El futuro del sector de la distribución tecnológica

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Hace veintiún años apareció en el mercado un nuevo concepto de librería. Esta empresa contaba con alrededor de 200.000 títulos y un concepto novedoso de distribución: permitía hacer pedidos tanto para recibir por correo postal como de forma online.

En el año 1995, cuando se bautizó a este nuevo proyecto como cadabra.com, es posible que su fundador, Jeff Bezos, ni siquiera fuese consciente de que aquello era el germen de lo que unos años más tarde se convertiría en el gigante de la distribución que hoy todos conocemos por Amazon.

Desde ese momento hasta el presente muchas cosas han cambiado. Hemos pasado de un mundo, a mediados de los noventa, donde la tecnología tímidamente comenzaba a abrirse camino al momento actual donde está presente hasta en la más sencilla de nuestras tareas.

Amazon ha cambiado las reglas de la distribución tradicional. Cualquier consumidor medio tiene acceso en minutos desde el smartphone más simple a más información de la que muchos reyes y emperadores pudieron gestionar a lo largo de varios siglos de historia.

El consumidor ya no es un mero espectador casi pasivo a la hora de adquirir un producto tecnológico. Ahora cuenta con el poder de acceder al conocimiento que le permita saber exactamente qué producto cubre sus necesidades, puede comparar precios en tiendas de todo el mundo y puede conseguir cualquier artículo sin necesidad de desplazarse a ninguna tienda física.

Foto Distribución

Todos estos avances que suponen un mundo de posibilidades para los clientes también han producido una revolución dentro del sector de la distribución.

El modelo tradicional de la distribución de tecnología ha cambiado y aunque muchas empresas del sector se echen las manos a la cabeza y griten al cielo que estos nuevos canales de venta están trayendo consigo la destrucción de muchas empresas y la pérdida de puestos de trabajo, lo que es verdad es que este avance parece imparable y es necesario buscar modelos alternativos que permitan a un sector en declive encontrar un nuevo desarrollo de negocio.

Haciendo un análisis básico de las 4 P´s del marketing se pueden encontrar varias de las claves que pueden traer a las empresas de distribución tecnológica del siglo XX al siglo XXI:

  • Producto: Dentro del mundo de la tecnología existen los ‘Productos de entrada’ y los ‘Productos de valor’. Los Productos de entrada son aquellos que son de consumo masivo, con unas especificaciones básicas y un precio que apenas deja margen.Los Productos de valor son aquellos que tienen un consumo mucho más específico y que generan una rentabilidad más alta al vendedor.

En un entorno hipercompetitivo y saturado de oferta, aquellos que sean capaces de manejar eficientemente un buen catálogo de productos del segundo tipo tendrán muchas más posibilidades de ver triunfar sus negocios.

  • Punto de venta: El concepto de tienda física sigue y seguirá existiendo. Es evidente que la compra a través de internet gana cada día más adeptos pero no debemos olvidar que siguen existiendo los compradores que prefieren acudir a una tienda a ver el producto. Este tipo de compradores siguen siendo por ahora mayoría.Es por ello que aquellas empresas de distribución que sean capaces de no perder de vista que estas tiendas siguen necesitando proveedores tendrán mucho terreno ganado.
  • Distribución: Aunque pueda resultar una perogrullada que las empresas de distribución deben tener en cuenta el factor de la distribución no lo es en absoluto. Vivimos en la era de la rapidez. El consumidor que busca adquirir un producto quiere tenerlo en el mínimo plazo y quiere recibirlo en perfecto estado.La rapidez y la calidad de las entregas es un factor competitivo definitivo a la hora de sobrevivir en un mercado tan exigente como el actual.
  • Precio: Tradicionalmente esta variable se consideraba la más importante de las cuatro pero ha perdido un peso relativo. Si bien es verdad que vender un producto desposicionado en precio con respecto a la competencia puede dejarnos fuera de mercado también es cierto que si hemos elegido una estrategia basada en el producto de valor no necesitamos ser los más baratos del mercado, incluso esto puede llegar a ser contraproducente en determinada tipología de cliente de tecnología.

¿Son pues, los nuevos modelos de distribución una competencia feroz y destructiva o pueden ser un reto y un factor de empuje para que empresas más tradicionales den un paso adelante y se adapten a los nuevos tiempos?

Como siempre, ¡el debate está servido!

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