hay son maravillosos. El más destacado en el que se puede encontrar esta temática quizá sea la Casa del Deán en Puebla de los Ángeles o, asimismo, en la portada de la Porciúncula en San Martín de Huaquechula en el mismo lugar, aunque también podemos encontrar representaciones de sibilas en el santuario de Nuestra Señora de los Remedios y en la iglesia del convento de San Agustín de Acolman, ambas construcciones situadas en México.

A pesar de que todos los ejemplos americanos nombrados son exquisitos artísticamente hablando, la Casa del Deán en Puebla de los Ángeles es sin duda uno de los mejores, hasta tal punto que se ha llegado a conocer este lugar como la Capilla Sixtina del arte hispanoamericano. Esta casa era propiedad de Tomás de la Plaza, que fue deán de la Catedral de Puebla durante la segunda mitad del siglo XVI. Es un lugar que ha sido profundamente estudiado por diversos investigadores.

Sala de las Sibilas
Sala de las Sibilas.

En sus orígenes, la Casa del Deán ocupaba todo un solar, pero a mediados del siglo XX, sus nuevos propietarios la vendieron a una compañía cinematográfica, la cual comenzó a derribar una gran parte de ésta. Esta destrucción afectó tanto a la estructura arquitectónica como a las pinturas murales que la decoraban, las cuales únicamente se pueden encontrar en dos salas en la actualidad, a pesar de que estas pinturas también existieron en otros lugares de la casa, hoy día no conservados. Por lo tanto, el programa iconográfico está incompleto debido a este accidente. El programa iconográfico se desarrolla en dos salas que se encuentran en la primera planta y que se tuvieron que restaurar para asegurar su conservación. La portada de acceso es de estilo manierista y, tras ésta, hay un zaguán y una escalera que conduce a la primera planta, donde se pueden encontrar las dos salas anteriormente nombradas. Éstas tienen una planta rectangular; la primera de ellas se conoce como Sala de las Sibilas y la segunda como Sala de los Triunfos.

Sala de los triunfos
Sala de los Triunfos.

La Sala de las Sibilas tiene decorada sus cuatro paredes con un gran friso corrido de libre composición, en el cual aparecen representadas las doce sibilas montadas a caballo sobre un fondo realista de una población, donde aparecen también algunos animales. Cada una de las sibilas tiene sus atributos identificativos. Todas ellas llevan un estandarte donde se puede leer su nombre y su edad, junto a una escena de Cristo o de la Virgen. El gran friso está enmarcado con una cenefa de composición seriada tanto por la parte superior como por la parte inferior, siendo la diferencia que la cenefa de la parte inferior es doble. No se conoce exactamente el nombre del autor de estas pinturas murales, pero según algunos investigadores, se piensa que fue un tracuilo indígena que se inspiró en los códices prehispánicos.

En la Sala de los Triunfos no aparece ninguna sibila. En esta segunda sala aparecen representados cinco de los seis triunfos que Petrarca creó a partir del año 1352.

Jinete portando capa de sibila. Semana Santa de Lorca.
Jinete portando capa de sibila. Semana Santa de Lorca.

Por lo tanto, durante un largo periodo en la historia, estas figuras femeninas conocidas como sibilas tuvieron una enorme importancia, importancia que fue desapareciendo con el tiempo y sobre todo a partir del siglo XIX, debido a que el tema de las adivinanzas quedó anticuado. Cabe destacar para finalizar que, a pesar de la desaparición de estas figuras femeninas, en España actualmente se conservan algunas celebraciones en las que tienen un papel relevante, como por ejemplo en la semana santa de Lorca, donde seis bustos de sibilas han sido pintados en capas, las cuales visten unos jinetes que acompañan la procesión el Jueves Santo.

 

Bibliografía y más información:

  • FOLGUERA MORALES J.M., Las sibilas en el arte de la Edad Moderna, Europa mediterránea y Nueva España. Málaga, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga, 2007.

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