Enfermedad de Parkinson: ¿cómo puede ayudar el logopeda?

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El párkinson es una enfermedad neurodegenerativa de progresión lenta. Se trata de un proceso crónico que consiste en la muerte progresiva de neuronas, viéndose afectado por ello el área encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos. La intervención, hoy en día, consiste en combinar el tratamiento farmacológico con las terapias complementarias, como la logopedia, la fisioterapia o la terapia ocupacional. Con ello, se persigue que la persona con párkinson tenga mayor independencia y disminuya el aislamiento social que puede producir la enfermedad.

Se calcula que esta enfermedad la sufren alrededor de 6 millones de personas en el mundo y se manifiesta en edades comprendidas entre los 40 y 70 años. El síntoma más famoso es el temblor de las extremidades y, aunque lo sufren aproximadamente el 70% de los pacientes, no es el único. También se observa aumento del tono muscular o rigidez y mayor lentitud en los movimientos. Según avanza la enfermedad se hacen patentes los trastornos posturales, además de la alteración de la marcha.

¿Qué podemos hacer desde el punto de vista logopédico?

Además de los cambios nombrados anteriormente, el paciente que sufre párkinson verá como su capacidad para comunicarse queda afectada. Es posible que el 75 y el 90% tengan problemas en la comunicación oral o escrita. Durante el curso de la enfermedad el ritmo del habla se vuelve monótono y la voz se debilita. A eso debemos añadirle que la articulación de las palabras cada vez es más imprecisa, por lo que le es más difícil relacionarse con los demás.

Es usual que la expresividad del rostro disminuya; a esta característica se le llama hipomimia. La escritura y la alimentación también se ven alteradas: la letra se vuelve cada vez es más pequeña (escritura micrográfica) y pueden aparecer atragantamientos y enlentecimiento durante el proceso de la deglución (disfagia).

Por ello, el logopeda puede hacer mucho para mejorar la calidad de vida de las personas con párkinson. Debemos centrar la intervención en las necesidades de cada individuo, ya que nuestro tratamiento servirá como complemento al tratamiento farmacológico. El programa general incluye mejorar la capacidad pulmonar con ejercicios de respiración, llegar a la relajación corporal y facial, mejorar la articulación del habla y la coordinación fonorrespiratoria, aprender maniobras de deglución segura en caso de disfagia y proporcionar ayudas técnicas para hacer más fácil la deglución, como son vasos con escotadura, cubiertos o platos adaptados…

Aunque el párkinson no tenga cura por ahora, gracias a la investigación cada vez se conocen más datos sobre la enfermedad, cómo funciona y a qué áreas del cerebro afecta, por lo que es posible que en un futuro pueda tenerla. Mientras seguiremos trabajando para mantener la calidad de vida de las personas que tienen párkinson hoy en día.

 

Fuentes

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Logopeda por la Universidad de Málaga, experta en Atención Temprana y Terapia Miofuncional. Los logopedas no solo enseñamos a decir la "r", podemos ayudar a que tu voz sea mejor, a que comas más comodamente, a que entiendas lo que lees o a que te entiendan cuando hables. Pide ayuda a tu logopeda siempre que lo necesites, seguro que puede ayudarte.

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