El espíritu de Gaudi: la Sagrada Familia (I)

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Es sin duda la obra cumbre de Gaudí. Aunque no se dedicó a ella exclusivamente, conforme pasaba el tiempo, fue centrándose cada vez más en ella. La concepción de la Sagrada Familia obedece a una trascendencia espiritual, que conlleva la unión entre lo humano y lo sobrenatural. Gaudí compenetró con el espíritu de los arquitectos medievales, dirigiendo la construcción y cada una de las piezas que la constituyen hacia el culto de Dios. De ahí que la iconografía recubra hasta la última piedra para transmitir un mensaje de salvación a los feligreses que acudan al templo, manifestándose a través del arte con una espectacular composición. Esta es una idea que explicó el propio Gaudí con claridad: “Ostentará en el exterior las imágenes apologéticas y catequizantes para introducir a los fieles en la contemplación del mundo sobrenatural que se proyectará en el interior”. 1

Dado que no podría terminar la obra durante su vida, reunió a la Junta de la Asociación de Devotos de San José en marzo de 1891 para explicar a los allí presentes las pautas e indicaciones que debían seguir para finalizar la catedral, explicando hasta el más mínimo detalle de las composiciones que había planificado para cada una de las partes que luciría en el exterior y albergaría en el interior. Siendo consciente de que los arquitectos posteriores contarían en su arsenal con técnicas constructivas modernas que facilitarían la elevación del edificio, Gaudí centró su explicación en la disposición de la iconografía, su mensaje y la forma que debía alcanzar el resultado final mediante una de sus maquetas. 2

Plano de la Sagrada Familia (www.planosdecasas.net)
Plano de la Sagrada Familia (www.planosdecasas.net)

Gaudí delimitó las dimensiones que su monumental obra abarcaría. En la planta, se dispondrían de 115 metros de largo por 60 metros de ancho en el crucero. Las torres alcanzarían distintas alturas, según su ubicación en la catedral. En la fachada, las torres tendrían 100 metros, las laterales unos 85 y las de los Evangelistas, 125. Las más altas se corresponden con el cimborrio mayor y el de la Virgen, de 150 y 130 metros respectivamente, aunque Gaudí cambió posteriormente estas medidas en su proyecto definitivo, alcanzando 178 metros el cimborrio central. 3 Alrededor de la construcción habría un paseo decorado con plantas y árboles que facilitaría la oración del feligrés, al quedar rodeado por una vegetación similar a la que aflora en la portada del Nacimiento. Por otra parte, se quiso abrir talleres para acercar la cultura al pueblo.

Antes de adentrarnos en el templo, deberíamos analizar su exterior. Disponemos en total de tres accesos; al norte, en la fachada principal; al este, el pórtico de la Pasión, con un gran sentido dramático; y al oeste, la portada del Nacimiento, un exótico escenario envuelto en abundantes vegetaciones. Para la elaboración de las esculturas, Gaudí escogía los modelos apropiados mediante el retrato de diferentes personas en su taller fotográfico. Sobre el modelo se colocaban cuatro espejos que permitían al arquitecto obtener todos los ángulos de vista. En ocasiones, solía aplicar el vaciado de esculturas de modelos humanos, aplicándoles una “coraza de yeso” de la que obtenía directamente un molde. Fue criticado por la práctica de esta técnica, aunque no fue la única que empleó. 4

En la fachada del Nacimiento, se representa el Nacimiento, la infancia y la adolescencia de Jesús. Desde un punto de vista arquitectónico, podría decirse que la estructura de la fachada adopta el esquema de las portadas góticas: en líneas generales, un parteluz que sostiene el tímpano, flanqueado por arquivoltas. Sin embargo, la escultura no se ciñe estrictamente a una delimitación de estos espacios, sino que invade libremente el muro, aportando un gran dinamismo que confiere vitalidad al conjunto, y sin dejar apenas huecos (horror vacui). En el parteluz, encontramos una tierna representación de la Sagrada Familia. La Virgen, cubierta con un gran manto, se inclina hacia el Niño Jesús, mientras que San José los observa con cautela. A izquierda y derecha, aparecen los pastores y los Reyes Magos para adorar al recién nacido, mientras que varios ángeles tocan sus instrumentos para tañer melodías de alabanza. Sobre esta fachada cabe destacar la exuberante decoración que cubre el muro. La vegetación parece haber sido escogida con cierto rigor, pues son especies vegetales catalogadas tanto en Cataluña como en Tierra Santa, reconociéndose hasta 80 especies distintas, entre las cuales cabría mencionar el olivo, el laurel, almendros, etc. 5

Portada del Nacimiento, Sagrada Familia, (www.que.es).
Portada del Nacimiento, Sagrada Familia, (www.que.es).

La fachada de la Pasión contiene numerosas escenas referentes a los últimos momentos de la vida de Jesucristo, previos a su Resurrección. Gaudí elaboró un plano en papel vegetal para representar el proyecto de esta fachada, encerrándose varios días en su estudio y saliendo de él únicamente para dar paseos esporádicos. Así, en 1911, Gaudí dejó representado el programa escultórico que pretendía configurar en la fachada oeste, y aunque fue devorada por las llamas de un incendio en 1936, una fotografía salvó la imagen para los posteriores arquitectos, sirviendo como base para éstos. 6 Eso explica que algunas escenas no se ubican donde Gaudí lo había designado expresamente (la Crucifixión debía ocupar el parteluz y no un tímpano, por ejemplo).

Portada de la Pasión, Sagrada Familia (http://lh5.ggpht.com/)
Portada de la Pasión, Sagrada Familia (http://lh5.ggpht.com/)

Las escenas se organizan a través de los arcos catenarios, 7 que distribuyen las viñetas de la Pasión en diferentes zonas: el lavatorio, la Última Cena, la Crucifixión (que remata el tímpano), el beso de Judas, el soldado Longinus… Lo más curioso es que entre la fachada del Nacimiento y la Pasión se da un cambio radical de estilo, transformándose la encantadora ternura en una geometrización fría, cruda, que intensifica el sentido dramático de la composición de Gaudí. Quizás no fuera idea de éste, sino de un arquitecto posterior, pero no provoca incoherencias en la obra. Todavía no está finalizada la fachada, pero Gaudí quiso rematar con una galería superior, elevada sobre los arcos concatenados, en la que aparecían las almas esperando ascender al Cielo y, más arriba, entre las cuatro torres de los Evangelistas, Jesucristo resucitado. 8

Quizás éstas sean unas breves pinceladas, pero suficientes para comprender que la Sagrada Familia no se concibió como una excusa trivial para hacer alardes de ingenio y arquitectura, sino que se soporta sobre una finalidad trascendente: evocar la fe, construir un puente entre lo terrenal y lo sobrenatural. Entre Dios y el Hombre.

PD: Recomiendo buscar cuantas más imágenes del edificio mejor. Tiene tal cantidad de detalles que un solo vistazo no capta todos los detalles del edificio. Siempre se descubre algo nuevo.

Notas:

  1. Juan Bassegoda i Nonell, Gaudí: la arquitectura del espíritu, Barcelona, Salvat, 2001, p. 196.
  2. Ibidem, p. 192.
  3. Ibidem, p. 203.
  4. Ibidem, p. 206.
  5. María del Mar Merino, “Gaudí y la arquitectura orgánica: la mejor maestra”, Ambienta, la revista del Ministerio de Medio Ambiente, 12 (2002), p. 45.
  6. Juan Bassegoda i Nonell, Gaudí…p. 214.
  7. El arco catenario se corresponde con el arco que describe una cadena al dejarse caer. Gaudí descubrió que estos arcos, conforme ganan en altura, disminuyen la presión horizontal. Es un ejemplo muy característico de estos arcos el que se emplea en el Colegio de las Teresianas. Claudi Alsina Català, Josep Gómez Serrano, “Gaudí, Geométricamente”, Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española, 3 (2002), p. 526.
  8. Juan Bassegoda i Nonell, Gaudí…p. 198.

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