Breves apuntes costeros

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Los gimnasios están de enhorabuena cada año por estas fechas. Tras el atracón navideño y las proposiciones de año nuevo de adelgazar, miles de humanos se apuntan a esos centros de producción de sudor con la esperanza de eliminar las capas de grasa que ya se han acumulado a las del año anterior. Con este fenómeno, conocido como Operación Biquini, se trata de quemar los ‘michelines’ para lucir tipo las 2 semanas al año que nos vamos a la playa y apenas hay sitio para poner la toalla. Al menos algunos tienen la gentileza de intentar ocupar menos volumen y dejar espacio para que corra el aire.

Bromas aparte, el turismo playero tiene graves afectaciones sobre el ecosistema costero. Quizás el más evidente ha sido la construcción desenfrenada de chalets, apartamentos, hoteles, paseos marítimos que han destruido miles de quilómetros de bella y delicada costa. Y aunque el sector de la construcción sea uno de los más afectados por la crisis económica, los seres vivos amenazados de perder su vivienda están celebrándolo por todo lo alto desde hace ya unos años. Y es que la construcción de unas viviendas (temporales) para unos es el desahucio (permanente) para otros.

La casa natural de la que hablamos son las playas de arena virgen, con dunas (y a menudo humedales) en la zona emergida y praderas de Posidonia (u otras plantas marinas) en la zona sumergida. Sin la intervención humana, estos dos, aparentemente separados, ecosistemas se interrelacionan en un vaivén de arena a lo largo de las diferentes estaciones del año. No es casualidad que los municipios con más problemas para evitar que el mar se coma la playa año tras año sean aquellos que rompieron dicho equilibro de antemano.

Esas dunas, que a veces pueden ser ridículamente pequeñas en comparación con las de Doñana, son la casa de un gran numero de plantas, setas, aves, reptiles, mamíferos, insectos etc., que en algunos casos apenas tienen otro sitio donde ir. Por esta razón es una de los hábitats prioritarios a proteger en Europa desde 1992.

Posidonia_2_Alberto_Romeo

En una de estas playas una pequeña ave de colores pardos-grisáceos pone tres huevos en un pequeño hueco en la misma arena que le servirá de nido. Es simple y funciona bastante bien, pues cuando el ave está incubando se confunde con el paisaje. Pero lo que no sabían la pareja de Chorlitejos patinegros es el patrón de movimiento de los humanos pensando que tal idílico paraje sería suficientemente bueno para tener descendencia. La alarma no puede ser mayor cuando miles de dichos seres bípedos amenazan el nido sin descanso. Éste acabará, desafortunadamente, destruido o abandonado.

Esta pequeña ave no tiene ni la popularidad del lince ibérico, ni por suerte su riesgo a extingirse a corto plazo (de momento). Pero no por eso hay que descuidar su protección. Hay un claro conflicto de intereses directo, y una no tan clara solución. (¿Cuánta gente entendería cerrar una zona de la playa por un pájaro? El enojo estaría asegurado).

Por otro lado, el mar alberga una cantidad ingente de vida. A veces nos quedamos con la idílica imagen del mar azul que llega hasta el horizonte, con un poco de suerte incluso podemos observar alguna criatura marina que visita nuestro mundo. Pero tendemos a ignorar lo que ocurre debajo. Uno de los más importantes ecosistemas es el de praderas de Posidonia, una planta marina que prolifera en fondos arenosos, ofreciendo refugio a una innumerable cantidad de peces, crustáceos y moluscos en sus primeras etapas de la vida. Estos lugares son clave para que estos animales lleguen a la vida adulta y se reproduzcan. Aparte de dar estabilidad a la linea costera (como ya hemos mencionado brevemente), se ha demostrado recientemente que son un sumidero de carbono, muy interesante de saber en los tiempos que corren. Estas plantas han sufrido un retroceso muy importante a lo largo del Siglo XX, pero la recuperación es importante. Como dijo el poeta (Miquel Martí i Pol): “Todo esta por hacer, y todo es posible”.

Tenemos un país repleto de playas interesantes desde un punto de vista ecológico, algunas de ellas se están recuperando y dando el valor que se merecen, tratando de informar a los visitantes de estos y muchos otros temas que, por cuestiones de espacio, se van a quedar en el tintero. ¿Quizás conoces tu uno de estos lugares mágicos? ¡Compártelo con nosotros!

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