David Little, un lunático de la música

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David Little Martín es un músico, vocalista y compositor malagueño que, aunque lleva varios años ligado al mundillo de la música en distintas facetas, es ahora cuando ha publicado su primer álbum, Canciones para matar a la luna. Un disco con nueve canciones de rock, canalla, con un toque de chulería bien entendida y una pizca de ironía que, además de los sonidos más característicos del género, está muy influenciado por otros estilos como el blues, el pop, el folk y unas pinceladas de ritmos étnicos. Mas, si la interpretación en castellano nos remite fácilmente a Enrique Bunbury o Fito Cabrales, las referencias son mucho más amplias, según palabras del propio autor: Los Piratas, Extremoduro, Santana, Pink Floyd, Triana…

Creo que es un disco bastante pasional, en el que las canciones están escritas desde el corazón. Y tiene ese toque de desgarro… tanto en los temas lentos y dulces como en los más desenfadados. Aunque no hay canciones alegres. Todos tienen ese toque oscuro, de protesta y reivindicación personal”. Las letras, profundas e incisivas, y la voz desgarrada de David le imprimen una marca distintiva. “Luego está barnizado con esa forma de escribir, donde utilizo mucho la metáfora, la simbología propia, donde doy pie a la libre interpretación personal de cada uno. Me gusta pensar que las letras también tienen un doble filo, una dualidad y confrontación interna. Los sueños y la realidad, las ilusiones y el desengaño, el amor y el despecho… A lo largo de todas las canciones del disco hay esa confrontación”.

David tiene ascendencia estadounidense -su padre nació en Nueva York pero se crió en Málaga- y su familia materna es originaria de Ronda si bien emigrarían pronto a Montpellier (Francia). “Supongo que toda esta mezcla me ha influido bastante en mi personalidad musical”. Desde pequeño respiró un ambiente muy musical en el hogar, por no hablar de la tradición de artistas que hay en su estirpe: escritores, ilustradores, pintores, etc.

Con este panorama, contando apenas ocho años, ya nos encontramos a Little aporreando un piano de juguete y, con doce o trece, escribiendo sus primeras letras de canciones. Para, en breve, encarar otra fase en la que llegan las primitivas grabaciones y su estreno sobre los escenarios a los 17 o 18. Claro está, todo estaba fatalmente grabado. Pero, poco a poco, esas primeras maquetas se convertían en algo más aceptable. Ya tenían su homogeneidad y su coherencia interna. Se parecen un poco a este primer disco, que está concebido como un todo donde las canciones tienen conexión, pero que al mismo tiempo es muy heterogéneo. De forma paralela, también empecé a tocar con gente, como diversión. En esa época aprendí mucho, me abrí a nuevos estilos”.

A Little siempre le ha interesado todo lo relacionado con la comunicación, el periodismo, el sonido o el cine. Así que decidió estudiar Comunicación Audiovisual, carrera que compaginaba con la de músico. Después de estudiar en la facultad formé mi primer grupo más o menos serio, que se llamaba V de Vodka. Y muchos elementos de ese repertorio de entonces están en este primer disco: la bipolaridad entre rock y folk, entre canalla y música de raíz…”.

Corría 2009 y sentía la necesidad de dar el salto a Madrid, después de dos años tocando por su ciudad natal. En una primera etapa ejerció como técnico de sonido en una compañía de teatro itinerante mientras que, cuando se lo permitían sus obligaciones, tocaba en formato acústico por algunos locales de la capital; una toma inicial de contacto con las salas madrileñas que resultaría muy importante para él. Al año siguiente, consiguió un trabajo en un gabinete de prensa donde algunos de los clientes eran promotoras de conciertos y de teatro. Aprendí mucho de la industria musical vista desde el otro lado. Sobre todo, lo equivocado que estaba como músico. A veces, los músicos no nos damos cuenta de todo lo que hay detrás, de cómo funcionan las cosas. Nos conformamos con las tres o cuatro verdades de turno aprendidas. Pero no, las cosas son mucho más complicadas”.

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Tras este periplo, en 2012, regresó a su tierra para concentrarse en la preparación de Canciones para matar a la luna que, por unas circunstancias u otras, vio la luz transcurridos tres años. Un LP autoeditado, para el que David ha compuesto toda la música y las letras, canta, toca la guitarra, el piano y, por si fuera poco, ejerce de productor. El hecho de ser al mismo tiempo productor, compositor e intérprete juega mucho en tu contra. A veces he echado en falta la figura de un productor, una visión externa autorizada en la que confiar y que me señalara el camino. Ha sido todo ensayo y error… Pero también un aprendizaje enorme”. Grabado entre Málaga y Granada, fue mezclado por Sergio Cascales (productor del cuarteto de Estepona, The Smokers) en su estudio de Guadalajara (México) y cuenta con la participación de algunos músicos de la escena costasoleña como el batería Antonio Carlos Miñán (Síndrome de Xauen), los bajistas Yohany Suárez (ha tocado con Javier Ojeda, entre otros) y Fran Bujalance (The Wives), el guitarrista Miguel Bau o los violinistas Sara Dubois y Darío José Pereiro, además de Josu Erviti (Tximeleta, Txarrena) a las baquetas en Loco y ThaisMusic en los coros.

“(Canciones para matar a la luna) es una selección de entre muchas otras canciones que se quedaron fuera. Por ejemplo, Sortilegio y Loco, son temas que provienen de una época anterior… aunque también los tocaba con V de Vodka. Elevación y A un bala perdida son los más nuevos del disco”. Uno de los cortes más emblemáticos es el que abre el álbum, El hombre que mató a la luna. Es la canción más difícil de escuchar, la más rara. No obstante, para mí es la mejor… y la que mejor sintetiza esa dualidad de la que te hablaba, esa bipolaridad entre el rock y la música de raíz. Entre lo anglosajón y lo exótico”.

Algunos de los motivos por los que David se ha visto obligado a emplear tres años para terminar su ópera prima musical han sido los constantes viajes por cuestiones laborales. En uno de ellos, en este caso no por obligación, descubriremos una divertida anécdota que a más de un melómano le va a provocar bastante envidia. En una visita a sus familiares de Nashville (Tennessee), le sorprendieron llevándolo al estudio y a la tienda del sello discográfico de Jack White -Third Man Records-, donde éste tiene la famosa cabina de grabar vinilos Voice-o-Graph de 1947 restaurada. Allí, como si del ilustre Neil Young se tratara, Little introdujo unos dólares, empuñó la guitarra y registró una versión primigenia de Debo de ser (un hombre realizado), cuyo resultado podéis comprobar aquí.

Por otra parte, Little también ha compuesto el tema principal del cortometraje -aún sin estrenar- Lazo, de Sigfrido Gross y la banda sonora de Cretinos, seleccionado para el Festival de Cine de Gijón. Me interesa mucho la composición, tanto de bandas sonoras como de repertorio para otros artistas. Es algo en lo que quiero profundizar”. Entretanto, su pasión por la escritura la ha canalizado, entre otros proyectos, en la publicación de un libro online, autogestionado, Marketing musical: Música, industria y promoción en la era digital (2012) y en otro que está de camino. Cuando trabajaba en comunicación para las promotoras, aproveché todas esas vivencias y entrevisté a mucha gente que trabajaba en el sector musical. Escribí un libro que se vendió muy bien para haberlo hecho todo solo. Tan bien, que actualmente estoy escribiendo un segundo libro, sobre el mismo tema, que esta vez se publicará bajo el paraguas de una editorial grande”.

David continúa trabajando en distintos frentes. Sin embargo -hay situaciones que no se entienden-, por el momento no tiene fechas previstas de actuaciones. Echo de menos el directo, para qué nos vamos a engañar. Es la mejor promoción que puedes tener. Por desgracia no ha sido posible hasta ahora presentar el disco en Málaga, que es donde más gente me conoce, porque a las salas allí no les interesa demasiado programar música original…, a pesar de que en mi caso hay bastante gente a la que le apetece escucharme, que hay público suficiente y músicos de nivel dispuestos a colaborar conmigo en directo. Pero todo se andará. En breve espero tener fechas programadas en Málaga o en Madrid”.

Le deseamos toda la suerte con su carrera a David Little -que habrá que seguir de cerca- y, si te apetece conocer más sobre él y su música, escuchar su álbum o comprarlo en formato físico, en su página web tienes toda la información necesaria.

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