La imponente Catedral de León

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La actual Catedral de León se erige sobre los cimientos que vertebraban otras dos construcciones más antiguas, que fueron derribadas anteriormente. La primera de ellas corresponde a una iglesia visigoda, que fue inmediatamente arrasada por Almanzor, en su frenética conquista de la Península. La segunda, datada en el siglo X, y ya imbuida de los tintes estilísticos del románico, fue un proyecto iniciado por Ordoño II (914-924), que decidió convertir a la ciudad medieval de León en la capital del reino asturleonés. Como solía ser habitual en estas proyecciones, fue una autoridad eclesiástica la que impulsó la obra, el obispo don Pelayo II, quien dispuso tres altares consagrados al Salvador, a Santa María y a Juan Bautista, además de todo un complejo monástico para el desarrollo de la vida espiritual de una comunidad de canónigos pertenecientes a la orden de San Benito, entre los cuales se incluía la biblioteca, el refectorio, o la biblioteca. Más tarde se comenzarían los cimientos de la actual catedral, bajo el reinado de Alfonso XII, cuando el obispo Manrique de Lara decidió sustituir la antigua catedral románica, pero su muerte en el 1205 produjo la paralización inmediata de las obras. 1

Catedral de León, fachada principal, (Wikipedia).
Catedral de León, fachada principal, (Wikipedia).

Sería por fin con la unificación de las coronas de León y Castilla cuando la monumental edificación comenzaría a crecer progresivamente, hasta alcanzar las grandes dimensiones que hoy abarca. El pistoletazo de salida lo dio el obispo Martínez Fernández en 1254, pasados dos años de la subida al trono de Alfonso X el Sabio (1252-1284). Ha quedado constancia en los archivos de los primeros trabajos, iniciados en 1255, y ya en el 1258 se estaban construyendo las capillas radiales. El arquitecto fue el maestro Enrique, que sería a su muerte (1277) sucedido por su discípulo. Poco a poco fue adquiriendo altura, irguiéndose desde su perímetro inicial, finalizado en 1302, hasta abarcar su límite superior en el 1439. En el 1631, dada su temeraria esbeltez y la delgadez de sus muros, se desplomó la bóveda del crucero, procediendo así a diversas reformas que se prolongarían hasta el siglo XIX. 2

Planta de la Catedral de León (Wikipedia)
Planta de la Catedral de León (Wikipedia)

La planta de esta catedral, en forma de cruz latina, se caracteriza por una regularidad que permite visualizar claramente sus distintos componentes. En la zona occidental localizamos dos torres de base cuadrada, que flanquean el pórtico principal. Dispone de tres naves en los primeros cinco tramos, a las cuales se suman otras dos a la altura del crucero. Rematando la cabecera encontraríamos una girola, en torno a la cual se abren las diferentes capillas radiales. Sus dimensiones son verdaderamente voluminosas: 108 metros de longitud por 29 metros de anchura 3 Ese marcado contraste entre longitud y anchura contribuye a acentuar la sensación de altura en la nave central. El trazado de esta planta viene marcado por los tintes del gótico francés, cuya huella se aprecia en diferentes aspectos de la catedral, más concretamente de la catedral de Reims. 4

Interior de la Catedral de León (Wikipedia).
Interior de la Catedral de León.

La nave central abarca unos 13 metros de anchura en sus tramos, mientras que sus homónimas, más pequeñas, son de unos 7 metros. Su organización y compenetración se resolvió mediante la inclusión de arcos formeros apuntados, cuyas arquivoltas apoyan sobre columnas adosadas a los pilares. En estos pilares, que ascienden mediante tres columnas hasta alcanzar las bóvedas ojivales, tan características del gótico, descarga todo su peso los arcos torales y las nervaduras que vertebran la cubierta de cada bóveda. En ese ascenso localizamos un triforio, cuya tribuna se abre mediante ventanas lanceoladas, cuyo montante central genera a su vez otras dos aberturas ojivales en sus laterales. 5

Vidrieras de la Catedral de León (Wikipedia).
Vidrieras de la Catedral de León (Wikipedia).

La apertura de vanos en sus muros, así como en el triforio, y conjuntado con su acentuadísimo alzado, contribuye a crear una atmósfera lumínica, que desborda el espacio interior. Sin embargo, son las vidrieras las encargadas de vestir esa inmensa cantidad de luz que invade la catedral. El hecho de que su elaboración y conservación se extendiera en el devenir de los siglos conduce a la implicación de un gran conglomerado de maestros, desde Adam, Fernán Arnol y Pedro Guillelmo en el siglo XIII, hasta Juan Bautista Lázaro, quien restauró las vidrieras en la segunda mitad del siglo XIX, ya fuese mediante la reparación de las ya dispuestas, completándolas o incluso rehaciéndolas, y siguiendo las técnicas empleadas antiguamente. Durante los siglos XIV y XV se completaron los ventanales bajos y los del claristorio, mereciendo la pena destacar la labor de Juan de Arquer, imbuido del estilo de los países nórdicos (se cree que fuera flamenco), así como la intervención de Alfonso Díez, Valdovín y Anequín, quienes trabajaron con dibujos de Nicolás Francés. Toda esta amalgama de maestros dio como resultado un considerable vestigio del estilo internacional. 6

Coro de la Catedral de León (Wikipedia).
Coro de la Catedral de León (Wikipedia).

Presidiendo la nave central, encontramos el coro, en su día posicionado en el presbiterio. Fue iniciado por Juan de Malinas en el 1467, pese a que fue Jusquin quien dirigió el proyecto, en colaboración con Diego Copin y Alfonso Ramos entre otros. En el siglo XVI se propuso trasladarla desde el presbiterio hasta la nave central, pero el monarca Felipe II rechazó la idea argumentando que “se perdería la gracia y ornato que tenía dicha iglesia”. 7 Sin embargo, se procedió a crear un trascoro, producción surgida de la mano de Baltasar Gutiérrez (1576) con relieves de Esteban Jordán.

Finalmente, cabría mencionar la presencia de un claustro anexo al edificio, que si bien fue construido en el siglo XIII, fue reformado por Badajoz el Mozo y sus colaboradores, entalladores y canteros españoles, dotando al claustro de un estilo que discurre entre el gótico y el renacimiento, lo cual se manifiesta claramente en las bóvedas nervadas, y rematadas por una clave pinjante. Este claustro, además, alberga una multitud de sepulcros y esculpidos, como el del propio Manrique Lara. 8

Notas:

  1. MILLÁN, Julia, El Gran Arte en la Arquitectura´. El Gótico (II), vol.14, Barcelona, Salvat, 1992, p. 638.
  2. Ídem.
  3. Ídem, p. 640.
  4. LAMBERT, Elie, El arte gótico en España en los siglos XII y XIII, Madrid, Cátedra, 1985, pp. 233-234.
  5. MILLÁN, Julia, Ídem, p. 640.
  6. NAVASCUÉS, Pedro, SARTHOU, Carlos, Catedrales de España, Madrid, Espasa-Calpe, 1988, pp. 155-156.
  7. Ídem, p. 156.
  8. Ídem, pp. 159-161.

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