El Parlamento estrena una Comisión de Seguridad Nacional

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El momento de incertidumbre política que atravesamos hace que, como una niebla intensa, el resto de actividades o novedades que no tienen que ver con la conformación del próximo Gobierno de España queden atenuadas, cuando no ocultas, tras la bruma y el ruido ambiente.

En lo que afecta a los asuntos de Seguridad Nacional, la vida sigue y más si ésta tiene que ver con la Seguridad más allá de nuestras fronteras. No en balde el conflicto de Siria y el mediáticamente olvidado de Libia, pero no por eso menos candente, siguen acaparando la atención de quienes tienen por responsabilidad velar, y utilizo el término en su primera expresión académica: “hacer centinela o guardar por la noche”, por nuestra seguridad.

Pero, al margen de esto, también existen asuntos de Seguridad puramente nacionales que en otro momento habrían merecido cierta atención pero que, en el maremágnum en el que nos encontramos, han pasado casi desapercibidos. Me refiero, en este caso, a la conformación por primera vez en nuestro país de una Comisión parlamentaria Mixta, es decir, formada por diputados y senadores, que se ocupará de los asuntos referidos a la Seguridad Nacional.

El presidente Rajoy, en el Departamento de Seguridad Nacional en Navidades (Foto: Presidencia)
El presidente Rajoy, en el Departamento de Seguridad Nacional en Navidades (Foto: Presidencia)

La Ley de Seguridad Nacional 36/2015 de 28 de septiembre, declaró en su artículo 13.2 que las Cortes Generales constituirían una Comisión Mixta Congreso-Senado de Seguridad Nacional para que los representantes de la soberanía popular dispongan de la más amplia información sobre las iniciativas que tengan por marco la política de Seguridad Nacional. Entre sus funciones específicas, que cita la Ley, se encuentran las de recibir la comparecencia del Gobierno para informar sobre la evaluación de la Seguridad Nacional, es decir, para conocer el Informe anual de Seguridad Nacional que, hasta el momento, ha recibido por dos veces la Comisión Constitucional del Congreso, a falta de una mejor acomodación parlamentaria.

Igualmente, será esta nueva Comisión Mixta la que conozca en el futuro las nuevas redacciones de la Estrategia de Seguridad Nacional, así como las iniciativas y planes correspondientes, es decir, que se deriven de ella, circunstancia esta última que hasta el momento no se ha materializado y que deberá convertirse en habitual en el futuro. La Ley se cuida mucho de concretar que esta Comisión Mixta recibirá la información sobre la nueva Estrategia “para su conocimiento y debate”, no para su aprobación, dado que las Estrategias son documentos programáticos de carácter político y siguen reservándose como una competencia del Ejecutivo, pese a lo cual los distintos grupos podrán pronunciarse al respecto, como ha venido ocurriendo hasta el momento en la Comisión Constitucional. Esta nueva Comisión Mixta será, a buen seguro, el escenario donde se concreten los consensos necesarios para que las políticas y decisiones respecto a estas materias sigan siendo asumidas y compartidas por una mayoría parlamentaria significativa, como hasta ahora. De ahí que su composición adquiera un alto grado de relevancia.

Esto viene reforzado por el preámbulo de la Ley, donde se otorga una especial importancia a las Cortes Generales en lo que se define como el esfuerzo integrador de la Seguridad Nacional, entendido como un objetivo compartido por todas las administraciones y órganos constitucionales.

Sesión conjunta de las Mesas del Congreso y del Senado (Foto: Congreso de los Diputados)
Sesión conjunta de las Mesas del Congreso y del Senado (Foto: Congreso de los Diputados)

El pasado 17 de febrero, en una reunión conjunta de las Mesas del Congreso y del Senado, se aprobó la composición de las distintas Comisiones Mixtas de ambas Cámaras, entre ellas ésta que nos ocupa, que se creó por primera vez. Como las demás comisiones mixtas, se estableció que estuviera compuesta por 39 miembros, con una distribución proporcional de acuerdo con el resultado de las pasadas elecciones del 20 de diciembre de 2015. Así, el Grupo Popular dispondrá de 17 miembros (8 diputados y 9 senadores); el Grupo Socialista elegirá 10 representantes (6 diputados y 4 senadores); Podemos tendrá 6 miembros (4 diputados y 2 senadores); Ciudadanos 2 diputados y ERC, el Grupo Catalán, el Grupo Vasco y el Grupo Mixto tendrán, cada uno, un diputado o un senador, a su conveniencia.

En la reunión constitutiva de dicha Comisión Mixta, celebrada el pasado 24 de febrero en el Congreso, se eligió como presidenta de la misma a la diputada María Dolores de Cospedal, a la sazón secretaria general del Partido Popular. Sin duda se ha escogido a una parlamentaria con alto perfil político. Entre los miembros de la Comisión, destacan por su historial el anterior presidente del Congreso y actual presidente de la Comisión de Exteriores de esta misma Cámara, Jesús Posada; el exministro Javier Arenas y la exministra y actual vicepresidenta primera de la Cámara baja, Celia Villalobos, por lo que al PP se refiere. Por el PSOE, destacan como miembros la exministra Carmen Chacón y el expresidente del Principado de Asturias, y desde el día 24 portavoz de su Grupo en esta Comisión Mixta, Antonio Trevín Lombán, que también ejerce la misma responsabilidad en la Comisión de Interior del Congreso.

El trabajo de esta Comisión Mixta debería abarcar mucho más que la simple recepción, para su debate, de los documentos y proyectos que elabore el Gobierno a través del Consejo de Seguridad Nacional y su Departamento de Seguridad Nacional, que actúa como Secretaría Técnica permanente de dicho Consejo. La iniciativa parlamentaria al uso permite que los integrantes de las comisiones realicen las preguntas y el control que consideren oportunos de la actividad del Ejecutivo, por lo que de nuevo adquiere relevancia quienes configuran, desde el pasado día 24, el grueso de dicha Comisión y la dedicación que decidan comprometer a esta tarea, así como el asesoramiento propio o ajeno que recaben para el desempeño de sus funciones. Uno de los aspectos que queda por desarrollar en el ámbito de la Seguridad Nacional, y que cae dentro de las competencias claras del Ejecutivo, es el de la gestión de crisis. El control a posteriori de las mismas podría muy bien recaer en las competencias de esta Comisión Mixta, lo que le otorgaría, además, un rol distintivo respecto a las tradicionales de Exteriores, Defensa e Interior, con las que solapará parte de sus competencias. Esa convivencia es un asunto que deberá aquilatarse a lo largo de la práctica parlamentaria.

En los países de nuestro entorno y nivel, los parlamentarios que dedican su tiempo a la tarea de legislar y controlar al Ejecutivo en asuntos de Seguridad Nacional reciben una especial consideración, tanto por la relevancia de los asuntos que suelen conocer como por los contactos que mantienen de forma permanente con quienes tienen delegada dicha función en las distintas áreas del Gobierno. No debería resultar extraño que estas materias requirieran de una especialización y dedicación considerables, dado que no son asuntos que debieran solventarse con el juego de las habituales mayorías, sino que los más amplios consensos determinarán la mejor manera de trasladar a la ciudadanía los planteamientos adoptadas en beneficio de nuestra Seguridad, elemento sustancial para el normal desarrollo de una sociedad democrática. No sería una mala cosa que el Parlamento se convirtiera en el elemento político central de las decisiones en materia de Seguridad Nacional.

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