La Seguridad Nacional en los programas políticos para el 20D

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La lectura de los programas electorales en lo referido a Seguridad Nacional de los partidos políticos es, en términos generales, desalentador. Si algo se ha hecho en la pasada legislatura en esta materia, ha sido articular una novedosa estructura de Seguridad Nacional tomando como base la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de 2013, la Ley de Seguridad Nacional de 2015 y el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), con el Departamento de Seguridad Nacional (DSN) como elemento clave de su funcionamiento permanente. Pues bien, cualquier lector que no haya seguido esta evolución durante estos últimos años no tendría información alguna al respecto leyendo los programas electorales de tres de los cuatro principales partidos políticos con posibilidades de tocar poder el 20D. A excepción hecha del programa del PP. Para el resto, incluido el PSOE con el que se ha consensuado lo principal de esta nueva estructura, prácticamente no existe.

Pero si esto resulta extraño, sangrante es la mezcolanza y confusión que todos los partidos generan cuando DSN02utilizan de una forma incorrecta los conceptos de Seguridad y Defensa. Yo creía que esto había quedado claro hacía tiempo, pero parece que no. Para resumir, y sin querer extenderme, el concepto moderno de Seguridad abarca al de Defensa y a otros muchos más, como se explica claramente en la Ley de Seguridad Nacional. Y eso queda meridianamente claro cuando se lee, pero hay que leerla, la ESN que con un amplio consenso se elaboró hace solo dos años. Insistir cuando se habla de Seguridad en añadirle “y Defensa” es además de reiterativo innecesario. A no ser que se esté intentando con eso concederle al Ministerio de Defensa y a sus integrantes un protagonismo que creíamos ya superado.

De igual forma que es incomprensible que se insista en equiparar la ESN con la Directiva de Defensa Nacional (DDN) que, como bien viene reclamando Félix Arteaga, desde el Real Instituto Elcano, al parecer sin éxito alguno, debe ser consecuencia de la primera y no un documento al margen de aquella.

No me extraña que Arteaga se empeñe, cada vez que tiene oportunidad, en recomendar a las organizaciones políticas que se preocupen de contar con personal formado en estas materias, para evitar en lo posible desaguisados como estos que estamos comentando.

Pero hagamos un resumen de los programas de los partidos.

Partido Popular

El Partido Popular, de forma poco comprensible, trata de la Seguridad Nacional en dos partes diferenciadas de su programa, lo cual puede llevar al lector poco avisado a tomar la parte por el todo. Máxime cuando se comprueba que ambos textos no siguen una misma línea y se adivinan plumas distintas en su redacción.

Por haber sido los impulsores de la nueva arquitectura de la Seguridad Nacional en esta pasada legislatura, los populares tratan amplia y muy concretamente de la materia, sin entrar en contradicciones ni conceptuales ni de desarrollo en la primera parte de su exposición (página 122). No sucede así en la segunda (páginas 165-167) donde pese a iniciar su exposición en la buena dirección, enseguida comienza a utilizar los dos conceptos uno a continuación del otro como si uno no estuviera incluido en el anterior. Tras señalar que la seguridad de España y los españoles es la primera de todas las responsabilidades de un Gobierno y que el terrorismo internacional y las mafias criminales constituyen amenazas reales, concluye que la seguridad es una cuestión que afecta al conjunto de políticas dada su transversalidad. Hasta aquí, impecable.

Pero inmediatamente después añade que seguirán “impulsando una política en materia de Seguridad y Defensa” promoviendo el consenso y “haciendo de la cultura de la Seguridad y la Defensa una cuestión transversal”. Sólo como añadido diremos lo verdaderamente transversal es la política de Seguridad, no la de Defensa, que es concreta y se circunscribe a lo estrictamente militar.

Reunión del CSN del 20/11/2015. Foto: Diego Crespo / Presidencia del Gobierno
Reunión del CSN del 20/11/2015. Foto: Diego Crespo / Presidencia del Gobierno

Sin embargo, más abajo incluye un párrafo que perfectamente podría haber salido de uno de los documentos del DSN y asume que “siguiendo los nuevos conceptos estratégicos que hemos puesto en marcha a través de la Estrategia de Seguridad Nacional seguiremos impulsando elementos como la coordinación, la disuasión, la cooperación y la inteligencia como factores esenciales de nuestra política”. De nuevo impecable. Seguridad en estado puro.

Pero el último párrafo de la segunda exposición vuelve a arrojar un jarro de agua fría, dado que presume de haber aprobado la Estrategia de Seguridad Nacional y la Directiva de Defensa Nacional en esta legislatura, añadiendo que “han supuesto una renovación completa del planeamiento estratégico de la seguridad y defensa frente a los riesgos y amenazas existentes”. Nada que objetar, salvo el añadido de marras, si no fuera porque no dice que la DDN se aprobó antes que la ESN con lo que difícilmente podrá estar en consonancia, aunque solamente fuera en términos cronológicos y conceptuales, con la que debe ser el origen de todo, dado que la ESN emana directamente del presidente del Gobierno y de su Gabinete. Y no creo necesario explicar el sinsentido de que sea igualmente el presidente quien firme la DDN cuando no es elaborada por éste ni bajo sus directrices.

Pero si la segunda exposición es cuestionable, en la primera se ha tenido mucho más mimo y cuidado con los términos, se apunta que se seguirá en la línea marcada al dotar a España con un CSN y se anuncia la novedad más relevante del programa electoral en esta materia: la creación de la figura del Consejero de Seguridad Nacional del presidente del Gobierno, que reforzará la coordinación de todos los elementos que intervienen en este ámbito. No está prevista esta figura en la Ley de Seguridad Nacional de septiembre de este año, por lo que su implantación requerirá una modificación de la norma y del organigrama del DSN. Es de suponer que su rango no debería ser inferior al de secretario de Estado con dedicación exclusiva a esta materia.

Igualmente se plantea la creación de la Autoridad Nacional de Ciberseguridad que contará con un Centro Nacional de Ciberseguridad, dependientes ambos del CSN. Prevé la creación, contempladas ya en la Ley, de la Conferencia Sectorial para asuntos de Seguridad Nacional, donde tendrán participación las comunidades autónomas, y de la Comisión Mixta Congreso-Senado de Seguridad Nacional donde se debatirán todos los asuntos referidos a estas cuestiones. Plantea por último la necesidad de consolidar una cultura de Seguridad Nacional que implique a la sociedad en la prevención.

Partido Socialista Obrero Español

Para el Partido Socialista Obrero Español, sin andarse por las ramas ni utilizar eufemismos, “el DAESH se ha convertido en la principal amenaza para la seguridad mundial utilizando la guerra civil de Siria como resorte fundamental para su expansión”. Utiliza el concepto de Seguridad Humana, “que incluye la seguridad económica, alimentaria, sanitaria, medioambiental, energética, personal, comunitaria y política para fortalecer la paz y la seguridad internacionales”.

El PSOE también le añade al término Seguridad la coletilla “y Defensa”. De hecho, en su programa casiCaratulaESN exclusivamente habla de Defensa más que de Seguridad como concepto amplio, pese a su pronunciamiento inicial. Sólo se centra en el concepto amplio al plantear como prioridad la Ciberseguridad y la necesidad de garantizar la seguridad energética. Cita el fomento de la Cultura de Defensa, no de la Cultura de Seguridad; apoya la coalición global contra el DAESH; la presencia de la UE en la estructura de mando de la OTAN y la constitución de un Cuartel General Europeo de Operaciones. Todo Defensa.

Y ni una palabra de la Ley de Seguridad Nacional, principal instrumento legal de la nueva estructura, que votó junto con el PP en el Parlamento.

Ciudadanos

Ciudadanos es, de los cuatro programas analizados, el que más claramente se pronuncia sobre su preferencia atlantista, aunque igualmente señala que las amenazas que más nos afectan son el terrorismo y la corrupción. Aunque comienza por señalar que los conflictos sirio y libio deben tener una solución pacífica, más adelante apoya iniciativas multinacionales, bajo mandato ONU, para luchar contra el DAESH.

Es el único de los programas analizados que pone negro sobre blanco el riesgo de la “vecindad del sur”, planteando una estrategia propia de la UE en el Sahel o la “dimensión sur” de nuestra seguridad, explicando esta última “dada nuestra exposición geográfica, con la vulnerabilidad de Ceuta y Melilla”. Plantea una promoción de la Cultura de Seguridad, aunque posteriormente cae en el mismo error al equiparar o poner en el mismo plano la ESN y la DDN, a la vez que separa Seguridad y Defensa como elementos clave de la nación.

En una frase para olvidar, pretende resumir su pensamiento: “España necesita una política estable en materia de Seguridad y Defensa: una doctrina de Defensa coherente con el peso político y económico de España y una adecuada planificación estratégica de nuestras capacidades defensivas”. Sin comentarios.

El capítulo estrella sobre esta materia lo define como: “Una nueva política de Seguridad y Defensa para España”, cuando a lo largo del mismo sencillamente se limita a hablar de Defensa y muy poco, casi nada, de Seguridad en sentido amplio. Incluso propone una nueva Estrategia de Comunicación de Defensa Nacional, faltados como estamos de una Estrategia de Comunicación de Seguridad Nacional. Para rematar, propone un cambio en la Cultura de Defensa y Seguridad “que explique el papel de las Fuerzas Armadas”. Más confusión.

Podemos

El documento que Podemos ha difundido a través de su web es más un conjunto de propuestas, desligadas unas de otras, que un programa de Gobierno propiamente dicho. Y tampoco se centra en los aspectos de Seguridad sino más en los de Defensa.

Lo más destacable de sus propuestas son las consultas ciudadanas sobre participación de las Fuerzas Armadas en operaciones militares “de calado”, aunque sin concretar cuales considera que son estas últimas. Plantea auditar los convenios defensivos suscritos por España, sin concretar qué significa ni qué alcance tendría dicha propuesta. Sobre todo se refiere a los firmados con Estados Unidos y, más concretamente, al tercer protocolo de enmienda referido al uso de la base de Morón y al segundo que afecta a Rota y a los destructores del escudo antimisiles. Todo Defensa.

Defiende una mayor autonomía estratégica de Europa y de España en el seno de la OTAN, así como profundizar en la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD). Propone neutralizar el que califica como “papel desestabilizador de la OTAN en Europa del Este”, así como compatibilizar la Alianza con una arquitectura de seguridad paneuropea, que incluya a Rusia, reactivando la OSCE. No elabora un discurso que engarce todas estas propuestas ni plantea una política de Seguridad concreta.

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Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Master en Paz, Seguridad y Defensa por el Instituto Universitario "General Gutiérrez Mellado". Profesor Honorario de la Universidad de Cádiz. Miembro de ADESyD

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