Cómo prevenir la otitis externa o del nadador

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Ya ha llegado el verano y, con él, los baños en piscinas y playas. Al pasar más tiempo en el agua, es muy común que aparezcan las otitis, sobre todo en niños. Por esa razón, es muy importante aprender a prevenirlas y así poder disfrutar de unas tranquilas vacaciones.

¿Qué es la otitis externa?

La otitis externa es una infección en el oído, producida por varios factores: las altas temperaturas, la acumulación de agua en el oído y la sudoración. Esto hace que los gérmenes se activen con facilidad, produciéndose la inflamación del conducto auditivo. En el caso de los niños es más sencillo, ya que su conducto auditivo es más corto y esto facilita la infección.

Síntomas

Mosul-swimmingLos síntomas son muy molestos: dolor fuerte, sensación de taponamiento o agua en el oído, molestias al masticar o bostezar y pérdida auditiva. También puede haber supuración de líquido, por lo que debemos acudir rápidamente al otorrinolaringólogo.

En caso de que el niño sea un bebé, los síntomas son: llanto anormal y persistente, problemas de equilibrio, falta de sueño, dolor muy fuerte en la zona afectada, el niño no deja de tocarse la oreja, no oye las frecuencias más bajas.

¿Cómo se pueden prevenir las otitis externas?

Los consejos de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología son los siguientes:

– Secar la parte externa del oído y la entrada del conducto al salir del agua.

– Reducir el tiempo de inmersión, sobre todo en niños.

– Usar tapones o gorros de baño para reducir la posibilidad de entrada de agua en los oídos, especialmente en personas con antecedentes de dermatitis, exostosis del conducto, perforaciones timpánicas, cirugías previas sobre los oídos, diabetes o inmunodeficiencia.

– Evitar los baños en aguas potencialmente contaminadas.

– No usar bastoncillos u otros objetos como horquillas, palillos u otros para limpiar o rascar el oído, ya que pueden irritar la piel y hacer que la cera quede impactada en la parte más profunda del sistema auditivo, desprotegiendo la zona.

– Si fuera necesario, utilizar un secador de pelo a una distancia prudencial, a fin de no quemarse, para secar el oído.

– Antes de las vacaciones, someterse a una limpieza por parte de un profesional sanitario en caso de predisposición a formar tapones de cera o queratina.

– No aplicar espráis que pueden cambiar el PH de la piel del conducto y reducir sus mecanismos de defensa.

– Acudir a la consulta del otorrinolaringólogo en caso de sufrir molestias y síntomas.

Con todos estos consejos ya estamos preparados para disfrutar de los baños con seguridad, ¡buen verano!

 

Fuente:

  • Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello.

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