La financiación de los museos públicos

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La crisis que está sufriendo la National Gallery, con la externalización de los servicios, que es la primera vez que ocurre en un museo público de Londres, me hace recapacitar y lanzar preguntas un punto más allá de lo habitual, sobre la financiación de los museos públicos con obras del patrimonio estatal.

Algunos datos a tomar en cuenta. Un informe de MA (Museums Association del Reino Unido), expone una reducción del 30% de la financiación de los ingresos públicos de los museos en los tres últimos años.  La financiación pública actual de la National Gallery y el British Museum, ronda entre el 40 y el 45%. Se ha cambiado su código ético, para permitir a los museos vender piezas de sus colecciones para financiar al museo, en situaciones extremas, en el Reino Unido.

El Museo del Prado tiene en su plan estratégico llegar a autofinanciarse el 73%, con su actividad expositiva y de investigación, por el descenso de la aportación de los recursos públicos del Estado.

Vamos a especular sobre si es conveniente ofrecer ciertas horas o ciertos días gratis en los museos públicos. Se podría pensar que haciéndolo se está menospreciando el arte, o en el mejor de los casos, que los visitantes no le den el valor que merecen.

Todo lo que no tenga un precio, desde un punto de vista económico, no se valora por el consumidor. Esto es lo que ha ocurrido con la cultura, y ahora, hay un trabajo de concienciación de que la cultura, como cualquier actividad económica, para disfrutar de ella hay que pagarla. A nadie se le ocurriría ir a un restaurante y las dos últimas horas, o los domingos por la tarde, no pagara por consumir.

Cuando algo es gratis, en cualquier ámbito de la vida, no se le da el mismo valor que cuando tiene un coste, ya sea económico o de cualquier otro tipo, pero hay que preguntarse si realmente es justo fiscalmente pagar dos veces por lo mismo.

museosCuando pagamos impuestos estamos contribuyendo, entre otras cosas, con el arte y la cultura en nuestro país, de manera que cuando se paga por visitar un museo público se está tributando dos veces por lo mismo, y esto fiscalmente, es una doble imposición. Es como si cuando llevamos a nuestros hijos al colegio público tenemos que pagar también un canon, o un copago por ir al médico de cabecera de la seguridad social…

Si se va un punto más allá, en esta línea de pensamiento, el arte es patrimonio nacional de todos los españoles. Entonces, ¿por qué nos hacen pagar para entrar en un lugar que es nuestro para ver cuadros que también son nuestros? Es como si se tuviese que pagar por entrar en nuestra casa o por ver los cuadros que tenemos colgados en ella. Esto haría que pagaran por entrar a los museos los turistas no nacionales, como ocurre en Selwo Aventura, que los residentes en Estepona no pagan la entrada.

Pero no contentos con ello, los cuadros pueden ir pasando de un museo a otro, mediante préstamos, cesiones temporales, permanentes… de manera que aseguren al cesionario una buena entrada.

Esta especulación se hace sobre museos públicos y no sobre privados, los cuales, lógicamente deben financiarse con recursos propios, con entradas, mecenazgo, etc.

Tampoco se aplicaría a las exposiciones de obras de autores vivos sino de exposiciones de obras patrimonio del estado, esto es, de todos los españoles. No parece justo que un español no pueda permitirse económicamente entrar con su familia a un museo, al que está contribuyendo, sin que siquiera tenga la posibilidad de opinar sobre cómo se haga y distribuye esa contribución.

El planteamiento de fondo de toda esta reflexión es sobre qué modelo de Estado queremos, y cómo se contribuye fiscalmente a él.

Yo apuesto por un Estado donde la educación, la sanidad, la cultura, etc. sean públicos y de acceso libre a todos los españoles, y no solo a los que más capacidad adquisitiva tienen; contribuyendo con impuestos a su mantenimiento, donde se pague proporcionalmente en función de lo que se ingrese.

La privatización en el sector público, relacionado con educación, sanidad, cultura… pone en peligro la calidad de los servicios públicos y las condiciones laborales y salariales de los empleados, que tienen la formación adecuada para la realización de estas actividades.

¿Estamos dispuestos a pagar más impuestos y no defraudar, para tener un estado del bienestar? Si no queremos un estado del bienestar, ¿es justo que los que no coticen o las familias numerosas no paguen o paguen menos?, ¿por qué tenemos que pagar impuestos para mantener actividades que luego se externalizan o privatizan? Y así un sinfín de preguntas, que puedes plantearte, para que reflexiones el fin de semana.

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